El jinete de bronce - Paullina Simons

sábado, 15 de mayo de 2010

El jinete de bronce no es sólo una historia de amor en tiempos de guerra, sino una historia de amor en mayúsculas, de ésas que recuerdas aun mucho después de haberla leído, de ésas que necesitas volver a leer para revivir lo que te hizo sentir, de ésas cuyos protagonistas dejan huella y cuyos diálogos permanecen grabados en tu memoria diría que casi indefinidamente. Cuando una novela me cala hondo, se queda en mi cabeza y no dejo de pensar y pensar en fragmentos o diálogos, en todo lo que sentí al leerla. Eso es lo que me ha sucedido con El jinete de bronce.

Así, no sé si es una gran novela, puesto que como con todas es muy subjetivo, pero para mí es una de las mejores que he leído nunca.
La acción arranca en 1941, días antes de que Rusia sea invadida por la Alemania nazi. Tatiana, la protagonista, es apenas una joven que empieza a despertar como mujer. Su cuerpo apenas acaba de madurar, pero en su cabeza y en su alma aún siente y piensa como una adolescente. En muchos aspectos es aún una niña, nunca se ha enamorado ni ha visto su mundo sacudido, algo que en poco tiempo cambia irremediablemente cuando éste se sacude sobre sus cimientos y los de Rusia, a causa del amor… y la guerra.

Cuando se difunde por la radio la noticia de que estalla la guerra, Tatiana se siente alborozada imaginando la evacuación de Leningrado. En su imaginación lo ve como una gran aventura, algo que no tardará en cambiar y en lamentar.
Mientras los primeros disparos y bombas caen sobre Leningrado, Tatiana conoce a Alexandr, un joven y atractivo oficial del ejército rojo. La atracción entre ambos jóvenes es inmediata: para Alexandr se trata de un sentimiento para el que no estaba preparado y para el que no hay hueco en su vida, menos en tiempos de guerra; para Tatiana es despertar al primer amor y ese vértigo que lo envuelve y ese ensueño con que todo lo envuelve, ése que le hace capaz de buscar atisbos de esperanza y futuro incluso en mitad de la devastación de la guerra.

Pero mientras ese enamoramiento va floreciendo, sobre los jóvenes caen infinidad de obstáculos que empañan ese amor naciente, empeñados en separarlos y en no permitir que crezca. Por un lado la guerra, siendo Alexandr un soldado su lugar está en el frente de batalla; por otro está Dasha, la hermana mayor de Tatiana, también enamorada de éste y al que presente ante la familia Metanov como su novio, y por otro Dimitri, un amigo de Alexandr que también se interpone entre ellos por medio de ardides y secretos.
Tatiana se siente dividida entre ese extraño sentimiento que le inspira Alexandr, un sentimiento al que no logra definir, y su lealtad y amor por su hermana, a la que no desea herir. Pero tampoco sabe como afrontar todos los sentimientos que surgen en esa vorágine que no comprende y no sabe como explicar. Alexandr la cautiva pero la asusta, lo admira pero teme que le haga daño, después de todo ella no es más que una joven, apenas una niña, inexperta y sin el exuberante atractivo de Dasha. Pero su inocencia, su ingenuidad y su corazón, desbordante de amor, es lo que enamora a Alexandr y lo que los une de un modo sutil, casi inapreciable, de un modo que sólo puede explicar el amor.

A la vez que los estragos de la guerra se difunden: la pobreza, el hambre, la muerte…, Tatiana y Alexandr tratan de ocultar sus sentimientos para no herir a Dasha, mientras a su vez, luchan por sobrevivir a tanta barbarie.
Si la situación no es suficientemente peligrosa y compleja, aún aparecen nuevos elementos, cuando Alexandr le confiesa a Tatiana un secreto que de ser divulgado, pondría en peligro la vida del oficial y la de todo aquél cercano y querido para él.
El jinete de bronce se sustenta en una impecable base histórica, bien documentada y bien ambientada. Al margen de la historia de amor, la segunda guerra mundial durante la invasión nazi en Rusia, queda reflejada con rigurosidad, pero la autora se centra en los aspectos que afectan a la vida de los ciudadanos rusos, de la gente más humilde.
La historia de amor entre Alexandr y Tatiana es sencillamente preciosa, desgarradora por momentos, dulce, sensual y ante todo muy tierna. Entremezcla inocencia y dulzura, pasión y celos, traición y desconfianza dando como resultado una trama que te envuelve de principio a fin.
Quizá el personaje mejor retratado, o al menos con mayor detalle, es el de Tatiana. Sabes qué siente y piensa en todo momento, sufres con ella, te emocionas con ella. En cambio Alexandr es más hermético, durante la mitad del libro no sabes con certeza qué piensa, aunque si lees entre líneas, si interpretas sus gestos y palabras, habla de un modo que te emociona mucho porque muestra un amor silencioso, un amor secreto hacia Tatiana. No voy a decir que todo el libro es perfecto o que todo me ha gustado. Hay momentos en que me he sentido tentada de cerrar el libro y dejar de leer por la tristeza y el dolor de Tatiana, pero ahí achaco a ella como responsable por no luchar abiertamente, por ceder …
La verdad es que el personaje de Tatiana es indescriptible por el amor que profesa, por su lealtad y su fe, por su falta absoluta de egoísmo. Algo que en ocasiones le provoca lágrimas y dolor. Entiendo que es una mujer muy joven que no ve la maldad ni el egoísmo de los demás, con lo que a la vez que una virtud también me parece un defecto. Alexandr poco a poco va mostrando más de sí mismo. Al principio es más difícil entenderlo, pero según su relación con Tatiana se afianza, descubrimos nuevas facetas de él y se nos revela como un soldado y un hombre de principios y capaz de los mayores sacrificos. No añado más. Poco más puedo decir sobre lo que esta novela me ha hecho sentir. Sólo que es mejor leerla y descubrir por uno mismo esta inolvidable historia de amor.

7 comentarios:

  1. Hablar de El Jinete de Bronce,es llenarte la boca y el alma de sensaciones,ya q esta es una NOVELA en mayusculas y q todo el mundo deberia adentrarse en esas paginas.

    Feliz Domingo

    Un saludo

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  2. Siempre he tenido muchas ganas de leer este libro, es una pena que este descatalogado. La historia parece muy interesantes a la vez que intensa.

    Un beso, Carmen

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  3. No puedo estar más de acuerdo contigo, María. El jinete de bronce no es una novela de amor, es LA NOVELA DE AMOR.
    ¡Preciosa! Creo que no he leído otra igual.

    Besos a las dos

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  4. No la he leído, pero después de los comentarios apasionados de las personas que sí lo habéis hecho, me han entrado unas ganas enormes.

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  5. A riesgo de ser una plasta (que lo soy, lo sé), si tienes oportunidad de leerla, no te lo pienses, Ana.
    Gracias por visitarme. Un beso muy gordo.

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  6. Si he comprado esta novela ha sido por tus recomendaciones. Ahora sólo me falta ponerme a ello y leerla. De momento esta y la tuya van fijas para disfrutarlas en vacaciones.

    Gracias por tu blog.

    María (Daph)

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  7. ¡¡¡María espero que te guste tanto como a mí!!!
    Muchisísimas gracias por visitar el blog y por los buenos ratos que pasamos juntas.
    Un abrazo muuuy fuerte

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