Siempre hay un mañana - Nora Roberts

lunes, 1 de octubre de 2012

Título original: The next always
1º Boonsboro Inn
Autora: Nora Roberts
Género: Romántica contemporánea
Publicada por: Plaza & Janés 
Septiembre 2012



El viejo hotel de Boonsboro continua en pie, mudo testigo de guerras y del paso inexorable del tiempo. Incluso se dice que está encantado, pero cuando la familia Montgomery, propietaria de una constructora, decide restaurarlo, la ciudad acoge la noticia con expectación y delirio.
Durante meses una enorme lona azul ha cubierto el edificio, ocultándolo a la vista de curiosos y vecinos, quienes no pueden evitar echar una mirada furtiva en esa dirección al pasar por delante. Mientras especulan cual será el resultado...

Los hermanos Montgomery, Beckett, Ryder y Owen, junto a su entusiasta e incansable madre, Justine, trabajan a marchas forzadas para terminar la restauración antes de la fecha convenida: las Navidades. La labor de reconstruir y devolver a la vida el histórico hotel se convierte casi en un acto de amor para los Montgomery.
Beckett, arquitecto de profesión, ha diseñado los planos. Owen es el organizador y, con férreo control. vigila que el trabajo cumpla los plazos estipulados, que los materiales lleguen a tiempo y que todo siga su curso sin problemas. Y Ryder, el más lacónico y gruñón de los hermanos, no duda en trabajar como un obrero más para finalizar con las obras en la fecha acordada y con excelentes resultados.
Sin duda el hotel será bueno para la comunidad, se dice, especialmente para los negocios cercanos al mismo, como el restaurante italiano de Avery y “Turn the page” (Pasa la página), la librería de Clare.

De algún modo, Beckett, el menor de los hermanos Montgomery, ha estado enamorado de Clare desde siempre. Era un adolescente cuando quedó prendado de ella, pero ya entonces Clare era la chica de Clint, con el que se casó cuando apenas tenía diecinueve años. Se convirtió en la esposa de un soldado y abandonó Boonsboro. Pero apenas unos años después, viuda y rota de dolor, regresó con dos niños pequeños y embarazada de un tercero. Abrir la librería inyectó a su vida de un objetivo y una razón más para salir adelante.
Pese a que han pasado ya cinco años desde el regreso de Clare y pese a que sigue sintiendo algo por ella, Beckett nunca se ha acercado como otra cosa que un amigo o un asiduo cliente de su librería. Pero según avanzan las obras de restauración del hotel y la curiosidad de Clare se hace mayor, un día la invita a hacer un recorrido por las diferentes habitaciones del edificio y le ofrece que sea ella la que escriba los folletos del hotel. Emocionada, Clare accede y en una de esas visitas, algo sucede y casi se besan. Después y pese a que Clare intenta mantener las cosas como si nada inusual hubiera sucedido, el menor de los hermanos Montgomery no está dispuesto a hacer tal cosa.

Siempre es agradable leer una novela de Nora Roberts. Reconozco que no disfruto igual con sus sagas que con una novela independiente, pero en mayor o menor medida se que voy a encontrar una lectura ingeniosa, elegante, romántica y con ese toque mágico característico de esta autora. Porque sí, en Siempre hay un mañana, y en la trilogía en general, está presente ese toque mágico o paranormal que en ocasiones encontramos en sus historias. En este caso viene de la mano del fantasma que habita en el viejo hotel de Boonsboro.

De los tres hermanos Montgomery, Beckett es el que parece tener una relación más estrecha con el hotel. No sólo se debe a que es él quien ha elaborado los planos y diseñado cómo será, decidiendo donde colocar cada aplique, alfombra o la madera del mostrador, sino que siente la presencia de ese fantasma que se dice habita en el viejo edificio.
A su manera, Beckett se comunica con ella. Pero lo voy a dejar ahí, no voy a comentar nada más.

De Siempre hay un mañana empezaré diciendo que tengo que reconocer que, como bien había leído en algunas críticas y opiniones de lectoras anglosajonas, durante las primeras páginas, sobre todo, Nora Roberts describe con bastante detalle y minuciosidad cómo es el trabajo de restauración de un hotel. Las conversaciones entre los hermanos Montgomery -y todo aquél con quien hablen sobre el hotel- están llenas a menudo de pinturas, colores, tejidos, bañeras, camas con baldaquín..., de referencia a pulir, serrar o pintar.
Pero pese a ello, y aunque reconozco que creo que a veces son un poco repetitivos los diálogos en ese sentido, la novela me ha parecido muy bonita y la lectura ha sido muy pero muy agradable.
Confieso que me parece apasionante ver el proceso de restaurar un edificio viejo.

Lo cierto es que a medida que los hermanos Montgomery trabajan, vamos “viendo” como el hotel adquiere un lustre nuevo y como las diferentes habitaciones van cobrando vida. Como curiosidad me gustaría destacar un detalle muy simpático y es que cada uno de los dormitorios tiene el nombre de una pareja de una novela romántica.

La historia de Clare y Beckett me ha parecido muy dulce, muy romántica y muy bonita. Narrada con suma sencillez, simplemente describiéndonos su día a día, es decir el trabajo de Beck en el hotel, la relación con sus hermanos y cómo Clare combina la actividad en la librería con el cuidado de sus tres revoltosos hijos, es el marco en el que la pareja va acercándose y enamorándose. Con naturalidad, con la confianza que da toda una vida viviendo en la misma comunidad, se desarrolla su historia. Pero claro, no es una historia tan fácil. Por un lado Beck debe vencer la resistencia de Clare, por otro ella debe aceptar que es capaz de volver a enamorarse de otro hombre y por otro lado, y como en toda novela, siempre hay algún obstáculo más a superar.
Me he divertido y emocionado a partes iguales con las citas de Clare y Beck, unas citas un tanto peculiares y difíciles, a veces, por la presencia de los tres niños. Lo cierto es que los tres hijos de Clare propician algunas escenas divertidísimas que me han hecho reír. La presencia de Ryder, Owen y Avery también aporta muchas escenas inolvidables a la novela, pues nos describe cómo es la relación entre los hermanos y con Avery.

Así que evidentemente, además de Clare y Beckett, la novela cuenta con personajes tan relevantes y de tanto peso como Owen y Ryder, así como del simpático y peculiar perro de Ryder, de Avery, la mejor amiga de Clare y propietaria del restaurante italiano que los hermanos Montgomery frecuentan. Además conocemos a Hope, amiga en común de Avery y Clare, que es contratada por Justine para dirigir el hotel. Y por supuesto de Justine, la matriarca de los Montgomery. Pero, en definitiva, ya se van esbozando cuáles serán las parejas protagonistas de las dos próximas novelas.

Como comento antes, en la novela está presente cierto componente paranormal que sin dominar la trama tiene su protagonismo. En mi opinión y, aunque me gusta el género fantástico o paranormal, no creo que sea algo muy relevante, pero aporta algo de magia a una novela dulce y romántica.

Lo cierto es que creo que el hotel Boonsboro es casi un protagonista más de Siempre hay un mañana. En realidad de toda la trilogía. Y como curiosidad quiero destacar que el hotel existe y es propiedad de Nora Roberts y su marido, así como la librería “Turn the page”. Así que confieso que tras leer la novela, tras recorrer las diferentes estancias del hotel a través de los ojos de sus protagonistas, tengo la curiosidad -seguro que no seré la única- de fantasear con visitar Boonsboro y ese emblemático hotel.
En fin que la nueva trilogía de Nora Roberts, desde mi punto de vista, tiene un inicio prometedor. Si bien no desdeño que, tal vez, redunda en explicaciones referentes a la restauración del hotel, me ha parecido una novela muy dulce y romántica donde los lazos de la amistad y la familia están muy presentes y son piezas clave de una bonita historia.

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