Por toda la eternidad - Lavyrle Spencer

domingo, 21 de octubre de 2012

Título original: The hellion (1984)
Autora: Lavyrle Spencer
Género: Romántica contemporánea
Publicada: Harlequín/Superjazmín 1988







Rachel Hollis acaba de enviudar. Estando en el cementerio se percata de la presencia de Tommy Lee Gentry, la última persona que esperaba ver allí, aunque se conocen desde que nacieron. En Russellville se le considera poco menos que el gamberro del pueblo y lo cierto es que se ha ganado esa reputación a pulso, pero también fue el primer amor de Rachel.
Pese que ambos siguen viviendo en ese pequeño pueblo de Alabama, en los veinticuatro años que han transcurrido desde que terminara su historia de amor, y a pesar de que en ocasiones se han cruzado por la calle o sus miradas encontrado en algún lugar, no han vuelto a hablar cara a cara. Sus caminos se separaron cuando tenían diecisiete años y ahora, en el cementerio parece que vuelven a cruzarse.

Después de dos años viendo apagarse poco a poco a Owen, víctima de una enfermedad, el hombre con el que ha estado casada durante casi veinte años, Rachel trata de volver a la vida que llevaba antes y llenar sus días con el trabajo en su tienda de ropa, las cenas con su padre y amigos. Pero siente un vacío en su interior, un vacío que la ha acompañado desde hace muchos años. En su soledad reconoce que solo junto a Tommy Lee no existía.
Y ahora que Tommy Lee empieza a hacerse el encontradizo con ella, lo que levanta muchas habladurías en un pueblo muy conservador, e incluso a llamarla, la asalta una duda, ¿será que aún sigue enamorada de él, o en realidad solo lo está del recuerdo de un pasado en común?

Al nombre de Tommy Lee Gentry se asocia una larga lista de mujeres. Se ha casado y divorciado tres veces. Lleva una vida solitaria y de excesos. Bebe y fuma en demasía, conduce su escandaloso cadillac blanco sin respetar los límites de velocidad. Es el terror de los vecinos de Russellville. Pero, en su fuero interno, sabe que Rachel es la única mujer que ha amado y ahora que han vuelto a encontrarse, está dispuesto a todo por recuperar el amor perdido de su juventud y ¡al diablo con los chismosos!

Por toda la eternidad de LaVyrle Spencer fue publicada en 1988 por la editorial Harlequín y es una de las primeras novelas que escribió la autora. No había tenido la oportunidad de leerla hasta ahora y si bien debo decir que es la novela que menos me ha gustado de esta autora, me alegro infinitamente de haberla leído.

La razón por la que digo que es la que menos me ha gustado es porque no tiene demasiado en común con Los dulces años, Maravilla o Promesas por mencionar algunas de las que más me han gustado. Es una historia mucho más corta que carece, tal vez, de esa profundidad que caracteriza a las otras. No es una historia tan minuciosamente hilvanada ni tan brillantemente pulida, pero me ha conmovido de principio a fin y he sido incapaz de dejar hasta terminarla.

Lo cierto es que no se como comentar qué me ha parecido esta novela sin desvelar demasiado, así que comenzaré diciendo que lo primero que me ha sorprendido de ella es que, como es habitual en esta escritora, los protagonistas son atípicos. Atípicos en el sentido de que en una novela romántica tal vez suelen prevalecer hombres de negocios, deportistas, SEALs... y, sobre todo, hombres muy atractivos y masculinos, casi siempre muy jóvenes.
Pues Rachel y Tommy Lee, sobre todo él, no se ajustan a ese perfil. Ambos tienen cuarenta y un años.
Fueron el primer amor el uno del otro, pero las circunstancias -circunstancias que se van desvelando en la novela- les separaron y con los años rehicieron sus vidas por separado.

Rachel se casó con un hombre del agrado de su padre, sobrio y tranquilo, de hecho trabajaba en el banco de Everett Tamaldge, su suegro. Es propietaria de una elegante boutique y socialmente está muy bien considerada. Pero ahora a los cuarenta y uno ha enviudado y no tiene hijos, con lo que se siente un poco sola.
Tommy Lee Gentry se casó tres veces y se divorció otras tantas. Tiene tres hijos, pero las difíciles relaciones con sus ex-esposas no han ayudado a que sea un buen padre. Tampoco fue un buen marido. Económicamente no tiene problemas. Es dueño de una constructora y se ha enriquecido, pero pese a ser propietario de una enorme y costosa casa a la orilla del lago, la tiene muy desatendida.
Pero lo que más habladuría suscita es que un hombre de vicios. Bebe y fuma en exceso. Se acompaña de mujeres desinhibidas y licenciosas. O eso de dice. Su estilo de vida ha hecho estragos, con lo que su apariencia física está muy desmejorada.

A medida que avanza la novela, LaVyrle Spencer desentrama los hilos de esta historia y vamos viendo a los jóvenes Rachel y Tommy Lee y, poco a poco, los reconocemos bajo la apariencia elegante y sobria de la mujer adulta y el descuidado constructor de ojos enrojecidos y rostro hinchado. Y ahí radica la magia de esa historia. Por ello y aunque como digo antes Por toda la eternidad es la novela que menos me ha gustado en comparación con el resto, es una historia que me ha ganado poco a poco y casi sin percatarme, al igual que Rachel y Tommy Lee.

Es refrescante encontrar de cuando en cuando historias que se salgan un poco de los límites convencionales de una novela romántica. Es emocionante adentrarte en sus páginas con la incertidumbre de qué hallarás, casi como si fueras una lectora nueva en este género y aún te quedara mucho por descubrir. Y es indescriptible sentir emociones tan profundas en una historia que, de entrada, parece intrascendente o que carece de atractivo. Eso es lo que me ha sucedido.

Puede que en Por toda la eternidad no encontremos ese componente tan sexual que acompaña a menudo a las novelas contemporáneas, pero poco importa, pues es por la carga emocional que despierta que llega al corazón.

Es la historia de un amor perdido que se ahoga en culpabilidad, en melancolía y en la amargura de saber que el tiempo pasado no volverá. Es la historia de una mujer que vive protegiendo su corazón bajo una imagen elegante y sobria, la historia de un hombre que en los primeros capítulos se te describe casi como un fracasado, que vive hundido en vicios y apatía.
Pero bajo esa apariencia se esconde una bonita historia de amor que poco a poco despierta y deslumbra. En ocasiones es difícil, en ocasiones triste, pero romántica al fin y al cabo. Valiente y osada.
Así que puede que no sea la novela más bonita ni más dulce ni más romántica de LaVyrle Spencer, pero la he terminado con una sonrisa en los labios y mariposillas en el estómago y con la convicción de que esta autora ha tenido la valentía de aventurarse con historias difíciles y diferentes. 

Juegos de azar - LaVyrle Spencer

jueves, 18 de octubre de 2012

Título original: The gamble
Autora: LaVyrle Spencer
Género: Romántica histórica
Publicada: Punto de lectura 2001/Zeta bolsillo 2009



Agatha Downing es una joven sombrerera cuya vida no puede describirse de otro modo que solitaria. Desde muy niña quedó coja a consecuencia de una caída por las escaleras. En la actualidad no le queda ningún familiar vivo; su existencia es gris y vacía. 

Regenta una pequeña sombrerería en Kansas y vive en un apartamento, situado encima de ésta. Desde su humilde tienda ha visto pasar la vida sin lograr ninguno de sus sueños y, aunque aún es joven, se siente una anciana atrapada en un cuerpo joven pero lisiado. 

Cuando Scott Gandy compra la sala de juegos que colinda con su sombrerería, siente una inmediata animadversión hacia el hombre. Agatha odia el juego, el alcohol… los ve perniciosos para los hombres, tentándoles hacia la mala vida y cómo una fuente de desgracias y sufrimiento. Scott representa todo lo que aborrece por razones que no quiere desvelar ni compartir con nadie. 

Casi sin percatarse se une a un grupo de mujeres que luchan porque Kansas sea declarado estado seco, aboliendo la venta de alcohol. Desde ese momento se declara una guerra entre el atractivo e irreverente Scott Gandy y la tímida y remilgada Agatha Downing. 

No obstante, poco a poco va conociendo a su vecino y percatándose que es un hombre de contradicciones, o al menos no tan terrible como en un principio pensaba de él. Scott Gandy nació y se crió en el Sur, pero tras la guerra civil perdió a su familia. Incapaz de soportar la vida en su devastada plantación, se decantó por vivir despreocupadamente, sin ataduras ni responsabilidades. El juego se convirtió en su forma de vida y a lo largo de los años conoció a un grupo de personas con las que ha llegado a formar una familia adoptiva: exprostitutas, antiguos esclavos, un músico mudo… 

A medida que va tratando con ellos, Agatha empieza a encariñarse y considerarlos sus amigos, y a notar cómo su presencia y su cercanía va acabando con su soledad; a la vez va tomando consciencia de que siente algo por Gandy que no logra controlar. 
Cree que él nunca verá más allá de su aspecto remilgado y anodino, no será capaz de ver la mujer que se esconde debajo de sus ropas almidonadas y elegantes y pulcros vestidos. Sin olvidar que ambos batallan en bandos opuestos: para Scott Gandy el alcohol es una forma de vida, para Agatha la causa de su soledad. 

La aparición de Willy, un pequeño huérfano, propicia que una relación casi familiar se establezca entre los tres. Ambos adultos se encariñan por el niño y velan por su bienestar. El roce del día a día despierta en ellos la certeza de que ninguno se corresponde con la primera imagen que se forjaron el uno del otro, y la sensación de que algo inesperado los une más allá del cariño hacia ese huérfano. 

Enmarcado bajo la implantación de la Ley Seca, Juegos de azar es una novela de inconfundible tinte humano y social. Aborda no sólo una historia de amor, maravillosamente entrelazada con el resto de subtramas, sino una novela de inconfundible cariz social. 

Ésta es la tercera novela que leo de esta autora, y si bien las anteriores me encantaron (no puede decir menos que eso) con Juegos de Azar no he podido dejar de constatar que Lavyrle Spencer es una narradora inigualable. Logra conjugar en las páginas de un libro infinidad de sentimientos y realidades, logra enlazar de un modo indescriptible la vida de los personajes que aparecen, como los hilos de un tapiz, que vas distinguiendo según lees. 
No encuentro otro modo de describir la escritura de esta autora. 

Indudablemente Juegos de azar es una novela que aborda una realidad histórica, y la autora logra retratarla magistralmente a través de los ojos de Scott y Agatha, situándolos en bandos opuestos, con sus convicciones y dudas, con virtudes y defectos. 

Aunque había leído muchos comentarios positivos sobre este libro nunca me había atraído demasiado, tenía la concepción preconcebida de que me encontraría con una novela dramática y lacrimógena, la verdad es que es algo que he pensado durante mucho tiempo de los de esta autora. Pero he descubierto una historia sencillamente preciosa, humana y muy cercana, que si bien es cierto que tiene un trasfondo dramático, eso no lo hace menos romántica ni humana. Está muy equilibrado dando como resultado una novela que destila sensibilidad. Me he encontrado muchas veces con un nudo en la garganta a medida que leía, casi diría que sintiendo lo misma soledad de Agatha. 

La ambientación me ha parecido minuciosamente descrita, tanto en los capítulos que transcurren en Kansas como los que tienen lugar en Misisipipi. Logras visualizar las calles, la triste y solitaria sombrerería, la bulliciosa sala de juego… ver la plantación de Waverley florecer y volver a la vida, los campos, casi oler las flores. 
Ésta es una habilidad de esta autora que no deja de maravillarme, como transmite las emociones a través de cualquier detalle, no sólo las palabras utilizadas en los diálogos, sino los gestos, las miradas entre los personajes, la relación de estos con los lugares en que tiene lugar la acción. Es casi como si hablaran a través de ellos. 

En cuanto a los personajes, todos, absolutamente todos, me han parecido reales y creíbles, como si se tratara de personas conocidas, cuyas historias pudieras constatar. 
La relación entre Scott y Agatha, si bien en ocasiones me ha parecido un poco lenta, en el sentido de que sus silencios y la negación de sus sentimientos me exasperaban, es preciosa. Pero esa excesiva prudencia, esa lentitud en reconocer sus sentimientos también la dota de esa incertidumbre que te mantiene en vilo página tras página. La historia entre ellos me ha emocionado muchísimo. La evolución de sus sentimientos, la madurez con que los afrontan, el miedo con que los rechazan o el momento en que se reconocen a sí mismos la existencia de ellos, puedes señalarlos con nitidez por el modo en que quedan reflejados en las palabras. 

El resto de historias secundarias me han gustado, aunque no tanto como la principal, pero es que ésta la encuentro muy difícil de eclipsar. 

Al margen de Agatha y Scott, tengo que destacar el personaje de Willy porque confiere a la novela de mayor ternura si cabe. Los vínculos que van naciendo entre él y Agatha y Scott son conmovedores. 
Creo que es un mérito muy grande lograr transmitir sentimientos como los que este niño despierta, dulzura, compasión, risa… sin resultar empalagosa. Pienso que están descritos en su justa medida, y esto es algo que no pensaba encontrar antes de leer la novela, razón por la que me ha costado tanto decidirme a leerla. 

No me enrollo más, sólo añadir que en mi opinión Juegos de azar es una de ésas novelas para la que no parece pasar el tiempo. Merece leerla.


Lo que dure la eternidad - Nieves Hidalgo

martes, 9 de octubre de 2012

Título: Lo que dure la eternidad
Autora: Nieves Hidalgo
Género: Romántica paranormal
Editorial: Vergara 2008/Zeta 2011







La verde tierra de Irlanda es el escenario sobre el que se inicia Lo que dure la eternidad. En este país, envuelto de leyendas, mitos y misterios, se concibe la leyenda del que es llamado como el Fantasma de Killmarnock.
Después de todo, ¿qué mejor enclave dónde situar la historia de amor entre Dargo, el señor de Killmarnock, y Cristina, una joven tasadora de pinturas?

En el S. XVI Dargo Alasdair de Killmarnock era el primogénito del conde de Killmar, un joven sin responsabilidades ni preocupaciones importantes que empañaran su existencia. Se dejaba guiar por sus instintos -a menudo sus más bajos instintos- y para él las mujeres eran un mero entretenimiento. Fue una de ellas, su encaprichamiento hacia ésta, la desencadenante de su triste destino y los que originaron los hechos que más tarde dieron pie a su propia leyenda…

El 22 de diciembre de 1535, apenas unos días antes de la Navidad, el castillo de Killmarnock fue atacado por su más acérrimo enemigo quien, a su paso, asesinó y masacró a hombres y mujeres indiscriminadamente. Aparte del odio hacia el conde de Killmar, lo movía la búsqueda de una reliquia sagrada: la sandalia del hijo de Dios, que desde tiempos inmemoriables se encontraba bajo la custodia del señor de las tierras de Killmarnock.
El propio Augustus, conde de Killmar, fue abatido bajo la espada de su rival cuando se negó a desvelar su paradero. Ausente, Dargo no pudo evitar la matanza y eso encolerizó a su propio padre quien, con su último aliento de vida, lo maldijo a vagar como un fantasma errante entre los muros de Killmarnock, una vez llegara la hora de su muerte.

Casi quinientos años después, en pleno S.XXI, Cristina Ríos, es una joven tasadora de obras de arte que es enviada a Dublín para tasar las pinturas del actual conde de Killmar: Kevin Dargo Killmar.
Nada más verlo, Cris siente una animadversión inmediata hacia el actual señor de Killmarnock, ya que éste le parece frío, déspota y un ególatra insufrible.
Pero poco después realiza el más asombroso de los descubrimientos: nota la presencia del legendario fantasma de Killmarnock entre los muros del castillo.

Aunque en un principio trata de convencerse de que no es más que producto de su imaginación tras oír en innumerables oportunidades la leyenda del fantasma, no tarda en comprender -aunque la lógica no parezca tener lugar en ello- que realmente existe un fantasma, que no es otro que el alma penitente de Dargo Alisdair Killmar.
En ocasiones, logra incluso vislumbrar su rostro cuando éste se materializa ante ella. Pero en realidad no es más que producto de la magia del fantasma. Éste no posee cuerpo, sólo un alma desgarrada por los remordimientos y la culpa, un alma que lleva vagando durante cinco siglos entre los muros de Killmarnock.
Mientras realiza su trabajo como tasadora un vínculo nace entre ella y Dargo, y tras éste una atracción y el descubrimiento de unos sentimientos que no tienen cabida entre ambos. Después de todo, ¿cómo puede enamorarse del fantasma de un hombre muerto cinco siglos atrás?

Cristina comprende que, tal vez, su amor por Dargo sea imposible, pero sí que existe una posibilidad de salvar su alma. Para ello debe desentramar el contenido de la leyenda y hallar el modo de romper la maldición.
Mientras trata de liberar a Dargo de su errar eterno, extraños robos se suceden en el castillo a manos de alguien con oscuras intenciones…

Lo que dure la eternidad es una novela que reúne los suficientes alicientes y elementos como para atraer el interés de cualquier lector de novela romántica: leyendas, maldiciones, guerreros irlandeses, villanos despiadados y una historia de amor más allá de la eternidad. Por todo ello, es una historia que, en mi opinión, deja huella.
La trama transcurre mayormente en la época actual, después de que la maldición sea lanzada sobre Dargo, aunque hay unos fragmentos en los que conocemos el origen de la maldición lanzada sobre Dargo.
Las escenas que relatan el pasado, concretamente la noche de la masacre de la familia Killmar, por la crudeza, dolor e impotencia que reflejaban, son impresionantes y son un inicio asombroso y trepidante para una novela, intensa de principio a fin.

Dargo es un protagonista con muchas de las características de los héroes del género romántico, sobre todo carismático, por lo que cala muy hondo en el lector: es un hombre de aspecto viril y atractivo, con un carácter impetuoso y granuja, pero con profundos principios a pesar de sus devastadores errores.
Cristina es una joven con la que fácilmente podemos identificarnos porque es un mujer del siglo XXI, una mujer profesional, independiente, tozuda, liberal y con un carácter muy fuerte. Aunque también es cierto que al iniciarse la novela está comprometida, sin desearlo, con un joven elegido por su familia.
No obstante, su estancia en Irlanda le sirve no sólo para descubrir el amor, sino también a sí misma.

La relación entre Dargo y Cristina empieza como una lucha de voluntades: el fantasma trata de ahuyentarla de sus dominios, que ve amenazados, y la eficiente y lógica joven trata de explicar racionalmente los extraños fenómenos qué suceden entre aquellos muros.
Pero ésta da paso a infinidad de tiras y aflojas entre ambos, en los que la tensión y una intensa atracción está siempre latente hasta que estalla finalmente.

Uno de los puntos más divertidos son las continuas disputas verbales entre la pareja protagonista. Somos testigos de cómo, poco a poco, Dargo va amoldándose a las expresiones, vocabulario y costumbres de la época moderna (pese a que inicialmente sólo le falta hacerle a Cristina un exorcismo al verla y oírla). Y por supuesto, entre ellos nace una historia de amor tierna pero a la vez apasionada con diálogos conmovedores y escenas inolvidables.
Como dije previamente, creo que Lo que dure la eternidad es una novela que envuelve fácilmente en su lectura, donde encuentras una trágica leyenda, una maldición a romper, una reliquia sagrada y un amor -que se supone imposible- entre un fantasma irlandés y una joven española. Elementos que, a mi parecer, enriquecen y crean una atmósfera que te arrastra a la lectura, en una ambientación con muestra la misma madurez y experiencia exhibidas por las autoras clásicas y consagradas en el género romántico.

Pero tiene un aliciente añadido a cualquier escritora anglosajana: está escrito originariamente en español y eso, sin duda, se aprecia en la lectura y la riqueza de la narración, que te garantizan la esencia propia de su autora, Nieves Hidalgo. Esto es algo que, en mi opinión, las traducciones no logran reflejar en ocasiones.
En pocas palabras, son sus personajes carismáticos, la exuberante Irlanda como telón de fondo, y la belleza de esta historia de amor, los ingredientes que para mí la hacen una novela inolvidable.  

Deseo en sus ojos - Kaitlin O'Riley

lunes, 8 de octubre de 2012

Título original: Desire in his eyes
Autora: Kaitlin O'Riley
2º Hermanas Hamilton
Género: Romántica histórica
Publicada: Romanticae (La esfera de los libros) Octubre 2012





Un beso perverso fue una novela que disfruté leyendo. Con ese aire a Mujercitas de Louisa May Ascott, la novela de Colette Hamilton me cautivó de principio a fin. De modo que estaba deseando leer otra más de la historia de las hermanas Hamilton y tras leer Deseo en sus ojos, de nuevo, ansío leer la siguiente...
En esta ocasión la autora nos presenta una historia diametralmente opuesta a la anterior. Lejos de los salones de baile y de la librería Hamilton, Deseo en sus ojos es una novela con más aventuras, aunque confieso que de momento Un beso perverso sigue siendo mi preferida. Pero es una novela con la que, otra vez, Kaitlin O'Riley me ha proporcionado una lectura muy agradable.

Juliette Hamilton es la segunda de las hermanas Hamilton. Tras pasar una temporada en Londres a la caza de marido, tiene muy claro que no es ésa la vida que desea. Afortunadamente para la familia Hamilton Colette se ha casado con Lucien Sinclair y es ahora Lady Waverly. Las penurias económicas para las hermanas han cesado. Además, Colette es feliz y está esperando su primer hijo. Pero Juliette quiere una vida diferente. Ni desea trabajar en la librería familiar ni ser la sumisa esposa de algún noble o caballero adinerado. Quiere aventuras, quiere recorrer el mundo. Así que aprovechando la llegada del capitán Harrison Fleming, amigo de Lucien y Jeffrey Eddington, antes de que parta de regreso a Estados Unidos se cuela en su barco como polizonte. Su plan es sencillo: viajará a bordo del Sea Minx hasta Nueva York para pasar una temporada con su gran amiga Christina Dunbar. Y una vez allí conocerá el país.

Evidentemente el capitán Fleming la sorprende en la bodega del barco, para desgracia de Juliette, incluso antes de lo que esperaba. Y aunque la primera intención de Harrison es dar media vuelta al barco y devolver a la exasperante señorita Hamilton a su familia, también desea darle una lección. El tiempo apremia, pues su deseo de regresar a su hogar acucia por razones que tampoco quiere explicar a la joven. También por ello accede a llevarla en su barco, pero en cuanto pisen suelo americano la obligará a tomar el primer barco de regreso a Inglaterra. Mientras la obligará a ganarse su sustento y su pasaje.
Sin embargo los planes del apuesto capitán tampoco siguen el curso esperado...

Ya en la anterior novela me entusiasmó la forma de narrar y las historias que cuenta Kaitlin O'Riley. Además la idea de una saga protagonizada por cinco hermanas me atrapó. Como curiosidad debo contar que la propia autora cuenta que tiene cuatro hermanas y que fue eso lo que le dio la idea de esta saga.
Deseo en sus ojos es bastante diferente de Un beso perverso. Como comento antes hay un cambio de escenario que no propicia el tipo de historia de la anterior novela. Pero lo cierto es que con esta pareja protagonista tampoco tendría mucha razón de ser.

Para empezar Harrison Fleming ni es inglés ni es noble. Siendo el mayor de cuatro hermanos ha velado y cuidado de ellos desde que era poco más que un niño. Aunque de origen muy humilde ha amasado una fortuna, es propietario de la naviera Fleming y también de varias casas. Es un hombre de familia, trabajador, honrado y capaz de los mayores sacrificios por los suyos. Cuida con profundo cariño a una hermana mentalmente inestable.
Por otro lado Juliette Hamilton es una joven bonita, caprichosa y bastante exasperante. En su deseo de viajar y conocer el mundo no se para demasiado a pensar en nada ni nadie más que en sus deseos. Así que cuando el capitán Fleming le ofrece matrimonio para proteger el honor de la joven, no duda en rechazarlo. Pese a que junto a él ha vivido las mayores y más intensas aventuras, no desea atarse a un hombre que la controle.

Estamos ante una pareja que a primera vista no puede parecer menos idónea: Harrison es responsable, serio y atento; Juliette impulsiva, egoísta y soñadora. Lo cierto es que tengo que confesar que durante algunos momentos la señorita Juliette Hamilton no despertó precisamente mis simpatías. Pero como ya he comentado en alguna ocasión, y en honor a la verdad, este tipo de protagonistas suelen gustarme por el tipo de historia que propician. Porque después de todo, siendo como es Harrison Fleming un hombre tan caballeroso, leal y sensible, ¡qué aburrida sería una novela con una Juliette dulce y encantadora!

La novela transcurre parte a bordo del Sea Minx parte en Estados Unidos, una vez que el barco llega a puerto. Una vez así sucede Juliette huye de Harrison pero tras la llegada de Jeffrey, que acude a buscar a Juliette a petición de sus hermanas, los caminos de la señorita Hamilton y el capitán Fleming vuelve a cruzarse y las chispas entre ellos vuelven aparecer.
El tipo de relación entre Juliette y Harrison, salvando las diferencias, me ha recordado un poquito a la de Shanna y Ruark de la novela Shanna de Kathleen Woodiwiss. Lo hace en el sentido de estar ante una joven un tanto caprichosa, con unas ideas muy claras de qué hacer con su vida, y de tener, por contra, a un protagonista devoto, cariño y e incluso diría que tierno.

Mientras las aventuras y desventuras de Juliette acontecen en Nueva York y Nueva Jersey, vamos viendo qué sucede en Londres con las hermanas Hamilton. De modo que, en mi opinión, la novela es entretenida y muy dinámica por el cambio de escenario.

Como ya sucediera en Un beso perverso, el papel de Jeffrey Eddington vuelve a ser primordial. Sin duda es uno de los personajes más carismáticos de esta saga y mientras se publica su novela, nos iremos contentando con las apariciones que hace en las diferentes novelas. Como secundarios de la novela, además del resto de hermanas Hamilton y de Lucien, tengo que destacar a Melissa, la hermana de Harrison.
A mí es un personaje que me ha enternecido y cautivado porque, aun en medio de su enfermedad, en su inocencia y naturalidad, es en ocasiones la conciencia de los demás. La verdad es que no me gustaría revelar demasiado de este personaje, pues lo bonito es leer la historia y descubrirla, pero es el personaje que, sin duda, más hondo cala de toda la novela.

Con Deseo en sus ojos he disfrutado de una lectura deliciosa. Divertida, sensual, con aventuras y con escenas tiernas. Si la comparo con Un beso perverso debo confesar que me caló más la anterior novela. Puede que sea sobre todo por ese aire a Mujercitas que era más marcado en la otra historia. Puede que sea porque el personaje de Juliette, como digo antes, en ocasiones no se hace querer precisamente. Pero con todo y pese a todo, creo que Deseo en sus ojos es una bonita historia. A través de sus páginas ha logrado transportarme a otro marco dentro de la época victoriana, regalándonos una historia diferente que transcurre a bordo de un barco, en Estados Unidos y, brevemente, en Londres. Por todo ello creo que ofrece una lectura refrescante, emotiva, divertida y romántica.

Un beso perverso - Kaitlin O'Riley

Título original: When his kiss is wicked
Autora: Kaitlin O'Riley
1º Hermanas Hamilton
Género: Romántica histórica (época victoriana)
Publicada: Romanticae (La esfera de los libros) 2010



Tras la muerte de su padre, Colette Hamilton debe hacerse cargo de sus cuatro hermanas, una madre casi inválida y de la librería de la familia que está al borde de la bancarrota. Colette tiene grandes sueños para la librería, pero desgraciadamente no cuenta con capital para llevarlos a cabo y, siendo mujer, la Inglaterra Victoriana no le ofrece demasiados recursos ni apoyo. Sin embargo, la capacidad de inventiva de Colette es inagotable y, con la ayuda inestimable de sus cuatro hermanas, no está dispuesta a rendirse hasta la librería Hamilton se convierta en una de las mejores librerías de Mayfair.
Pero a la vez que trata de sacar a flote el negocio familiar debe lidiar con inesperados contratiempos. Por un lado, los planes de su tío Randall, empecinada en darle a sus dos sobrinas mayores, Colette y Juliette, una temporada en Londres para que hagan un buen matrimonio. Por otro lado, los sentimientos que Lucien Sinclair, el conde de Waverly y futuro marqués de Stancliff, le inspira.

A Lord Waverly le precede una fama de mujeriego, así que cuando los rumores de que el heredero del marquesado de Stancliff está pensando en sentar cabeza y tomar esposa, los salones de baile se llenan de chismorreos y madres que tratan de llamar la atención sobre sus hijas. La realidad es que Lucien está meditando muy seriamente en casarse. De hecho tiene pensado en elegir a su futura condesa y marquesa antes de que finalice la temporada de Londres. La debilitada salud de su padre le hace pensar que tal vez no sobreviva mucho más y, por ello, sintiéndose culpable por la vida alocada que ha llevado durante años, desea que sus últimos días sean lo más felices posibles. Y Lucien sabe que su padre desea verlo casado.
Así que, a su pesar, comienza a asistir a bailes y reuniones sociales. Y en una de ellas se reencuentra con la bella Colette Hamilton, a quien no puede olvidar desde la tarde que la conoció en su librería.

Colette es demasiado moderna y liberal para su gusto. Lucien necesita una esposa dócil y sumisa, gris y aburrida, que no le despierte grandes pasiones. Una mujer que no ponga en peligro su corazón.
A pesar de ser un conde –y por tanto un buen partido- Lucien no es el marido que Colette desea. Sabe que desaprueba que una mujer trabaje, que sea independiente y tenga ideas propias. Además sabe que él nunca posaría sus ojos en la humilde dependienta de una librería.
Está claro que ninguno son lo que el otro busca o desea, pero desafiando a la razón, sus corazones parecen empecinados en latir desacompasadamente cada vez que sus miradas se cruzan. Y eso hace que cada vez sea más difícil no rendirse a la tentación.


Desde que leí la sinopsis de Un beso perverso me sentí cautivada por esta novela. Tenía el pálpito de que iba encontrarme con una historia que podía gustarme, pero no sabía hasta que punto. La realidad es que me ha encantado la historia de Colette y Lucien. Las expectativas que había depositado en ella se han cumplido y con creces.

Kaitlin O'Riley nos traslada al Londres de la época Victoriana y nos describe dos mundos tan diferentes como el día y la noche que se entrelazan en una trama que me ha atrapado página a página.
Por un lado conocemos la vida de una humilde familia de mujeres que viven en Bond Street -un barrio elegante y de alto status- regentan una librería de la que el difunto señor Hamilton nunca logró hacer un próspero negocio y viven en el local de encima; por otra la vida del solitario conde Waverly cuya única familia es un padre enfermo y envejecido, rodeada de lujos y todo lo que el dinero puede comprar.

Desde que Colette y Lucien se conocen una tarde, cuando Lord Waverley acude a la librería a comprar unos libros para su padre, la atracción nace entre ellos. Pero ninguno ve en el otro al hombre o la mujer con la que quieren compartir su vida. Ninguno entra en los planes de futuro del otro.
Aún siendo una mujer realista que vive con los pies en la tierra, Colette cree en el amor, aspira a él. Pero su deseo de hacer de la librería Hamilton un negocio próspero se interpone en sus perspectivas de matrimonio. Pues, ¿qué hombre accedería a que su mujer trabaje?
Tras un desengaño amoroso, Lucien juró no volver a enamorarse. Ya no cree en el amor. Durante años no ha pensado en casarse pero el deseo de su padre de verlo casado le llevan a tomar tal determinación. Sólo necesita una joven de buena familia, dócil y sumisa, como la señorita Faith Bromleigh. Para nada una mujer tan vital y sensual como la intrépida señorita Colette Hamilton. ¿Qué conde y futuro marqués podría tolerar que su condesa y marquesa trabajase?

No podría decir que el argumento de Un beso perverso sea original o novedoso. Cierto. Pero me ha maravillado la pluma de Kaitlin O'Riley, cómo ha logrado tejer una historia de amor tan emotiva, divertida y chispeante partiendo de una historia que a primera vista no parece que pueda ser diferente.

Desde mi punto de vista los protagonistas de la novela, así como los personajes secundarios que aparecen en la historia, están muy bien construidos y delineados.
Las cinco hermanas Hamilton, a primera vista tan parecidas, son en realidad jóvenes muy diferentes las unas de las otras. Me ha emocionado y divertido muchísimo el vínculo que existen entre estas cinco hermanas, cómo la autora logra describir y transmitir los lazos fraternales que existen entre ellas.
En cierta manera la atmósfera que rodea a las señoritas Hamilton me recordó a las hermanas March, de la maravillosa novela de May Louise Ascott, Mujercitas (una de mis novelas favoritas). No es que exista similitud entre ambas novelas, pero al leer Un beso perverso he recordado viejas emociones que sólo sentí al leer Mujercitas.
Debo hacer una mención especial a Jeffrey Eddington, el mejor amigo de Lucien y un personaje vital en la novela. Alguien que, sin duda, y así lo espero siga teniendo una mención especial en las novelas de las otras hermanas Hamilton porque su carisma, sentido del humor y lealtad me han conmovido y divertido.

Aparte de la encantadora historia de amor que nos cuenta esta novela, me ha encantado como aborda el tema del papel de la mujer en la sociedad Victoriana. Es algo que en ocasiones, en otras novelas de esta índole, no queda reflejado, al menos de una manera realista. Pues en ellas las mujeres suelen ser independientes sin que se cuestione que, en realidad, en esa época no contaban con la libertad que se nos cuenta. Pero en Un beso perverso es algo que se aborda de un modo muy inteligente y creíble.
Para mí otro de los puntos fuertes de la novela son sus diálogos. Chispeantes, inteligentes, incluso mordaces en ocasiones, son la arma con que Colette y Lucien entablan sus contiendas.

Y, por supuesto, reiterar que la historia de amor me ha parecido sencillamente maravillosa. Hacía tiempo que una novela con una temática similar no lograda atraparme como ésta lo ha hecho. Además es una historia con un carga muy sensual, narrada con una elegancia exquisita.
Poco más puedo añadir.

Creo que Un beso perverso es una novela chispeante, refrescante, romántica y sensual que nos traslada a la época Victoriana y nos cuenta una historia de amor cargada de mordacidad, ideas liberales, feministas y, ¡cómo no!, con unos protagonistas carismáticos de los que dejan huella.
Me he llevado un gran sorpresa con esta novela. Tal vez no sea una novela perfecta, pero la verdad es que tengo que reconocer que me ha atrapado página a página y que hacía mucho que una novela de esta temática no me calaba ni divertía igual.

Convénceme - Victoria Dahl

Título original: Talk me down
Autora: Victoria Dahl
1º Tumble Creek
Género: Romántica contemporánea
Publicada: HQN Harlequín Octubre 2012



Tras diez años viviendo en Denver, Molly Jenkins regresa a Tumble Creek, el lugar que la vio nacer. Lo hace en un momento delicado. Su abuela ha fallecido recientemente y le ha dejado su casa en herencia. Pero no es ésa la única razón.
El último año ha sido difícil para Molly a causa de la ruptura con Cameron Kasten. Desde entonces su vida sentimental se ha convertido en un completo lío. Cameron trabaja para la policía de Denver como negociador y, de algún modo, utiliza sus habilidades para abortar cualquier incipiente relación de Molly. Harta de ver como una tras otra todas terminan antes de comenzar y de ver como Cameron se hace amigo de sus ligues, acaba sintiéndose un poco acosada, así que decide regresar a Tumble Creek. Pero lo hace envuelta un cierta capa de misterio. Sus antiguos vecinos se sorprenden del regreso de la hija pródiga y, ¿cómo no?, especulan.
Poco se sabe de Molly, salvo que con su elegante coche, sus botas de tacón y sus gustos cosmopolitas no parece encajar en la sencilla y rural Tumble Creek. Es una población que durante el invierno está casi incomunicada. ¿Y qué va a hacer una chica de ciudad como Molly?

Molly es escritora de novelas eróticas. Sin embargo su profesión es un secreto para todos, incluida su familia, algo que ella pretende que siga siendo así. Creció un poco a la sombra de su hermano Quinn, quien ha sido siempre el hijo perfecto y es en la actualidad un exitoso arquitecto. Teme que sus padres se lleven una decepción al descubrir a qué se dedica o más que eso que se escandalicen. El éxito logrado como escritora la llena de orgullo pese a que nadie lo sabe.
Pero a su llegada a Tumble Creek se reencuentra con Ben Lawson, el mejor amigo de su hermano, el que ha sido su amor platónico durante años y, también, la fuente de inspiración de sus novelas. Fue gracias a él o a causa de él que escribió la primera y, desde entonces, no ha dejado de escribir.

Ben es el jefe de policía de Tumble Creek, puesto que antes que él ocupó su padre, y es un hombre reservado, conservador y muy formal. Todo lo opuesto que Molly.
La atracción que siempre ha sentido por Ben vuelve a la vida en cuanto vuelven a cruzarse, pese a que el policía siempre se ha jurado que jamás podría tener una relación con la hermana pequeña de su mejor amigo. Sin embargo, Molly es una mujer con las ideas claras, con iniciativa y no está dispuesta a dejar que se le escape el hombre con el que ha soñado y fantaseado desde su adolescencia. Así que emplea sus artes más seductoras para que el serio jefe de policía de Tumble Creek caiga en sus redes y el frío y largo invierno de Tumble Creek sea más cálido. Sin embargo, su llegada parece no ser del agrado de todos los vecinos, y empieza a sentirse vigilada y acosada...

Convénceme es la primera de las novelas ambientadas en Tumble Creek de la autora Victoria Dahl. Es la primera que se publica en español, pero no me resulta desconocida esta escritora, puesto que ya había leído alguna de sus historias anteriormente, aunque del género romántica histórico. Pero en esta otra faceta he encontrado un estilo más fresco, divertido y, sobre todo, con mayor carga erótica. Creo que es algo que se puede discernir fácilmente con solo leer la sinopsis de esta novela.

Estamos ante una historia cuyos protagonistas parecen a primera vista incompatibles. O más bien, son tan opuestos que es fácil imaginar que la de ellos será una relación explosiva.
Lo cierto es que durante los primeros capítulos me encontré con una historia bastante divertida, porque Molly es una mujer muy directa y alocada. Tal vez demasiado, hasta el punto de en ocasiones resultar un tanto inmadura, pero el contraste entre ella y la mentalidad conservadora de los vecinos da lugar a escenas que me han hecho gracia. Lo admito. Y puesto que tiene entre ceja y ceja seducir a Ben, emplea para ello la artillería pesada. Y claro, el pobre Ben acaba sucumbiendo... y Molly hace realidad sus fantasías más secretas.
Pese a que en líneas generales me ha divertido, también tengo que confesar que me han sobrado algunas escenas eróticas. No tengo nada en contra de estas escenas, pero lo cierto es que me interesaba más ver como progresaba la relación entre Molly y Ben fuera del dormitorio y en este caso comienza más bien dentro de él. Pero lo cierto es que poco a poco también progresa y es cuando la novela se vuelve más interesante. Al menos en mi opinión. En cualquier caso es una preferencia personal.

A partir de ahí, poco a poco, a través de Molly y Ben vamos adentrándonos en la vida de Tumble Creek. A la vez que progresa la relación entre ellos vamos conociendo a otros personajes de la población, aunque un poco superficialmente, eso sí. Tengo que destacar a Lori, la amiga de Molly, de la que se cree es lesbiana, con lo que, una vez más, da lugar a escenas un tanto graciosas.

Desde mi punto de vista Convénceme es una novela sencilla, divertida, con algo de suspense y una buena dosis de escenas de sexo. El resultado no es una historia de ésas que te encogen el corazón ni te mantienen en vilo, pero es amena.
A mí particularmente me ha hecho gracia el contraste entre Molly y Ben. Ben es el prototipo del habitante de Tumble Creek y Molly es una chica de ciudad. Pero más que eso es una mujer desinhibida, impulsiva y poca discreta en ocasiones.

Además una vez que Molly comienza a sentirse acosada, una vez que hechos un tanto inexplicables para la apacible vida de Tumble Creek tienen lugar, la novela toma un cariz un poco más de suspense. No en grandes dosis. Confieso que el desenlace me ha sorprendido un poco, aunque no demasiado, en cierto modo es un poco previsible, pero así ello la novela ha ido ganando en intriga.

En definitiva me ha gustado Convénceme, pese a que la considero una novela sin más pretensiones que divertir y hacerte pasar un buen rato con una lectura sexy y divertida. Probablemente me animaré a leer la siguiente historia ambientada en Tumble Creek para conocer más de esta autora y porque se trata de la historia de Quinn.
Como curiosidad, mencionar que la novela The wicked west -la novela que está escribiendo Molly- existe. Evidentemente la ha escrito Victoria Dahl.

Cautiva - Elizabeth Elliott

lunes, 1 de octubre de 2012

Título original: The dark knight
4º Remmington
Autora: Elizabeth Elliott
Género: Romántica histórica
Publicada por: Nefer
Octubre 2012




Le conocen como el Asesino del rey.
Ni siquiera quienes frecuentan la Corte conocen su rostro, pues se dice que viste con las ropas típicas de uno de esos infieles de Tierra Santa, pero ese hombre misterioso no es otro que Dante Chiavari.
Dante ha prestado su servicio al rey Eduardo durante años; ha sido su brazo ejecutor. Ahora está a punto de acariciar algo largamente esperado: la hora de la venganza. Tras años en el exilio, por fin, regresará a Venecia y hará pagar a su tío por sus crímenes; recuperará lo que le pertenece legítimamente y les fue arrebatado.
Sin embargo, cuando está esperando el momento de embarcarse rumbo a Venecia y dejar atrás Inglaterra, recibe la visita del mago Mordecai, uno de los consejeros del rey. En nombre del monarca le requiere para una última misión, vital para el futuro de Eduardo y del propio Dante, según las misteriosas palabras de Mordecai.
Su cometido será hacerse pasar por uno de los caballeros del barón Weston y llevarse con él a Avalene de Forshay, su hija, que está comprometida con el barón Faulke Segrave.

Avalene es un trofeo muy codiciado. De ella se dice que es la única descendiente del legendario Llewellyn. Y dado que las tierras del barón -su padre- se encuentran en una posición estratégica, son codiciadas tanto por los rebeldes galeses como los nobles de confianza del rey que defienden la frontera. La amenaza de una guerra entre Gales y la Corona se respira en el aire. El rey cree que el matrimonio del barón Faulke Segrave y Avalene la propiciaría, por ello quiere impedirla a toda cosa.

Dante accede a llevar a cabo esa última misión. Y bajo la apariencia de un gallardo caballero llamado Sir Percival parte hacia el castillo de Coleway en busca de Avalene de Forshay.
Desde que quedó huérfana de madre, Avalene fue enviada a vivir al castillo de Coleway junto a sus tíos, Lord Brunor y Lady Margaret.

La primera vez Dante la ve, la coraza de frialdad que lo ha revestido durante años se resquebraja; queda embelesado por la belleza de la joven. Avalene está acostumbrada a ver caballeros, trovadores y peregrinos entrando y saliendo del castillo, pero nunca ninguno le ha provocado los sentimientos que el apuesto Sir Percival le provoca. Así, es fácil caer rendida ante él y entregarle su confianza y su corazón. Pero cuando descubre el engaño del que ha sido víctima y que Sir Percival es nada más que un disfraz y ella un peón en su manos ya no sabe en quién confiar: Sir Percival... es decir, el asesino del rey, o su prometido el barón Faulke Segrave.

Cuando llevas muchos años esperando leer una novela y, por fin, la tienes en tus manos probablemente la comienzas dividida entre la expectación y el recelo. Y te preguntas, ¿logrará cumplir mis expectativas?
Eso es lo que me ha sucedido con Cautiva. Ansiaba tanto leerla que una parte de mí recelaba. Lo cierto es que tal vez no ha resultado la novela que esperaba, lo reconozco, pero puede incluso sea mejor.

Creo que, sin duda, uno de los mayores atractivos de esta novela recae en Dante Chiavari, su protagonista, al que conocimos en Encadenados como a un frío y letal asesino.
Confieso que uno de mis mayores temores era que el oscuro e impenitente Dante Chiavari se convirtiera en un personaje débil o irreconocible al enamorarse. Vamos en un tierno corderito. Después de todo fue el aura de peligro y pecado que lo rodeaba lo que atraía tan poderosamente de él. ¿Pero qué sucede cuando un personaje así se convierte en el protagonista de una novela? Debe ser un héroe, ¿no? O eso es lo que se espera. ¿Pero como puede serlo Dante sin perder eso que lo hizo tan atractivo?

Me ha encantado como Elizabeth Elliott ha tejido con puntadas limpias y precisas el tapiz del que Dante es una de las figuras más importantes que se nos describe. Y como poco a poco ese hombre, oscuro y misterioso, cae bajo la que ve una gran debilidad: el amor. No es que Dante hubiera renunciado, ni mucho menos, a la idea del matrimonio. Al contrario, ahora que está a punto de recuperar su herencia, su título y su herencia, planea casarse con una joven italiana y tener un heredero. ¿Pero dónde encaja en sus planes esa joven dama, con sangre inglesa y galesa, inquisitiva y curiosa? ¿Puede encajar si, llegado el caso, el rey le ordenara que la matara? Si así sucediera... ¿qué haría?

Estos son algunos de los interrogantes, en mi opinión apasionantes, que se entrelazan en la fría mente de Dante mientras lleva a cabo la que será su última misión para el rey Eduardo. Deberían ser flecos sin “importancia” a resolver antes de partir a Venecia. Pero el viaje desde el castillo de Coleway a Londres y hasta la Corte, se convierte en trayecto plagado de aventuras, persecuciones y trampas.

Aunque han transcurrido varios años desde que Elizabeth Elliott escribió las tres anteriores novelas relacionadas con Cautiva, no he notado mucha diferencia en el estilo de la autora. Quiero decir que sí lo hay, creo que es una historia más madura, más complicada pero enlaza perfectamente con Encadenados. Han transcurrido varios años entre una historia y otra.

Cautiva me ha parecido una novela maravillosamente desarrollada, ambientada con tal maestría y rigor que no sólo sabes que estás leyendo una historia de amor, sino una novela medieval creíble. Sin excederse con explicaciones históricas de ésas que te aburren, simplemente sumergiendo a sus personajes en esa época histórica a través de sus aventuras, vives a través de las páginas de la novela una lectura apasionante.

Me ha encantado el comienzo de cada capítulo: encabezado por una profecía del mago Mordecai.
Me ha sorprendido el tono divertido y el sentido del humor con que la autora ha caracterizado esta historia. Lo hace especialmente a través del personaje de Avalene de Forshay que, por buscar una similitud, me ha recordado el carácter entrañable y peculiar de las protagonistas de Julie Garwood. Pero en honor a la verdad, creo que Cautiva es una novela más rica en ambientación histórica, hasta tal punto en que los personajes no son creíbles si no es ese entorno que la autora crea. Es decir que la trama histórica no es un mero aderezo en el libro, es vital.

Y Dante. ¿Qué puedo decir de Dante Chiavari sin desvelar demasiado?
Tal vez no sea el héroe romántico clásico, a pesar de que en las novelas románticas medievales estamos habituadas a leer sobre caballeros que empuñan sus espadas como forma de ganarse la vida. De algún modo Dante también es así. Pero se nos describe como un asesino frío y sin escrúpulos, maestro del disfraz, de matar con venenos, espadas o las manos desnudas, tanto da.
Leer una novela en la que el protagonista no es el típico héroe romántico ha sido refrescante. Pero en mi opinión es una de las peculiaridades que hacen diferentes las novelas de Elizabeth Elliott. Novelas que, como Cautiva, dejan patente una gran pasión por las novelas de caballerías. Novelas que te envuelven en los claros y las sombras de una época histórica que, a priori, no se presta para historias dulces precisamente.

He sido incapaz de dejar de leer hasta terminarla. Es, bajo mi punto de vista, una novela preciosa, en la que abundan las aventuras, las intrigas y las batallas. En la que no echas en falta una escena de amor inolvidable porque las tiene. En la que sus protagonistas son tan fuertes y carismáticos que parecen cobrar vida. Es, en definitiva, una lectura apasionante, romántica y, en ocasiones, incluso divertida.
Creo que Cautiva contiene muchos de los elementos que conforman una gran historia romántica medieval: una ambientación cuidada y realista sin ser recargada, unos protagonistas fuertes y carismáticos, intrigas cortesanas, traiciones, pactos y aventuras. Todo esto junto a un toque mágico y místico da como resultado esta preciosa historia de amor.

Siempre hay un mañana - Nora Roberts

Título original: The next always
1º Boonsboro Inn
Autora: Nora Roberts
Género: Romántica contemporánea
Publicada por: Plaza & Janés 
Septiembre 2012



El viejo hotel de Boonsboro continua en pie, mudo testigo de guerras y del paso inexorable del tiempo. Incluso se dice que está encantado, pero cuando la familia Montgomery, propietaria de una constructora, decide restaurarlo, la ciudad acoge la noticia con expectación y delirio.
Durante meses una enorme lona azul ha cubierto el edificio, ocultándolo a la vista de curiosos y vecinos, quienes no pueden evitar echar una mirada furtiva en esa dirección al pasar por delante. Mientras especulan cual será el resultado...

Los hermanos Montgomery, Beckett, Ryder y Owen, junto a su entusiasta e incansable madre, Justine, trabajan a marchas forzadas para terminar la restauración antes de la fecha convenida: las Navidades. La labor de reconstruir y devolver a la vida el histórico hotel se convierte casi en un acto de amor para los Montgomery.
Beckett, arquitecto de profesión, ha diseñado los planos. Owen es el organizador y, con férreo control. vigila que el trabajo cumpla los plazos estipulados, que los materiales lleguen a tiempo y que todo siga su curso sin problemas. Y Ryder, el más lacónico y gruñón de los hermanos, no duda en trabajar como un obrero más para finalizar con las obras en la fecha acordada y con excelentes resultados.
Sin duda el hotel será bueno para la comunidad, se dice, especialmente para los negocios cercanos al mismo, como el restaurante italiano de Avery y “Turn the page” (Pasa la página), la librería de Clare.

De algún modo, Beckett, el menor de los hermanos Montgomery, ha estado enamorado de Clare desde siempre. Era un adolescente cuando quedó prendado de ella, pero ya entonces Clare era la chica de Clint, con el que se casó cuando apenas tenía diecinueve años. Se convirtió en la esposa de un soldado y abandonó Boonsboro. Pero apenas unos años después, viuda y rota de dolor, regresó con dos niños pequeños y embarazada de un tercero. Abrir la librería inyectó a su vida de un objetivo y una razón más para salir adelante.
Pese a que han pasado ya cinco años desde el regreso de Clare y pese a que sigue sintiendo algo por ella, Beckett nunca se ha acercado como otra cosa que un amigo o un asiduo cliente de su librería. Pero según avanzan las obras de restauración del hotel y la curiosidad de Clare se hace mayor, un día la invita a hacer un recorrido por las diferentes habitaciones del edificio y le ofrece que sea ella la que escriba los folletos del hotel. Emocionada, Clare accede y en una de esas visitas, algo sucede y casi se besan. Después y pese a que Clare intenta mantener las cosas como si nada inusual hubiera sucedido, el menor de los hermanos Montgomery no está dispuesto a hacer tal cosa.

Siempre es agradable leer una novela de Nora Roberts. Reconozco que no disfruto igual con sus sagas que con una novela independiente, pero en mayor o menor medida se que voy a encontrar una lectura ingeniosa, elegante, romántica y con ese toque mágico característico de esta autora. Porque sí, en Siempre hay un mañana, y en la trilogía en general, está presente ese toque mágico o paranormal que en ocasiones encontramos en sus historias. En este caso viene de la mano del fantasma que habita en el viejo hotel de Boonsboro.

De los tres hermanos Montgomery, Beckett es el que parece tener una relación más estrecha con el hotel. No sólo se debe a que es él quien ha elaborado los planos y diseñado cómo será, decidiendo donde colocar cada aplique, alfombra o la madera del mostrador, sino que siente la presencia de ese fantasma que se dice habita en el viejo edificio.
A su manera, Beckett se comunica con ella. Pero lo voy a dejar ahí, no voy a comentar nada más.

De Siempre hay un mañana empezaré diciendo que tengo que reconocer que, como bien había leído en algunas críticas y opiniones de lectoras anglosajonas, durante las primeras páginas, sobre todo, Nora Roberts describe con bastante detalle y minuciosidad cómo es el trabajo de restauración de un hotel. Las conversaciones entre los hermanos Montgomery -y todo aquél con quien hablen sobre el hotel- están llenas a menudo de pinturas, colores, tejidos, bañeras, camas con baldaquín..., de referencia a pulir, serrar o pintar.
Pero pese a ello, y aunque reconozco que creo que a veces son un poco repetitivos los diálogos en ese sentido, la novela me ha parecido muy bonita y la lectura ha sido muy pero muy agradable.
Confieso que me parece apasionante ver el proceso de restaurar un edificio viejo.

Lo cierto es que a medida que los hermanos Montgomery trabajan, vamos “viendo” como el hotel adquiere un lustre nuevo y como las diferentes habitaciones van cobrando vida. Como curiosidad me gustaría destacar un detalle muy simpático y es que cada uno de los dormitorios tiene el nombre de una pareja de una novela romántica.

La historia de Clare y Beckett me ha parecido muy dulce, muy romántica y muy bonita. Narrada con suma sencillez, simplemente describiéndonos su día a día, es decir el trabajo de Beck en el hotel, la relación con sus hermanos y cómo Clare combina la actividad en la librería con el cuidado de sus tres revoltosos hijos, es el marco en el que la pareja va acercándose y enamorándose. Con naturalidad, con la confianza que da toda una vida viviendo en la misma comunidad, se desarrolla su historia. Pero claro, no es una historia tan fácil. Por un lado Beck debe vencer la resistencia de Clare, por otro ella debe aceptar que es capaz de volver a enamorarse de otro hombre y por otro lado, y como en toda novela, siempre hay algún obstáculo más a superar.
Me he divertido y emocionado a partes iguales con las citas de Clare y Beck, unas citas un tanto peculiares y difíciles, a veces, por la presencia de los tres niños. Lo cierto es que los tres hijos de Clare propician algunas escenas divertidísimas que me han hecho reír. La presencia de Ryder, Owen y Avery también aporta muchas escenas inolvidables a la novela, pues nos describe cómo es la relación entre los hermanos y con Avery.

Así que evidentemente, además de Clare y Beckett, la novela cuenta con personajes tan relevantes y de tanto peso como Owen y Ryder, así como del simpático y peculiar perro de Ryder, de Avery, la mejor amiga de Clare y propietaria del restaurante italiano que los hermanos Montgomery frecuentan. Además conocemos a Hope, amiga en común de Avery y Clare, que es contratada por Justine para dirigir el hotel. Y por supuesto de Justine, la matriarca de los Montgomery. Pero, en definitiva, ya se van esbozando cuáles serán las parejas protagonistas de las dos próximas novelas.

Como comento antes, en la novela está presente cierto componente paranormal que sin dominar la trama tiene su protagonismo. En mi opinión y, aunque me gusta el género fantástico o paranormal, no creo que sea algo muy relevante, pero aporta algo de magia a una novela dulce y romántica.

Lo cierto es que creo que el hotel Boonsboro es casi un protagonista más de Siempre hay un mañana. En realidad de toda la trilogía. Y como curiosidad quiero destacar que el hotel existe y es propiedad de Nora Roberts y su marido, así como la librería “Turn the page”. Así que confieso que tras leer la novela, tras recorrer las diferentes estancias del hotel a través de los ojos de sus protagonistas, tengo la curiosidad -seguro que no seré la única- de fantasear con visitar Boonsboro y ese emblemático hotel.
En fin que la nueva trilogía de Nora Roberts, desde mi punto de vista, tiene un inicio prometedor. Si bien no desdeño que, tal vez, redunda en explicaciones referentes a la restauración del hotel, me ha parecido una novela muy dulce y romántica donde los lazos de la amistad y la familia están muy presentes y son piezas clave de una bonita historia.