Falsa alarma - Tami Hoag

lunes, 20 de febrero de 2012


Título original: Cry wolf
3º Doucette
Autora: Tami Hoag
Género: Suspense romántico
Publicada: Javier Vergara 1999




Laurel Chandler regresa a su Luisiana natal para escapar de los rostros inocentes que la acosan suplicando ayuda. El fracaso casi ha acabado con ella. Y ahora sólo desea borrar los dolorosos recuerdos del último caso como ayudante del fiscal en Georgia.
Ese caso ha arruinado su carrera, la ha convertido en el hazmerreír de jueces y abogados, ha mandado a pique su matrimonio y abierto un abismo insalvable entre ella y Wesley, su marido, que ha acabado en divorcio. Y también casi acaba su vida, pues tuvo que ser ingresada en una clínica psiquiátrica para reponerse del estrés y la ansiedad que le produjo.

Ahora regresa al Bayou Breaux, en Luisiana, buscando paz y olvido. Pero ni siquiera en la casa de su queridísima tía Caroline, donde espera poder lamer sus heridas, encuentra lo que ansía. Pues el retorno al Bayou Breaux despierta en ella recuerdos tan o más dolorosos que los que ha tratado de dejar en Georgia. Unos recuerdos enterrados en lo más profundo de su alma.

Conocer al escritor de novelas de terror Jack Bourdeaux tampoco trae más sosiego a su inestable vida, más bien al contrario. Sin proponérselo cae víctima del encanto cajún de un hombre del que se dice que ha seducido a la mitad de la población femenina del Bayou, un hombre del que se rumorea asesinó a su mujer, pero también un hombre que esconde su propio infierno personal.
Además, sin saber por qué, Laurel Chandler acaba convirtiéndose en una pieza más en el retorcido plan de un asesino en serie que siembra el terror en la región con cada nuevo y espantoso crimen.


Ante todo debo decir que desde mi punto de vista Falsa alarma es mucho más que una novela de suspense y asesinatos. Cuenta una bonita historia de amor que, en mi caso, no me ha dejado indiferente.
Sin duda la novela cuenta con dos tramas principales: la romántica y la de suspense. Pero voy a comenzar centrándose en la romántica: la historia de amor de Jack Boudreaux y Laurel Chandler.

Tal vez en un principio parezca que Laurel y Jack no tienen demasiado en común. Laurel es una joven de buena familia, los Chandler, una de las familias con más renombres, tradición y herencia del Bayou. Jack en cambio es hijo de un don nadie, procede del más bajo escalafón social, aunque a día de hoy es un hombre que ha amasado una fortuna, pero que ha acabado optando por vivir de su trabajo como escritor de novelas de terror.
Laurel ha vivido muy reprimida, sobre todo sexualmente, no es coqueta ni vanidosa, no trata de llamar o atraer la atención del sexo opuesto. Viste con ropas sin formas, unas enormes gafas que no pueden esconder sus luminosos ojos azules. Es a causa de esa manera tan poco atractiva de vestir que Jack se siente atraído por ella la primera vez que se ven. Eso y el carácter inquisitivo y desafiante de la joven Laurel Chandler. Es tan diferente de su díscola e irrefrenable hermana Savannah... que Jack se siente intrigado. Y la mente del escritor de terror que hay en él comienza a preguntarse, imaginar y suponer sobre esa mujer.

Jack en cambio es visceral, muy sexual y se guía por sus instintos. Desde el principio se nos describe como un seductor nato que vive al día, sin pensar en el futuro y sin ataduras. Es algo que no tiene precisamente en común con la comedida y siempre prudente Laurel.
Ahora Jack vive en la mansión que colinda con la plantación de Caroline Chandler. Tras años viviendo y trabajando fuera de Luisiana, finalmente ha regresado al lugar donde están sus raíces. Su vida transcurre entre sus novelas de terror, sus escarceos amorosos y las visitas a la taberna de Frenchie, un tugurio donde se reúnen los hombres de baja calaña, obreros, juerguistas y cualquier otro zángano de la región. Tan diferente de los entornos elegantes y exclusivos que rodean a la familia Chandler.

Más allá de diferencias sociales, morales y de otra índole, Jack y Laurel se siente atraídos el uno por el otro. Pero si bien la atracción entre ellos se percibe en el aire desde ese primer encuentro en la taberna de Frenchie, es una atracción que se hace más fuerte y más patente en los sucesivos encuentros de la pareja.

Confieso que una de las razones por las que me ha encantado la historia de Laurel y Jack se debe a que me ha provocado esas emociones que sólo consiguen las grandes historias. La de dos personas que a primera vista son como el día y la noche, polos opuestos, pero que poco a poco, de una manera totalmente coherente y creíble, la relación va cambiando. Tan sutilmente que casi no te das cuenta, algo que hace que resulte realista y te atrape capítulo a capítulo.
Y así, aunque en un principio sólo son un hombre y una mujer sin demasiado en común, empiezan a implicarse el uno en la vida del otro y se vislumbra así un lado de Jack que hasta entonces no conocíamos: el protector. Pero sin embargo las circunstancias no nos dejan olvidar que existen muchos los secretos y amargos recuerdos -algunos que no conocemos- que han marcado tanto a Jack como a Laurel para que las cosas resultan fáciles entre ellos.

La novela está maravillosamente bien escrita y desarrollada. Desde la primera página la autora logra trasladarte a la región de Luisiana, de tal como como si recorrieras sus calles arboladas, las tiendas y rincones a los que acuden sus visitantes, que veas y huelas el pantano; describe la comida cajún, las rígidas costumbres de las clases altas y la cultura que rodea a esta zona de Estados Unidos. Incluso hace que te empapes de su dialecto.
Así pues, logra que casi te sientas parte de esa región y, cómo no, seas testigo de los crímenes que cada cierto tiempo se cometen.

Y así da comienza la parte más aterradora de la novela: la referente a los asesinatos. Varias son ya las mujeres que han aparecido muertas, asfixiadas, en las densas aguas del pantano. Por ello aunque en principio parecían muertes sin conexión, enseguida queda patente que no es así. ¿Pero qué tienen en común las víctimas? Y lo más angustioso, ¿quién y por qué mata a estas mujeres?

La trama que rodea al asesino en serie me ha parecido escalofriante. Una de las bazas con las que Tami Hoag me ha conquistado, aparte de los fantásticos y emocionantes argumentos de sus novelas y lo magistralmente que construye a sus personajes, es que casi casi te introduce en sus mentes. Sus vivencias, sus pensamientos, motivaciones, traumas y obsesiones llegan a ser los tuyos. Y así como puedes sentir empatía, compasión o cariño por personajes como Laurel, como puedes ir emocionándote con la incipiente relación entre Jack y Laurel, también sientes pavor y repulsión por la depravada mente del asesino. Un asesino que en principio sólo atacaba en otras regiones colindantes hasta que primero una y luego otra mujer de la región, el Partout, aparecen sin vida, cruelmente mutiladas.
Ahora el peligro acecha a Laurel y Jack...

Las pistas van apareciendo y son varios los sospechosos que se barajan. El propio Jack Boudreaux se ve implicado, principalmente a causa de las novelas sangrientas que escribe, de su turbio pasado y negra reputación. También la propia Laurel se ve implicada, pues muy a su pesar se convierte en la llave para resolver el caso. Pero a causa de su fracaso en Georgia, incluso ella comienza a dudar de su capacidad y de lo que las mismas pruebas le señalan.

La verdad es que durante gran parte de la novela me he sentido desorientada con respecto a la identidad del asesino. Aun con las pistas que se enumeran, creo que la autora juega a confundirnos y engañarnos. Lo hace a las mil maravillas. De hecho en cuanto a novela de suspense creo que podría haberse desarrollado un poco más este punto porque hay momentos en que se pasa casi de puntillas. Suceden cosas que quedan en suspenso y, luego, al final todo transcurre de un tirón. Pero, claro, cabe que así sea para que la sorpresa final sea tan impactante.

En conjunto Falsa alarma me ha gustado muchísimo porque es una novela trepidante, escalofriante, que te mete en los huesos el frío del pantano, sientes como si la niebla cayera sobre ti. Te atrapa desde la primera página.

Y reitero que la historia de Laurel y Jack me ha parecido preciosa. Son dos almas atormentadas, cada una por unas razones diferentes. Cargan sobre los hombros con culpas y secretos del pasado que les oprimen de un modo que despierta compasión y angustia en el lector. Pero la magia que rodea a su historia de amor, uniendo a estos personajes, es vital y es la que hace que, a la fin, estemos ante una buenísima novela de suspense romántico.
Desde mi punto de vista es esta historia el eje del libro, aunque la trama del asesino en serie sea también importantísima y uno de las grandes incógnitas a desvelar.

Tengo que hacer una mención especial al papel que juegan los diferentes personajes secundarios, un plantel amplio y variado que no aparecen como meros figurantes, sino que tienen peso y protagonismo en cada tramo de la novela. Son personajes maravillosamente bien construidos, de tal manera que conoces sus rutinas, sus vidas, secretos, miedos y traumas. Tengo que mencionar a Savannah, la hermana de Laurel, un personaje con la que he sufrido especialmente, por su compleja personalidad y la vida que ha llevado.

Para terminar sólo quiero añadir que con sólo dos novelas leídas de Tami Hoag, la escritora ha logrado cautivarme por la maestría con que entrelaza un thriller y una historia de amor, tirando de los hilos como este caso para que los propios Jack y Laurel sean piezas clave de ambas tramas, despertando desconfianzas y lealtades en el lector y éste no se sienta un mero y casual espectador que se asoma a sus páginas.
En definitiva creo que Falsa alarma es una novela romántica de las que cautivan y una magistral novela de suspense.



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