Ruta 66 - Dorothy Garlock

viernes, 30 de noviembre de 2012

Título original: Route 66: Mother road
Autora: Dorothy Garlock
Género: Romántica contemporánea
Publicada: El Andén, Horizonte Febrero 2009



Durante los años de la Gran Depresión, miles de americanos se ven obligados a abandonar sus tierras malogradas y a unirse a la diáspora de granjeros que emigraron en busca del sueño dorado de la gran California. En su camino, muchos de ellos pasan por la gasolinera de la Ruta 66, donde vive Leona con su cuñado y sus sobrinas. Leona es soltera y tiene que soportar las maledicencias de la gente, incluso las de su propio hermano, un fanático religioso que la acusa de vivir en pecado. Solo encuentra la tranquilidad cuando un tejano llamado Yates la protege de la locura que se desata contra ella. Su dulzura y su carácter decidido y apasionado conquistarán para siempre el corazón solitario de Yates.

De todas las novelas que he leído de Dorothy Garlock, Ruta 66 no es la que más me ha gustado hasta la fecha, pero me aún así me ha encantado. Creo que es una historia preciosa, sencilla, dulce y, por momentos, también divertida. Además de contar la historia de amor de Leona y Yates, te adentra en la vida de esta pequeña comunidad de Sayre, en Oklahoma.

La novela comienza de un modo casual, casi pareciera que no tuviera importancia, cuando un extraño se detiene en la gasolinera que regenta Andy Connors, llena el depósito y se marcha. Pero más tarde regresa. Existe una razón. Tiene una deuda que desea saldar. Y poco tarda en hacerlo, pues cuando una mofeta rabiosa muerde a Andy, es ese extraño, Yates, quien se encarga de su negocio y de velar de sus hijas y su cuñada Leona. Es sólo su manera de devolverle el favor que años atrás le hizo a él.
Pero día tras día Yates va haciéndose más indispensable en la gasolinera, despertando el cariño y la confianza no sólo de Leona sino también de Ruth Anne y JoBeth, las niñas.

Aunque la novela no cuenta grandes incógnitas -salvo una muy al final del libro- ni azarosos dilemas, desde la primera página me sentí inmersa en la historia, en ese pequeño pueblo situado en la Ruta 66, la madre de todas las carreteras, pues todo aquel que se dirija a California debe atravesarla, y en las vidas de sus habitantes. Sobre todo en la de la familia que vive junto a esa gasolinera... y la historia de Leona y Yates.

Tal vez pudiera parecer que a medida que vas leyendo, no se cuenta mucho o no sucede gran cosa. Pero no es así.
Leona goza de muy mala reputación en Sayre por vivir con un hombre sin estar casada. Aunque quiere hacer oídos sordos a las maledicencias de la gente, en silencio Leona sufre por ello. Pero por cuidar de sus sobrinas está dispuesta a todo.
Yates tiene una deuda con Andy.
Su estancia allí durará a lo sumo seis semanas y aunque no espera encariñarse con Leona y las niñas así acaba sucediendo. Y empieza a conocer a la auténtica Leona, no la mujer inmoral de la que cuchichean todos.

Día tras días va conociendo también al resto de habitantes de Sayre y los alrededores -de ese modo también nosotras los conocemos- al locuaz y poco agraciado Deke, pero leal y protector, quien ha estado enamorado de Leona desde niños; a Virgil, el hermano fanático religioso de Leona quien no sólo la repudia sino que está dispuesto a todo por salvar de la “mala vida” a sus sobrinas, al sheriff Wayne Ham, a su ayudante Ernie, un tipo desagradable y muy amigo de Virgil, a Abe Patton el aliado de Virgil, al doctor Langley...
Y poco a poco va naciendo la admiración, el respeto y el cariño entre el adusto extraño y la repudiada Leona.

Como digo es una historia que en su sencillez me parece preciosa porque narra de una manera muy entrañable la vida de una pequeña comunidad, describiendo situaciones cotidianas y la mentalidad cerrada de algunos pueblos. Además, al estar ambientada en los años 30, en la época de la gran depresión, nos sitúa en un marco diferente al que solemos leer en otras novelas.

Sus protagonistas son personajes comunes y corrientes -aunque realmente Yates no es el hombre sin raíces que pudiera parecer- que cuentan una historia bastante cotidiana. Pero me ha encantado. Creo que Dorothy Garlock es una de las escritoras que logra como nadie tejer una historia que te llegue al corazón partiendo de personajes humildes, un entorno cotidiano y nada más que la vida cotidiana de ellos sus diferentes facetas para emocionarte. También para divertirte. Las bravuconadas de Deke, por ejemplo, o las travesuras de JoBeth me han divertido mucho. Sin embargo también hay lugar para aspectos más amargos.

Es eso lo que me me gusta de las novelas de Dorothy Garlock, que tratan sobre personas comunes y corrientes, narran hechos cotidianos y del día a día de una comunidad, y porque son historias humanas y costumbristas. Antes de leerlas ya sé que no encontraré una novela apasionada ni compleja, por ello ni lo espero ni lo busco. Lo que sí encuentro es una sonrisa en los labios al terminarla.


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