domingo, 26 de septiembre de 2010

Indigo blue - Catherine Anderson

                                      
Título original: Indigo blue 
Autora: Catherine Anderson
3º S. Comanche



Siendo la hija de Hunter y Loretta, Indigo nació entre dos mundos. Pertenece a dos razas, la del hombre blanco y la comanche. Orgullosa de sus raíces, al haberle sido inculcados el amor y las creencias hacia ambas, no fue consciente de ser diferente hasta que la realidad le golpeó de pleno. Era muy joven cuando sufrió en carnes propias el odio y la repulsa que el color de su piel inspiraba en el hombre blanco... en algunos hombres blancos.
Pero tras los sinsabores de su infancia y adolescencia, Indigo se ha convertido en una joven fuerte y orgullosa que no se amilana ante nada ni nadie. Cuando tras varios accidentes en una de las minas de la familia Wolf, Hunter queda gravemente herido, la muchacha se ofrece a dirigir el trabajo y los hombres. Pero Hunter teme por su hija. Dada su juventud y su sexo, teme que se convierta en el blanco de las burlas y ofensas de los hombres que trabajan en éstas, rudos e irrespetuosos hacia una jovencita mitad comanche.
Pero sin él al cargo de las minas, sabe que el futuro para la familia Wolf se vaticina negro. Con Swift y Chase trabajando en los bosques, no hay ningunas manos capaces de sustituirle y se plantea seriamente vender... hasta que llega Jake Rand y se ofrece como capataz.

Aunque nadie lo sabe en realidad, Jake es el hijo del dueño de Ore-Cal, una empresa que compra minas en apuros. Junto a Jeremy, su hermano menor, llegan a la terrible conclusión que los accidentes de las minas de Hunter Wolf no han sido fortuitos, sino que es su propio padre el causante.
Jake es el mayor de los hermanos y tras la muerte de su madre, siendo un niño, los ha protegido en exceso, sobre todo a las mujeres. Se ha vuelto un hombre huraño, cerrado en sí mismo, centrado en el trabajo que desempeña en Ore-Cal, que es mayoritariamente de despacho y, tal vez, un día en casarse con su prometida.
Pero después de las sospechas de Jeremy decide presentarse ante Hunter Wolf para pedirle trabajo en las minas. Cree que trabajando dentro de éstas podrá confirmar o refutar sus sospechas. Pero para ello debe infiltrarse. En cuanto conoce al comanche un gran respeto nace hacia él. Haciendo siempre honor a sus creencias y a su visión de la vida y los hombres, Hunter parece ver más allá de las apariencias y le confía sus minas a Jake, pese a ser un desconocido. Desde ese día la vida de Jake Rand tomo un rumbo nuevo e inesperado.

Indigo siente una inmediata antipatía hacia él, no sólo por tratarse de un hombre blanco sino porque ocupa el puesto que cree le corresponde legítimamente a ella, pero como devota hija de Hunter respeta la decisión de éste y se convierte en la mano derecha de Jake Rand sin presentar objeciones.

Pese a la juventud de Indigo, a la que inicialmente confunde con un muchacho por su vestimenta, Jake se siente atraído por ella desde la primera vez la ve. La mezcla de la raza blanca y la comanche parece haber sido esculpida en los rasgos de la joven. La reserva que le muestra y el orgullo que manifiesta por su sangre comanche la hacen más misteriosa e inaccesible si cabe. Pero Jake sabe que una relación entre ellos es imposible, primero por la diferencia de edad y porque es un hombre comprometido; luego porque pertenecen a mundos diferentes.
Sin embargo cuando la reputación de Indigo queda en entredicho, nada, ni siquiera esos obstáculos resultan tan insalvables y Jake se ofrece a hacer lo que cualquier hombre de honor haría en su situación: casarse con ella.

Pese a contar con la aprobación de Hunter, Jake no se engaña. A la reticencia de Indigo se suma su propio temor a imponerse a la muchacha, a asustarla o a herirla. ¿Pero existe un futuro para ellos cuando los separan sus razas, educaciones y una mentira?

De las tres novelas que he leído hasta ahora de esta saga, Indigo blue me ha parecido la que describe con más ahínco las diferencias interraciales porque su protagonista las ha sufrido en carnes propias desde que nació.
No es sólo que Jake sea un hombre blanco e Indigo medio comanche (en realidad sólo una cuarta parte), puesto que los protagonistas de las dos anteriores novelas también pertenecían a razas diferentes, sino que ha nacido y crecido entre las dos. Desde siempre, Hunter le inculcó las creencias del pueblo comanche. Indigo ha asimilado lo mejor de cada raza y con los años descubre lo peor. Y así, el odio que el color de su piel inspira en mucha gente acabó con la inocencia de Indigo.
Casarse con Jake da un vuelco a su vida, pues no sólo se convierte en una mujer casada de la noche a la mañana, sino que la estabilidad que ha conocido hasta entonces se tambalea. Cuando Jake decida marcharse de Landing's Wolf sabe que su obligación será ir con él. ¿Y cómo podrá sobrevivir más allá de las montañas, obligada a vestir con vestidos, corsés y medias? ¿Cómo podrá sobrevivir si Jake, como todos los hombres blancos, quiere doblegar su orgullo comanche?

No tengo nada más que palabras de elogio para esta novela, una historia que aunque se sustenta en un mundo casi tan violento y hostil como Luna comanche y Comanche heart, me ha parecido la más dulce de las tres.
Ese trasfondo amargo que acompaña la vida entre el hombre blanco y el pueblo comanche permanece, pero la historia de Jake e Indigo me ha emocionado y calado de principio a fin.

Sobre todo por el modo en que Jake trata a Indigo, cómo va tratando de ganarse su confianza, de conocer lo que guarda en el corazón, comprenderla y protegerla. Cómo Indigo va desechando sus prejuicios hacia la raza blanca y, sobre todo, cómo van enamorándose de su marido, al que según el pueblo comanche debe honrar y obedecer.

Una de las razones por las que disfruto tanto leyendo las novelas de Catherine Anderson es porque al llegar a la última página, siento que he hecho un viaje a través del alma de sus protagonistas y he sido testigo de como han ido dejando caer las capas que esconden quienes son y cómo son en realidad. Como Jake. Como Indigo.
Podría extenderme mucho más, ahondando en detalles y sensaciones que la lectura de esta novela ha despertado en mí, pero creo que no debo hacerlo.

Indigo blue es una novela que como sus predecesoras nos retratan a personajes golpeados, heridos por la vida, por el odio y las injusticias, pero que renacen como sólo pueden lograrlo la dulzura y valentía de una mujer, la lealtad y fiereza de un hombre.
No quiero acabar este comentario sin hacer alusión a Lobo, la mascota de Indigo. Para mí un protagonista más, cuya triste pero hermosa historia me ha parecido de lo más conmovedor de la novela, por supuesto junto a la historia de Jake e Indigo. Tengo que remarcar que, una vez más, la magia y sabiduría ancestral del pueblo comanche me ha cautivado página a página a través de Hunter.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Un regalo muy especial... con Alas para volar


Empiezo el fin de semana con este precioso regalo de Iris, de Alas para volar. No sé si me lo merezco pero me encantan los regalos, sobre todo cuando no los esperas. Así que... ¡muchas gracias Iris! 
He conocido hace poco Alas para volar, ya sabéis que soy novatísima en este mundo, pero que me ha cautivado de manera especial. No conozco a Iris, pero lo poquito que he leído de ella me ha hecho descubrir a una persona que sueña y adora con escribir. Algo precioso. 
De nuevo muchas gracias por este regalo, Iris. De verdad que me has hecho empezar el fin de semana con ilusión... y una sonrisa.

jueves, 23 de septiembre de 2010

... y la llegada del otoño




El otoño es un andante melancólico y gracioso que prepara admirablemente el solemne adagio del invierno.” George Sand

Que la vida sea bella como las flores de la primavera, y bella la muerte como las hojas del otoño.” Rabindranath Tagore

La belleza es la única cosa que el tiempo no puede dañar. Las filosofías se dispersarán como arena, las creencias se sucederán unas a otras como las hojas marchitas del otoño; pero lo bello representa un goce para todas las estaciones y una posesión para toda la eternidad.” Oscar Wilde

Hoy ha dado comienzo el equinoccio de otoño.
En nuestros día sal vez sólo significa el final del verano, el que los días y las noches son igual de largas y el regreso a la rutina. Pero en algunas culturas antiguas, como la celta o la griega, señalaba el inicio del año, también la fiesta de la cosecha.
La cultura celta llamaba Mabon al equinoccio de otoño que adquiría connotaciones que, tal vez, suenen a costumbres demasiado ancestrales.
En cualquier caso, contagiada por el espíritu de culturas tan antiguas, me sumo a la “celebración” deseando que sea una estación próspera y que dé muchos frutos a todos.
Se abre una nueva etapa, teñida del ocre, rojo y dorado del otoño; el aroma a pino, hayas y manzana impregnará en poco tiempo los bosques.
La imaginación se desborda y la magia y un mundo de ideas con ella...

¡¡¡Feliz equinoccio de otoño a tod@s!!!

martes, 21 de septiembre de 2010

Recuerdos prestados - Cecelia Ahern

Título original: Thanks for the memories
Autora: Cecelia Ahern

Género: Sentimetal
Edición: Vergara 2009/Zeta 2010



Tras sufrir un accidente que casi le cuesta la vida, Joyce Conway abandona el hospital con la certeza de no ser la misma. No es sólo la experiencia vivida al borde de la muerte la que la lleva a tal convicción, sino una sensación inenarrable que nace de su interior. Cuando despierta en la cama de un hospital, en su soledad y dolor, acepta por fin que el suyo es un matrimonio sin amor. En consecuencia toma la decisión de separarse de Connor, su marido.

Al mismo tiempo que se recupera de su convalecencia, comienza a recordar lugares, ciudades que nunca ha visitado, a hablar idiomas que no conoce, a cambiar de gustos y aptitudes sin explicación alguna. Todas las noches sueña con una niña rubia de la que no conoce su identidad y a la que está segura no haber visto jamás.

Justin Hitchcock es un americano que tras su divorcio se muda a Londres donde vive su ex-mujer para poder estar cerca de su hija adolescente. Solo e inquieto, anda un tanto a la deriva mientras se habitúa a su estado de soltería. Viaja periódicamente a Dublín para impartir un seminario en el Trinity College sobre y arte y arquitectura. En la ciudad irlandesa conoce a una atractiva doctora que lo convence para que done sangre. En principio Justin se niega, tiene pánico a las agujas y no se considera altruista en absoluto, pero finalmente accede a hacer algo que, según su punto de vista, es lo primero que sale de su corazón en mucho tiempo.

Mientras se replantea que hacer con su vida, Joyce se muda a la casa de su anciano padre sin que esa sensación constante de dejà vu la abandone, sin que los sueños dejen de repetirse noche tras noche.
Los caminos de Joyce y Justin se cruzan puede que por obra del destino pero, desde el primer encuentro, sin que ni uno ni otro puedan dar razones lógicas de ello, sienten una atracción y un nexo especial, mágico, casi... como si estuvieran predestinados.

Pero... ¿puedes conocer a alguien que en realidad nunca has visto antes?

Descubrí a Cecelia Ahern con Postdata: te quiero, novela que de algún modo me marcó como lectora romántica, ya que si bien me pareció una historia agridulce, casi hermosa en su tristeza, sé a ciencia cierta que probablemente no sea un libro que relea mucho, ni siquiera en un futuro próximo. Por ello, aún deslumbrada por la pluma e ingenio creativo de esta autora, tenía muchos recelos en leer Recuerdos prestados pero el tema que trataba me llamaba mucho y, tras leerla, puedo asegurar que esta novela me parece deliciosa, delicada, entrañable... mágica y, con toda seguridad, sí la releeré en un futuro próximo.

Como cabe esperar en una novela de Cecelia Ahern no estamos ante una novela romántica al uso, sino que a través de unos protagonistas, en este caso Joyce y Justin, vivimos la madurez emocional que sufren a lo largo del libro mientras en el proceso -o como resultado- encuentra el amor.

Joyce es una mujer de treinta y tres años que, en el momento que se inicia la novela, no estaba satisfecha con su vida ni era feliz en su matrimonio. Sin embargo tiene la oportunidad de dar un sentido a su vida pero, desgraciadamente, eso se trunca y, en el proceso, casi pierde la vida. La experiencia la lleva a replantearse el sentido de su existencia. ¿Quiere seguir atada a un hombre al que no ama y del que se siente cada día más distanciada?

No obstante, más allá de eso, siente que algo más ha cambiado dentro de ella. No puede explicar el qué, pero es capaz de recordar vivencias de alguien que no conoce y a través de éstas se siente cada día más unida a esa persona.
Mientras eso sucede coincide en repetidas ocasiones con Justin Hitchcock y, poco tarda en descubrir, que es a él a quien se siente unida, son suyos los recuerdos que llenan su cabeza y sus sueños.

Tras su divorcio Justin cree que ha llegado el momento de rehacer su vida, el problema radica en que no hay ninguna mujer que despierte en él interés alguno. Por Sarah, la doctora que lo incita a donar sangre, siente una pasajera atracción que se volatiliza cuando se encuentra con Joyce. Joyce comienza a obsesionarlo, se encuentran en repetidas ocasiones de un modo que parece obra del destino. Pero, dentro de él, subyace la curiosidad que lo persigue desde que donó sangre y se pregunta quién será el receptor de su sangre. ¿Serviría para salvar la vida a alguien? ¿A quién?

El argumento de Recuerdos prestados es bastante sencillo y, hasta cierto punto, previsible, pero la historia me ha calado muy hondo, de un modo especial que me ha dejado con mariposillas en el estómago. No sólo por la pareja protagonista, especialmente Joyce, sino por los personajes secundarios.

Me ha conmovido especialmente Henry Conway, el padre de Joyce, a las puertas de la senilidad; un anciano entrañable que arranca sonrisas y lágrimas por igual. Me he reído y sentido cómplice de Frankie y Kate, las mejores amigas de Joyce, que son el contrapunto perfecto para ésta: una profesional feminista una, madre y esposa abnegada la otra, y que tienen una visión opuesta de la vida y de los consejos que dan a Joyce, a menudo peleando entre sí, pero dan lugar a escenas desternillantes, tanto como Henry. Al y Doris Hitchcock, el hermano y cuñada de Justin ofrecen una visión alocada y muy divertida del desbarajuste en que se ha convertido la vida de Justin y, por último, Bea, la hija de Justin, con la que la autora no presenta una faceta paternal-filial con un punto cómico inolvidable.

En líneas generales la novela contiene un poco de todo: ternura, amor, risas, algunas lágrimas, en cierto modo magia y mucho sentimientos. En mi opinión todos los personajes son muy entrañables, especialmente la relación entre Joyce y su padre que me ha conmovido mucho.

En cuanto a la historia de amor entre Joyce y Justin debo remarcar que estamos ante una novela sentimental donde la relación entre ambos queda enlazada a infinidad de facetas de la trama, con un punto alocado y hasta de comedia romántica.
No se trata de una relación física así si buscáis ese tipo de historias aquí no las encontraréis, sino que es más bien un buscarse continuamente, una lucha entre la razón y el corazón, la necesidad de entender cómo es posible que sientan que se conocen cuando apenas se han visto.
Y como lectora, igual que Justin y Joyce te encuentras ante su disyuntiva... ¿fue el destino o fue la sangre lo que los unió?

Recuerdos prestados no es una historia de pasión -todo lo contrario- ni de grandes interrogantes. Sólo habla de sentimientos y muestra a una protagonista que quiere rehacer su vida, encontrarse a sí misma, y lo hace con una novela que, en mi opinión, tiene una trama pausada, tierna y esperanzadora.

Yo creo que si os gustan las novelas que arrancan risas, que emocionan, que te hacen creer en el destino y por qué no hasta en la magia, estáis ante una historia que os puede reportar un rato muy agradable. No sé si depende del momento en que la leas pero a mí, desde luego, como su título indica, la lectura me ha regalado un puñado de recuerdos entrañables y la sensación de que siempre hay un final feliz a pesar de todo.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Concurso 150 seguidores...¿o 300?!!!

Mi Locura Romántica


Os hago partícipes de una noticia muy especial que es posible gracias al blog Mi Locura romántica.
Un nuevo concurso está en marcha. En este caso lo organiza Mi locura romántica. El motivo es la celebración de un hecho muy especial: los 150 seguidores del blog. Aunque... en realidad ya pasan de los 215 y parece ser que habrá una sorpresa en caso de alcanzar la cifra de 300.
Aquí tenéis el enlace a Mi locura romántica donde podéis leer las bases. BASES DEL CONCURSO 150 seguidores, así que no os copio las bases. Pero leedlas con atención, por favor.
Recordad que es un concurso a nivel internacional y la fecha límite para participar es el 16 de octubre. Repito que el concurso está organizado por Mi Locura romántica.
El premio es un lote de libros compuesto por las siguientes novelas:
-El libro de Jade de Lena Valenti + pulsera Vanir
- Luna de Tor de Mariam Agudo

- Crypta de Care Santos

- Cualquiera de los Dark - Hunter en bolsillo de Sherrilyn Kenyon

Me hace una ilusión enorme ver mi novela junto a El libro de Jade, Crypta o las de Sherrilyn Kenyon y que además sirva para celebrar un acontecimiento tan especial. Desde aquí, mi agradecimiento a Mi locura romántica por ello. Confío en que seáis muchas lectoras las que animéis a participar. Es una gran ocasión para conseguir unas novelas que, tal vez, no conocéis o no os atrevéis a leer.
También quiero aprovechar la oportunidad para compartir con vosotras la crítica realizada sobre Luna de Tor por Mi locura romántica. Os dejo el link por si os apetece leerla. La he leído esta tarde (soy un desastre, en fin...)
¡¡¡Muchas gracias por esta preciosa reseña!!!
Chicas, espero que os animéis a participar en este concurso, además de aumentar la lista de seguidores hasta los 300, por supuesto.
Un abrazo

viernes, 17 de septiembre de 2010

Codicia - J.R. Ward

Título original: Covet
1ºÁngeles Caídos 

Autora: J.R. Ward
Género: Romántica paranormal/Paranormal fantástica
Editorial: Suma de letras

Con Codicia da inicio a una nueva saga paranormal de la escritora J.R. Ward. Ambientada también en Caldwell, Nueva York, todo apunta a que los Ángeles Caídos y La Hermandad de la daga negra verán entrecruzados sus caminos. No obstante, Covet nos presenta una saga diferente en la que, salvo algunas apariciones, la trama nada tiene que ver con el mundo creado alrededor de los vampiros y sus enemigos.

Jim Heron es un carpintero que se instala en Caldwell, concretamente en una granja que las lectoras de la Hermandad recordarán, pues es dónde vivía Bella, la protagonista de Amante despierto. Jim es un hombre con un tortuoso pasado a sus espaldas, que le ha llevado a encrucijadas donde la elección tomada no ha sido siempre la más correcta. Su propia vida y los pasos que ha tomado han oscilado entre diferentes tonos de gris, pues ni blanca ni negra es su alma. Eso es justamente lo que hace que él sea uno de los elegidos a convertirse en Ángeles Caídos.

Tras sufrir un accidente laboral que lo lleva al hospital, Jim se encuentra a las puertas de la otra vida donde se le presentan cuatro seres, cuatro ángeles que le cuentan que ha sido elegido para llevar a cabo una misión de vital importancia, pues del resultado de ésta depende el futuro de la humanidad y equilibrar la balanza en la lucha entre el bien y el mal. Su cometido es salvar el alma de siete personas de caer en los siete pecados capitales.

Vin diPietro es el dueño de la primera alma que debe salvar. Casualmente, Vin es su jefe, el multimillonario de dudosa reputación y oscuro pasado para el que trabajo, con cuya novia Jim tuvo un desliz. Aunque nada de eso presagia un buen comienzo, Jim ha aceptado cumplir con su misión y está dispuesto a todo para conseguirlo.

Vin es un hombre ambicioso que ha conseguido todo cuanto ha perseguido a lo largo de su vida. Aunque es de origen muy humilde, ha escalado posiciones socialmente en base a su esfuerzo y sacrificio, también a no jugar demasiado limpio cuando se ha encontrado en alguna encrucijada. Jim cree que su papel para guiar por el buen camino a Vin es conseguir que el hombre preste más atención a su novia -la mujer con la que Jim pasó una noche- y dé otro sentido a su vida. Sin embargo, entra en escena otra mujer de la que Vin se siente inmediatamente atraído, Marie-Terese, y que hace a Jim replantearse su papel en esta historia.

Marie-Terese Boudreau es una de las prostitutas que trabajaba en el ZeroZum, el local nocturno de Revhenge. En la actualidad trabaja en La máscara de Hierro, local que dirige Trez, otro de los hombres que trabajaba para Revhenge. La vida de Marie-Terese se convirtió en una pesadilla diez años atrás cuando conoció, se enamoró y se casó de Mark Capricio, miembro de la mafia, sin ella saberlo. Tras descubrir la clase de hombre con la que se había casado, huyó de él llevándose al hijo de ambos, se divorció y cambió de identidad.
Sin embargo no vive en paz pues lo que hace para vivir le destroza el alma, así como el mirar siempre por encima del hombro para asegurarse de que el pasado no vuelve a buscarla.

Cuando Vin y Marie-Terese se conocen una puerta se abre para ambos. Conocer a Marie-Terese cambia profundamente a Vin que se ve ante una oportunidad de salvar su alma y dejar atrás un pasado y unos secretos que lo acechan.

El papel de Jim es fundamental en el futuro de esta pareja, pues él posee la clave para equilibrar la balanza en la primera contienda entre el bien y el mal, entre el bando de los ángeles y los demonios que tratan de arrastrar a Vin hacia su bando. Y, en mitad de esta batalla, nace la historia de amor entre Vin y Marie-Terese...

En mi opinión Codicia ofrece un comienzo intenso y muy interesante para la saga de los Ángeles Caídos de J.R. Ward. La eterna batalla entre el fin y el mal, entre las filas de ángeles y demonios es el marco donde nace una historia de amor que, en mi opinión, deja huella.
Pero debo decir que Codicia me parece una novela paranormal romántica muy buena, si bien creo también que el desarrollo que se hace de la misma, roba mucho protagonismo a la relación entre Vin y Marie-Terese. No diría que queda en un segundo plano, sino que las etapas que van pasando en la relación de ambos implican a otros personajes sobre los que también recae la novela.
Indiscutiblemente Jim Heron me parece el protagonista de la saga, ya que este ángel caído será el nexo entre los diferentes libros y las siete almas a salvar. Vin es la primera de esas almas y para salvarla es imprescindible Marie-Terese.

Aunque la batalla entre el bien y el mal es muy antigua y es un referente en las novelas paranormales, me parece que el planteamiento que hace J.R. Ward con esta saga es fantástico.
A pesar de hablar de ángeles y demonios, de interactuar entre ellos, durante gran parte de la novela la sensación que he tenido es la de leer una novela bastante realista por la descripción que hace de los personajes y el modo en que se desarrollan los hechos, aun rodeado de un aura sobrenatural es cercana.
Una peculiaridad de estos ángeles caídos es que a simple viste son moteros que conducen una Harley, son rudos, malhablados, lejos de aureolas y alas angelicales. Además, la naturaleza de éstos es bastante misteriosa pues apenas se esbozan algunas de sus características y las normas que rigen su mundo.

En cuanto a la parte romántica de Codicia, tengo que resaltar que la historia de amor entre Vin y Marie-Terese me parece preciosa. A pesar de desarrollarse en un período de tiempo muy breve, a pesar de que, en realidad, apenas se conocen, sucede de tal modo que el amor que nace entre ambos traspasa el papel. En mi opinión el de ellos es un amor que conmueve, frágil y en apariencia sin futuro. Me ha encantado por el dolor que esconde, porque tras lo bonito que debería ser para ambos enamorarse hay tanto miedo, tantos prejuicios y secretos que los separan, que la de ellos parece una historia destinada a lo imposible.
Si tengo que ponerle una pega a la novela es el que no se dediquen más páginas a esta pareja porque es una historia muy bonita y sensual que te deja con la miel en los labios.

Al inicio de esta crítica he comentado que los Ángeles Caídos y La Hermandad entrecruzarán sus caminos. Eso se debe que ambas sagas suceden en Caldwell y a que los personajes de una otra se encuentran. En Codicia estos encuentros no son importantes, yo los veo casuales, pero quién sabe qué sucederá en el futuro.
Sí que hay personajes de la saga de La Hermandad que en ésta se convierten en personajes importantes y protagonistas de novelas como es el caso de Marie-Terese y Trez.
En definitiva, mi opinión sobre Covet es que estamos ante una novela que promete mucho. Sin duda la saga se presagia de lo más interesante, sobre todo para las lectoras con predilección por lo paranormal.
Por último me gustaría remarcar que a pesar que hay cierto nexo con los libros de La Hermandad, estamos ante dos sagas muy diferentes. No sólo por las tramas que se desarrollan, sino por los protagonistas y personajes que aparecen.

En mi humilde opinión, Jim Heron, en su Harley y en compañía de su perro nos puede deparar muchas sorpresas con esta saga. En mí ya tienen una lectora fiel.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

El final del verano

Quedan unos días para que el verano llegue a su fin y haga su entrada el otoño. Hasta entonces, sólo nos resta apurar los últimos rayos de sol y las últimas caricias de la brisa veraniega.
Ésta es mi época preferida del año. ¡Lo sé! Debo ser una rareza. Es un momento de metamorfosis: el clima es más agradable, los olores a tierra, hojas y frutos, el cambio de las tonalidades... Siempre me ha gustado, aunque implique el fin de las vacaciones o el regreso a la rutina. También es época de cambios. Creo que a pesar de eso tiene algo mágico. Al menos así lo veo.
Coincidiendo con el cambio de estación (que tampoco es que tenga nada que ver) espero poder ir retomando el blog, ir comentando cómo van mis lecturas, además de algunas cosas escritas por mí.
Para quienes os habéis pasado este verano, perdón por la ausencia tan larga y mil gracias por visitarme pese a todo. Prometo procurar enmendarme.
Un saludo enorme