Alguien te observa - Karen Rose

martes, 24 de abril de 2012

Título original: I'm watching you
Autora: Karen Rose
Género: Suspense romántico
Editorial: Plaza & Janés / Debolsillo








Kristen Mayhew, ayudante del fiscal del distrito de Chicago, pone toda su alma en cada caso que pasa por sus manos. Cada víctima, cada crimen lo aborda meticulosamente.  Lucha sin descanso por lograr que se haga justicia hasta el punto que ha sido apodada La Reina de hielo, dada la implacabilidad con que trabaja, aunque no siempre consiga hacer justicia. Cada vez que un criminal queda libre, sin que pueda hacer nada para impedirlo, algo se desgarra en su interior. 
Ella no es inmune a la impotencia, al dolor  o la vergüenza de saberse desprotegida y ser víctima, sin que nadie pague por ello. Ésa es una de las profundas razones que la llevaron a  esforzarse por conseguir, merecidamente, su cargo como ayudante del fiscal del distrito. Su vida gira única y exclusivamente en torno a su profesión y a hacer justicia.

Pero su carrera y su vida sufren un vuelco repentino el día que empiezan a sucederse asesinatos sin lógica aparente, a primera vista claro. Uno tras otro van apareciendo brutalmente asesinados hombres que fueron juzgados por diferentes causas y puestos en libertad, pese a que era más que evidente la culpabilidad de estos. Las influencias, el dinero o la negligencia judicial fueron algunas de las causas.
No obstante, un  misterioso asesino empieza a matar uno tras otro a  todos aquellos que no acabaron en prisión como era de esperar. Después de cada asesinato envía una carta dirigida a Kristen, una misiva que firmada como “su humilde servidor”. Es alguien que parece conocerla muy íntimamente, alguien que parece observarla continuamente.

El hecho de que en cierto modo se haga justicia no evita que Kristen sienta el horror de la oleada de crímenes que azota Chicago, aun más cuando su nombre queda en entredicho y se la acusa indirecta o directamente -según las personas afectadas- de estar detrás de esa mano negra que ajusticia impunemente.

Abe Reagan es el detective asignado al caso. Es un policía recientemente incorporado al departamento de homicidios tras pasar los últimos cinco años trabajando de encubierto en narcotráfico. Esos años fueron una pesadilla constante para él. Ante sus propios ojos vio como, en una afán por buscar venganza, su mujer embarazada fue tiroteada cuando la bala iba dirigida a él. A consecuencia de la herida quedó en estado vegetativo. 
Esa rabia e impotencia lo llevaron a unirse a Narcotráficos. Ahora, tras la muerte de ésta, se reincorpora a Homicidios. Su primer caso en Chicago lo pone de nuevo ante Kristen Mayhew, la mujer que lo impactó profundamente dos años atrás en apenas un breve encuentro. En cuanto la ve la reconoce. Si en el pasado la culpabilidad lo azotaba, en la actualidad es el afán de protección lo que lo mueve, eso y el deseo por conocerla más íntimamente. Todo ello lo arrastra inexorablemente hacia la joven, pese a la reticencia y recelo mostrados por ella.

A la vez que colaboran estrechamente en la investigación policial,  los crímenes siguen sucediéndose y una poderosa atracción surge en Abe y Kristen.
Abe se encuentra ante una oportunidad de volver a sentir y amar. Apenas su mirada se cruzó con la de Kristen, sintió cómo algo renacía dentro de él.
Kristen es una mujer herida, que también oculta sus propios secretos y dolores, que la han convertido en alguien inseguro y temeroso. Su actitud fría y distante, y su sobrenombre de La Reina de hielo no son más que una capa de protección. Pero ese hielo sólo parece poder ser derretido por el atractivo detective Reagan.
Mientras buscan sin tregua descubrir la identidad del asesino, Abe lucha denodadamente por derrumbar esa barrera que rodea el corazón de la insegura y asustadiza Kristen Mayhew.

Alguien te observa es una novela de suspense romántico. Aunque el mayor peso de la trama recae sobre la investigación policial, la trama romántica está siempre presente. Si bien es cierto que a veces queda eclipsada por la intriga policíaca y las investigaciones, la naciente relación entre Abe y Kristen logran atrapar al lector por las emociones que destilan y el carácter de sus protagonistas.
Los protagonistas principales y los secundarios, pero sobre todo Abe y Kristen están muy bien perfilados. Cada escena, cada encuentro destila la esencia con que Karen Rose los ha creado.
De hecho nos encontramos antes dos personas que arrastran un duro bagaje emocional, con un pasado que les atormenta  constantemente. Sentimientos como la culpabilidad o la impotencia brotan a menudo de sus recuerdos, pero la evolución emocional de ambos, sobre todo de Kristen, quien encuentra en Abe un apoyo firme y constante, crean una novela de suspense romántico que me ha atrapado de principio a fin.
En realidad la novela transcurre en un lapso muy breve de tiempo: los días que dura la investigación policial. Es en ese período que Abe y Kristen se enamoran, pero al ir desgranándose escena a escena sus encuentros, las miradas furtivas y los roces, los diálogos, la complicidad … somos testigos de ese enamoramiento paso a paso.

No se puede negar que el gran peso de la novela recae sobre la trama policíaca, pero si sois amantes de ese género y de las historias de amor con un pasado duro, atormentado, donde vemos crecer y renacer a sus protagonistas, estáis ante una novela que no os podéis perder.
El que aúne suspense y romance es un punto que, innegablemente, me atrapó.
Al margen de estos temas, la novela aborda temas e interrogantes morales que, sin duda, despiertan reflexiones en los lectores: ¿es o no justificable tomarse la venganza por nuestra propia mano? ¿es comprensible el dilema de “ojo por ojo“?
Alguien te observa es una novela muy completa, ya que se barajan infinidad de aspectos. Si esperáis una historia romántica basada únicamente en una pareja protagonista, no la encontraréis, pero si disfrutáis con libros intensos, plagados de secretos, investigaciones policiales y dilemas morales, estáis ante vuestro libro.
Dejando de lado la identidad del asesino, que creo para unos lectores será bastante predecible y para otros no tanto,  la trama de suspense está impecablemente abordada, minuciosamente detallada y escrita magistralmente.
A mí personalmente es una novela que me ha cautivado de principio a fin, si bien como digo, creo que en ocasiones el peso argumental recae más sobre el suspense que la trama romántica, aunque no por ello se deja de lado la historia de amor de Abe y Kristen, sino que ésta queda supeditada a la evolución de la investigación.

Como secundarios encontramos todo un plantel de personajes muy interesantes, entre sospechosos, víctimas, policías, familiares… algunos de los cuales, protagonizarán próximas novelas.
Karen Rose logra sumergirnos con Alguien te observa en una novela apasionante, trepidante y una historia de amor que, aunque a veces queda un tanto desdibujada, me ha atrapado de principio a fin. Un libro que os recomiendo encarecidamente, especialmente si os gustan las tramas de suspense romántico y los protagonistas heridos a los que ves crecer y renacer a través de las palabras de una novela. 


Feliz día del libro... y de Sant Jordi

lunes, 23 de abril de 2012





Feliz día a quienes aman los libros, a quienes disfrutan perdiéndose entre las páginas de una novela, soñando despiertos y viajando con la imaginación a esos mundos mágicos a los que sólo las palabras pueden dar vida.


Es cierto que, como muchos dicen, no hace falta una fecha especial para comprar o regalar un libro, pero en tiempos como los que vivimos y con tantos problemas a cuestas, ¿no es agradable que hay una fecha en la que el libro sea el protagonista?
Sí, lo sé, para mí también lo es todo y cada uno de los días del año, cada vez que comienzo uno nuevo, pero aún así...  ¡¡¡Felices lecturas!!!





...y Feliz cumpleaños, Clara 

Annie Lash - Dorothy Garlock

domingo, 22 de abril de 2012

Título original: Annie Lash
Autora: Dorothy Garlock
2º Annie Lash series
Género: Romántica histórica (Oeste)
Editorial: Warner Bros



Con la muerte de su padre, Annie Lash Jester queda huérfana, pues su madre falleció años atrás. Enseguida una lista de pretendientes de avanzada edad, viudos desesperados de una mujer que críe a sus hijos o de características similares se agolpan a la puerta de su casa. Viviendo en St. Louis, cerca de la frontera, una región de hombres rudos donde la vida es todo menos fácil, pocas son las opciones para una joven soltera a la “avanzada” edad de veintidós años.
Annie Lash sueña en casarse por amor, así que rechaza a todos los pretendientes. Algunos no se lo toman demasiado bien y planean tomar represalias contra Annie. Pero la muchacha tampoco quiere ser una carga para Zan Thatcher, el viejo amigo de su padre que vela por ella desde que se quedara sola y se siente un tanto perdida.

Hasta que un día aparece ante su puerta un joven y atractivo colono llamado Jefferson Merrick, quien le hace una insólita proposición: contratarla para trabajar en su granja, a orillas del río Missouri, para facilitar la vida a su cuñada enferma, que debe criar a dos niños. Zan, que conoció al joven Jeff años atrás, exhorta a Annie a aceptar la proposición, no sólo eso, sino que comienza a representar el papel de casamentero, propiciando un acercamiento entre los dos jóvenes. Annie duda, pues desconfía de las verdaderas intenciones del hombre, pero Zan accede a viajar con ellos para conocer las tierras de Jeff,dar su aprobación y, sin ella saberlo, aprovechar cualquier ocasión que se presente para acercarlos.
Así, Annie, Jeff y Zan, junto a varios colonos más, emprenden el trayecto en dirección a St. Charles y las tierras de Merrick. Pero las tierras salvajes de Missouri son un terreno inhóspito, peligroso, rodeado de trampas y enemigos que acechan en cada recodo del polvoriento camino. Amenazados y perseguidos por indios hostiles, bandidos y enemigos políticos de Merrick, será un viaje que cambiará la vida de Annie Lash y Jeff.

Con Annie Lash continúa la serie del Oeste de Dorothy Garlock que dio comienzo con Wild sweet Wilderness. A pesar de que ambas novelas están relacionadas, considero que pueden leerse de manera independiente, puesto que en ésta apenas se mencionan a Berrie y Simon, así como los otros personajes que aparecieron en ella. Y lo cierto es que tampoco sucedió nada relevante que, por tanto, requiera del uno para el otro.
Sí he encontrado varias similitudes entre las dos historias. Principalmente y dejando de lado el lugar donde acontecen las aventuras y desventuras de los personajes, se repite un patrón: Annie Lash, como sucediera con Berrie, queda huérfana y queda bajo la protección de un rudo y misterioso hombre de la frontera. En este caso es Jeff Merrick.
Pero más allá de esto estamos antes dos historias muy diferentes, donde el nexo que las une es que las tierras de Jeff y las de Simon, están próximas, y se conocen.

La historia de Annie Lash y Jeff me ha parecido encantadora, conmovedora y muy dulce. Annie es una joven que ha soñado siempre en casarse por amor, pero las circunstancias ponen a prueba esa convicción, pues varias veces debe enfrentarse a la dura decisión de decidir o no casarse con un hombre que no ama ni la ama. Como su madre amó en su día, Annie desea lo mismo.
Pero no sólo son los tramperos de St. Louis, sino hasta el propio Jeff llega a proponerle que se case con él. Annie sabe que lo hace como un deber y aunque siente como poco a poco un sentimiento que la asusta pero emociona al mismo tiempo nace hacia él, se niega.

La novela está repleta de aventuras, peligros y escenas conmovedoras que recrean la vida de los colonos y el día a día en la región de la frontera. Un territorio peligroso, salvaje e indomable. Pese a que pudiera parecer de otra manera la novela no se centra en el trayecto desde St. Louis a las tierras de Jeff, así que no esperéis que nos cuente jornada tras jornada el avance de la caravana. Sólo abarca unos pocos capítulos hasta la llegada a la granja de Jeff.

¿Qué decir de Jeff? Jefferson Merrick se nos presenta como un hombre misterioso, hosco y un tanto desapegado. Tras años en el ejército, ahora sólo quiere trabajar sus tierras y hacer de la suya una granja próspera. Pero su pasado le ha llevado a hacer unos cuantos enemigos políticos que quieren verlo muerto, tanto a él como a Will Murdock, su amigo. Y así lo intentan en repetidas ocasiones cerca de su granja cerca del río Missouri, poniendo en peligro a Annie, su cuñada Callie y a los pequeños Amos y Abe.
Como en la anterior novela también hay una historia secundaria, la de Callie y Will. Callie está casada con el hermanastro de Jeff quien la abandonó un año atrás. Mientras Jeff estaba fuera Callie ha vivido con sus dos hijos y con dos antiguos esclavos a los que su cuñado ha liberado. Poco a poco Will y Callie han ido enamorándose, pero claro, ella es una mujer casada.
También tengo que mencionar a un personaje que a mí, personalmente, me ha tocado el corazón. No voy a contar por qué, hay que leer la historia. Hablo del viejo Zan Thatcher, un hombretón gruñón y un poco arisco pero con un gran corazón.

Y como es habitual en las novelas de esta autora, nos reconstruye un universo entrañable, pero también amargo, pues aun contando historias dulces no omite aspectos más crueles o tristes de la vida en el Oeste. A través de personajes curtidos como Jeff, Will o Zan nos ofrece otro tipo de héroes diferentes: esos sin galones, sin brillantes armaduras y cuantiosas fortunas. Hombres rudos y sin refinamientos.
A través de personajes como Annie o Callie nos presenta a mujeres fuertes y con agallas que no quieren depender de nadie sino aprender a valerse por ellas mismas.

Annie Lash es una historia real, humana, triste y bonita al mismo tiempo. Mentiría si dijera que es una novela dulce pues también hay situaciones que, al menos a mí, me han dejado con el corazón encogido. Pero aún con ese regusto un tanto agridulce en algún momento, creo que es una novela maravillosa que transmite emociones muy profundas como tantas y tantas de esta gran autora: Dorothy Garlock.


Wild sweet wilderness - Dorothy Garlock

jueves, 12 de abril de 2012

Título original: Wild Sweet Wilderness
1º Annie Lash series
Autora: Dorothy Garlock
Género: Romántica histórica (Oeste)
Editorial: Grand Central Publishing (May 2002)





Berry Warfield viaja junto a su padre, un hombre violento y codicioso, y su joven y embarazada madrastra en dirección a San Luis. Tras haber oído hablar sobre las expediciones llevadas a cabo, durante la primavera de 1804, por los capitanes Lewis y Clark, las personas que componen la caravana están esperanzadas por comenzar una nueva vida en las tierras de la frontera, donde se instalarán. Allí se están levantando poblados. Allí se abre un porvenir para tantos y tantos americanos sin recursos. Y Berry cree que una vez llegado a su destino, construirán una granja pero, para su desconcierto, los planes de su padre no son los mismos.

En un descanso del trayecto descubre que, en lugar de construir una granja, lo que su progenitor desea en realidad es abrir una taberna. Después de todo, tal y como él se jacta, eso le supondrá mucho menos trabajo y más concurrencia de tramperos, comerciantes y gente de paso en la frontera. Mientras otros trabajan para prosperar, él se beneficiará de eso. Asa espera que Rachel, su madrastra, y ella trabajen en la misma.
Pero el trayecto se vuelve aún más accidentado cuando varios tramperos con los que Asa Warfield -el padre de la chica- tiene negocios se unen al grupo durante una parte del mismo. Junto a ellos se encuentra también el austero y silencioso Simon Witcher, un hombre un tanto distante que poco tiene en común con los otros pero que aún así inquieta a Berry.

Antes de llegar a su destino, el padre de Berry es asesinado pero lejos de renunciar a su sueño, las dos jóvenes están decididas a llegar sus tierras y levantar esa ansiada granja. Sin embargo, las tierras de la frontera son un lugar peligroso, poblado de tramperos, ladrones y hombres de baja calaña, dispuestos a todo por avaricia y que ven a las dos mujeres como presas fáciles. Pero cuando se encuentran en peligro, desamparadas y huyendo de los mismos tramperos que asesinaron a Asa, Simon y su amigo Fain se convierten en la única mano amiga que encontrarán en las duras tierras de la frontera.

Con Wild sweet Wildnerss da comienzo esta trilogía ambientada en el Oeste americano y cuyo núcleo de conexión son una serie de personajes que se instalan o viven en San Luis. A diferencia de otras novelas de esta prolífica autora, he encontrado que no se centra tanto en la vida cotidiana de los personajes que protagonizan esta historia, sino que parte de ella cuenta la llegada a San Luis y las aventuras que Rachel y Berry viven durante el trayecto.
A diferencia de otras novelas, las historias de Rachel y Fain por un lado, y la de Berry y Simon por otra, van alternándose, así que aun contando con una pareja protagonista, son dos las historias que se nos cuentan.

A pesar de las diferencias que menciono, Wild sweet Wildnerss tiene el sello inconfundible de Dorothy Garlock: la habilidad para contar historias cotidianas en este caso en un entorno hostil y peligroso, como el Oeste americano, y el don para sentir las emociones que fluyen de sus personajes.

Berry es una protagonista que me ha sorprendido. Acostumbrada a otras protagonistas femeninas más tímidas, la joven tiene carácter y es muy decidida. Sólo tiene dieciocho años, pero ha tenido una vida difícil desde la muerte de su madre, pues su padre siempre fue un hombre rudo y violento que no le mostró el menor cariño. Con la llegada de Rachel a su vida, una joven que apenas es siete años mayor que ella, vuelve a sentir afecto y cariño por una persona. En realidad son casi como hermanas, se quieren y defienden con toda el alma.
A pesar del entorno donde se ha criado, Berry no ha estado cerca de otro hombre más que su padre. Al conocer a Simon descubre sentimientos desconocidos. Por un lado siente una atracción extraña a la que no sabe dar nombre, pero también recela de él. Después de todo Simon es un hombre y los hombres están acostumbrados a hacer su voluntad sin que los tiernos sentimientos de una mujer les importen lo más mínimo.
Y aunque Simon cree que Berry necesita de su protección, ella es capaz de defenderse sola y de disparar un mosquete sin parpadear. Pero su más secreto anhelo es querer a su marido y estar convencida de que él la quiera a ella. Y no cree que Simon pueda ser ese marido.

Simon Witcher es un hombre que nació de la nada. Huérfano, encontró una familia adoptiva que le enseñó a valerse por sí mismo y, a diferencia de tantos de los hombres rudos e inescrupulosos que se adentran en las tierras de la frontera, sólo desea comenzar una vida sencilla. Desea dejar de comerciar, gracias a lo que ha reunido una suma considerable, para construir una granja cerca de las tierras de su amigo Fain. Algún día quisiera tomar una esposa, pero a pesar de que la impulsiva Berry le atrae como ninguna otra mujer lo ha hecho, no está convencido de querer casarse con ella. Es demasiado joven e inocente. Pero cuando las dos jóvenes se quedan solas, se replantea muchas cosas.

Rachel es una joven que jamás ha conocido el cariño. Era sólo una adolescente cuando Asa la compró en la taberna donde servía para que cuidara de su hija huérfana y acabó embarazada de él. Berry es la única persona a la que quiere, la única que le ha demostrado amor incondicional y que se ha enfrentado a su propio padre por defenderla y protegerla. Es leal como nadie y antepone el bienestar de Berry al suyo propio.

Fain tiene unas prósperas tierras en San Luis, donde ha levantado su granja y se dedica a construir armas. Tiene una vida solitaria. Es un hombre en la madurez de la vida que amó una vez y perdió a su mujer e hijo en el parto. Nunca ha pensado en volver a casarse, pero cuando conoce a la asustada Rachel, una joven embarazada que está a punto de dar a luz, sola y sin recursos, y a la impulsiva Berry, deja a un lado sus miedos y se deja guiar por lo que esas muchachas le inspiran.

Berry, Simon, Rachel y Fain son el eje de esta novela. Los protagonistas indiscutibles son Berry y Simon, pero la historia de Rachel y Fain llena muchas páginas y ambas historias van alternándose. En realidad están entrelazadas.
Alrededor de ellos, así como de los personajes de su entorno, suceden situaciones y se desarrollan acontecimientos que marcan el hilo de la novela. Son hechos que tampoco es cuestión de desvelar aquí, pero hacen que Wild sweet wilderness sea todo menos una historia plácida. Hay aventuras y la rudeza de la vida en la frontera queda reflejada en todo cuando acontece en torno a Berry y Rachel.

La realidad es que antes de comenzar a leer esta novela esperaba encontrar una historia más en la línea de las que he leído con anterioridad de Dorothy Garlock. Wild sweet wilderness no es tan dulce como otras, pero el entorno donde sucede y la vida que rodea a la región fronteriza mientras se asientan poblados y ciudades, en una tierra donde conviven colonos, indios, renegados, tramperos y comerciantes es, después de todo, propicia que no sea así. Y, realmente, como menciono antes, el sello de esta escritora se aprecia de principio a fin.

Creo que Dorothy Garlock nos narra dos bonitas historias de amor sin desprenderse del manto de realidad de la época y el lugar en que acontece. Algo que, desde mi punto de vista, al tratarse de novela histórica, es un gran logro. Pero después de todo, cabe reconocer que las novelas de Dorothy Garlock siempre están imbuidas de realismo. Y pocas autoras consiguen como ella tejer fantasía y realidad de una manera tan creíble, de manera que incluso en entornos tan hostiles como la frontera en el Oeste americano sea un marco romántico para no una, sino dos, preciosas historias de amor.
Además Wild sweet wilderness tiene el aliciente de presentar a otros personajes que en posteriores libros conoceremos en mayor profundidad, ya que son sus historias las que dan lugar a las dos novelas que siguen a ésta.
A mí desde luego Wild sweet wilderness me ha fascinado. Soy una ávida lectora de cuantas novelas estén ambientada en el Oeste americano y cuanto más me acercan a la realidad del mismo, más me llegan, pero por supuesto sin desprenderse jamás del halo mágico del amor que nos cuenta. Y Dorothy Garlock lo ha logrado, con creces, en esta maravillosa historia.




Double exposure - Judith Mcnaught

lunes, 2 de abril de 2012


Título original: Double exposure (novela corta incluida en Simple gifts)
Autora: Judith Mcnaught
1º Foster series
Género: Romántica contemporánea





Corey solo tenía catorce años la primera vez que vio a Spencer. Fue entonces cuando se enamoró de él. Y aunque los años de la adolescencia fueron pasando, ese sentimiento permaneció inalterable. Si acaso más fuerte con el paso del tiempo. Tal vez Corey idealizara a Spencer, tal vez fuera poco más que una niña, poco madura para entender según qué cosas, pero la convicción de que eso que sentía por él era amor y que él era el hombre de su vida fueron una constante siempre. Hasta que la desilusión la golpeó de pleno. Y con la misma fuerza que un día lo amó y adoró, la decepción hizo mella en su joven corazón y dio paso a la dolorosa separación. Los años siguieron pasando, ya sin Spencer en su vida, hasta que un día, cinco años después... todo cambió.

Es con motivo del reportaje fotográfico de la boda de la sobrina de Spencer que se produce el reencuentro entre él y Corey. Corey es una fotógrafa que poco a poco ha ido labrándose un nombre reconocido con su profesión. Es a ella a quien escoge la pareja de novios para que fotografíe ese día tan especial en sus vidas. Pero es el tío de la novia, Spencer Addison quien corre con los gastos del enlace y el que la contrata.
A sabiendas de que está a punto de volver a Corey, Spencer está impaciente, nervioso. A pesar de que durante años no ha vuelto a verla, no ha olvidado a aquella adolescente que lo seguía como su sombra a todas partes. No sabe qué sucedió para que de la noche a la mañana los sentimientos de la joven hacia él se enfriaran. Pero la curiosidad por verla es más fuerte que cualquier otra emoción. O casi. Pues en cuanto la ve, queda gratamente sorprendido del cambio que el tiempo ha operado en Corey. Ahora es una mujer adulta, independiente y muy bella, tan diferente de aquella adolescente inocente... En cualquier caso no puede evitar enamorarse de ella.

Pero Corey se muestra recelosa. Desconfía de él. Por ello Spencer está decidido a corregir los errores que al parecer cometió años atrás y convencer así a Corey de que él es el hombre de su vida.

A pesar de los recelos que Spencer despierta en Corey, tras volver a verlo en Rhode Island, tarda poco en comprender que aquel amor juvenil ha renacido y transformado en algo más fuerte y maduro que antaño. Eso si antes y solo antes, Corey vuelve a confiar en Spencer y abrirle su corazón.

Cuando leí La orquídea blanca me quedé prendada con la bonita historia de amor de Diane y Cole, pero no pude evitar sentir curiosidad por una pareja secundaria que, aun teniendo un pequeño papel, casi irrelevante en la novela, me llamó la atención. Eran Corey y Spencer. Lo que no sabía por aquel entonces es que había una novela corta protagonizada por ellos. Así que cuando descubrí que así era, no paré hasta conseguirla. Cuando por fin la leí, evidentemente, sabía que la de ellos era una historia que tenía un final feliz pues Double exposure es anterior a La orquídea blanca.
Puede que por ese lado, al no haber sorpresas, no esperara demasiado. Pero lo cierto es que descubrí una historia preciosa que me caló muy hondo. ¡Lástima que no se trate de una novela larga!
Porque ciertamente bien pudiera serlo.

Como otras novelas de la maravillosa escritora Judith Mcnaught, Double exposure la primera de las novelas que componen la saga de las hermanas Foster, da comienzo cuando Corey y Spencer son dos adolescentes. Corey solo tiene catorce años. En una edad en que las diferencias parecen mayores, Spencer aparece en su vida como un rayo de luz. Un joven atractivo, inteligente, carismático, atento. El hombre ideal para la joven Corey. Corey no sabe medir sus emociones y vive ese amor platónico con la impulsividad de cualquier adolescente. Pero solo es eso: un amor platónico.
Spencer que tiene varios años más siente cariño por Corey, ternura, pero claro, solo tiene catorce años y no se percata de lo que siente ella en realidad. Cuando como en toda novela de Judith Mcnaught se produce ese malentendido, Corey queda destrozada, se siente engañada y desilusionada por el que consideraba el amor de su vida.
Y cada uno por su lado siguen con sus vidas, hasta que cinco años más tarde se reencuentran. Pero ahora son un hombre y una mujer.

Creo que Double exposure podría perfectamente haber dado lugar a una novela extensa y en una primera parte contarnos la historia cuando eran adolescentes y en una segunda una vez se reencuentran con motivo de la boda. Tal como sucede en otras novelas de la autora.
Pero a pesar de no ser así, y de ser una historia corta donde no se desgrana con la meticulosidad con que lo hace en Paraíso robado, por ejemplo, la historia de Corey y Spencer ha logrado tocarme el corazón como todas las novelas de esta autora.

Ese sello suyo tan inequívoco está presente y de qué modo.Tal vez condensado en un número menor de páginas, tal vez sin tantos capítulos, sin una historia tan elaborada, con menos encuentros, desencuentros, menos giros y personajes, pero está ahí cuando abres el libro y empiezas a leer.
Muchas veces he llegado a pensar que una novela corta no puede despertar del mismo modo las emociones que una más larga. Pero son novelas como Double exposure las que me demuestran cuán equivocada estaba. No es la extensión la que la hace mejor, ni más conmovedora. Es la esencia que esconde, sus personajes y el modo tan sublime con que Mcnaught describe sus sentimientos y los hace tuyos. Traspasan el papel.
Reconozco que siento debilidad por esta autora.

La trama en sí es sencilla, como digo Corey y Spencer se distancian por un malentendido y años más tarde cuando se reencuentran descubren que se han enamorado. Para Spencer es una sorpresa, para Corey un temor pues no quiere volver a sufrir por ese hombre.
La novela está aderezada con esa atmósfera tan hogareña y cálida que Mcnaught ya nos describió en La orquídea blanca. Con esos diálogos teñidos de sentimientos que logran ponernos las emociones a flor de piel. Y con ese algo, intangible y mágico con que esta escritora envuelve sus novelas y logra que cierres el libro con el corazón latiendo con fuerza y un cosquilleo en el estómago. Hace que sientas el amor o, como mínimo, creas en él.

Dulces recuerdos - Lavyrle Spencer


Título original: Sweet memories
Autora: LaVyrle Spencer
Género: romántica contemporána
Editorial: Harlequín 1986/2010



Theresa Brubaker es una joven de veinticinco años que sufre un gran complejo a causa de sus senos, desproporcionadamente grandes para una figura como la suya, su cabello pelirrojo y las pecas que cubren su cuerpo. Está acostumbrada a que los hombres no la miren jamás a los ojos, sino al pecho, con lo que se viste con camisas abotonadas hasta el cuello bajo chaquetas o jerseys, hunde los hombros o se esconde cada vez que puede detrás de su violín. En definitiva, es una joven terriblemente acomplejada. 

Con motivo de las vacaciones navideñas, Jeff, su hermano menor, que se encuentra realizando el Servicio militar, regresa a Minneapolis a pasar unos días, pero no lo hace solo, sino acompañado de su compañero y amigo Brian Scanlon. Desde el primer encuentro entre ambos, en el aeropuerto, Brian se muestre amable y considerado con Theresa. Y, para sorpresa de ésta, ni entonces ni más tarde es capaz de sorprenderlo estudiando sus pechos como le sucede siempre ante un hombre desconocido.
La realidad es que Brian conoce por Jeff los complejos que sufre Theresa y trata de ser respetuoso y cariñoso con ella para evitar incomodarla. Además, desde su llegada a Minneapolis,se percata que Jeff trata de propiciar un acercamiento entre su hermana y él, algo que no desagrada en absoluto a Brian, pues se siente muy atraído por la joven.

Poco a poco va ganándose la confianza de Theresa y entre ellos nace un sentimiento muy especial. Pero acabadas las vacaciones, Brian y Jeff regresan al cuartel y la separación es irremediable. Y desde ese momento, Brian y Theresa comienzan una relación a través de cartas pero acuerdan que, al cabo de seis meses, acabado el Servicio militar de los jóvenes, se reencontrarán en Minneapolis para continuar su relación. Algo que emociona y asusta a partes iguales a Theresa.
A pesar del poco tiempo que han pasado juntos, tanto Brian como Theresa no tardan en reconocer que se han enamorado. Pero los complejos de Theresa son un difícil escollo entre ellos. Y, mientras Brian, finaliza su adiestramiento militar, Theresa se plantea una decisión drástica que puede cambiar su vida para siempre y, tal vez, su futuro con Brian.

Dulces recuerdos es una historia de confianza, aceptación y valor, pero también esconde mucho dolor y complejos, y es una historia de amor, respeto y valores familiares. El papel de la familia está muy presente en toda la novela, es uno de los puntales sobre los que se sustenta, algo que encontramos con frecuencia en los libros de Lavyrle Spencer.
La historia de amor de Theresa y Brian me ha parecido preciosa, pues nos cuenta cómo una mujer que odia su cuerpo debe vencer el mayor de sus miedos por amor y cómo un hombre, con su paciencia, dulzura y confianza debe ganársela y ayudarla a vencerlos.
A pesar de ser una novela que no es muy extensa, creo que describe maravillosamente las fases por las que pasa la pareja protagonista. Cómo poco a poco se van sintiendo atraídos el uno por el otro, cómo a pesar de las dudas y miedos lo reconocen, cómo comienzan a conocerse a través de sus cartas. 
Creo que es una historia muy humana, que logra conmover fácilmente porque sus protagonistas son personas muy cercanas y corrientes, por las que es fácil sentir empatía.

Me ha sorprendido mucho la evolución de Theresa. Al comienzo de la novela es una joven que ha renunciado al amor, a la ropa bonita, a bailar... a tantas cosas que damos por sentadas en la vida que no nos percatamos qué sucede cuando no es así para otras personas. Al leerlo y ver cómo su problema ha imposibilitado a Theresas -además de sus complejos- llevar una vida normal y corriente para una joven de veinticinco años, te das cuenta del sufrimiento que conlleva. Todo ello le lleva a plantearse una decisión difícil, que despierta muchas dudas y miedos. 
El personaje de Brian me ha parecido sencillamente encantador. Me ha sorprendido mucho, pues es un hombre muy joven pero de gran madurez y sensibilidad. 

Como comento antes, en Dulces recuerdos reina ese ambiente familiar tan propio de las novelas de Lavyrle Spencer, con lo que Jeff y Amy, los hermanos de Theresa, junto a Margaret y Willard, los padres, son personajes con gran peso en la trama. Con frecuencia los vínculos entre ellos y sus sentimientos quedan patentes en la rutina del día a día, con gestos, en conversaciones...
Me ha parecido especialmente bonita la relación de Theresa con Amy, una adolescente de catorce años que actúa en ocasiones como la hermana mayor.

Otro aspecto muy característico del libro es la música. Jeff y Brian forman parte de un grupo musical y una vez acabado el Servicio militar quieren forman una banda en Minneapolis. Theresa por su parte es profesora infantil de música y toca el violín. Así que con frecuencia en la novela encontramos pinceladas musicales, melodías que se repiten hasta casi parecer que las oyes en tus oído, letras de canciones que describen el alma de los personajes...

En definitiva, Dulces recuerdos es una novela de Lavyrle Spencer, con lo que eso conlleva. Sin embargo, al ser más corta, la historia se centra mucho más en los personajes, la ambientación aunque es excelente -con ese toque que le imprime esta autora- es menos descriptiva a lo que estamos acostumbradas de otras novelas como Los dulces años o Juegos de azar.
Es una lectura amena y muy tierna que, al menos a mí, me ha dejado con una opresión en pecho en ocasiones, en otras me ha hecho reír y, sin duda ninguna, pasar un muy buen rato. Creo que es una novela romántica que transmite mucho más que una historia de amor, habla de valores como el respeto y la confianza, de complejos y riesgos. 
En mi opinión es una novela preciosa, sencilla y muy humana que sin demasiadas pretensiones, te deja con una sonrisa en los labios.