Disfruta de la noche - Sherrilyn Kenyon

miércoles, 6 de febrero de 2013

Título original: Seize the night
7º Cazadores Oscuros
Autora: Sherrilyn Kenyon
Género: Romántica paranormal
Editorial: Plaza & Janés/Debolsillo
Año 1º publicación: 2008





En su vida como hombre mortal, Valerio Magno estuvo estrechamente vinculado a dos de los cazadores oscuros que en la actualidad luchan a las órdenes de Acheron para proteger a la humanidad de los daimons y apolitas: Kyrian y Zarek.
Si bien entre ellos existió cierta relación, no fue precisamente amigable ni les dejó un grato recuerdo a ninguno de los implicados.

Kyrian fue traicionado, torturado y asesinado a manos de un general romano, que era además el abuelo de Valerio, por lo que su simple presencia es un recordatorio constante de las humillaciones y vejaciones sufridas; por la misma razón, es incapaz de acabar con el odio desmedido que éste le inspira.

Aunque Valerio y Zarek se criaron muy cerca el uno del otro, lo hicieron tan separados como lo era la diferencia de clases entre ambos; mientras uno era el hijo del general romano, el otro no era otra cosa que el más ínfimo de los esclavos.
Valerio fue criado bajo un lema: despreciar, humillar y maltratar a todo aquel ser de inferior categoría a la suya, y, a consecuencia de no hacerlo, fue castigado con rudeza y crueldad.

Desde los ojos de su abuelo, su padre y hermanos era una debilidad. Valerio sufrió paliza tras paliza por no abusar de los más débiles y despreciar a los esclavos, sobre todo a Zarek.
Pero el joven Valerio contaba con algo de lo que carecían el resto: piedad hacia el prójimo, y un lazo muy importante lo unía a Zarek. Todo ello no hizo sino aumentar sus deseo de protegerlo y ayudarlo, pese a las consecuencias, y a que siempre lograba lo contrario. Algo que acabó desembocando tanto en su propia muerte como en la de Zarek.

Ahora como uno de los guerreros de Artemisa, bajo el mando de Acheron, ha vuelto a reencontrarse con ellos, sobre todo con Zarek, quien no pierde oportunidad de incordiarlo y burlarse de él, sobre todo desde que logró su nueva condición.
Por lo que, pese a ser un Cazador Oscuro, su existencia no ha cambiado demasiado. Sigue siendo odiado y repudiado por sus compañeros, algo que no deja de tener una base: la mayoría de ellos fueron asesinados a manos de los romanos y Valerio es uno de ellos, lo que hace más incomprensible para todos que Acheron lo transfiriera a Nueva Orleans, donde no va a encontrar una mano amiga.
Por otra parte la altivez y aires aristocráticos que exhibe ante todos no hace más que incrementar el desprecio de los otros.
Aunque en el fondo nada es lo que parece, tal como se narra en Seize the night…



La vida de Valerio toma un rumbo diferente la noche que se cruza con Tabitha Deveraux, la hermana gemela de Amanda (casada con Kyrian). Tabitha es una especie de cazavampiros que lleva dedicando años de su vida a perseguir y aniquilar demonios. Después de ser marcada con una cicatriz, en una de estas reyertas nocturnas, y de perder a algunos amigos en el camino, su juramento a acabar con ellos se hace más y más fuerte.
A ojos de todos, Tabitha es una joven un tanto excéntrica. Por un lado sus poderes psíquicos no son tan potentes como los de Amanda, y por otro su atípica profesión la hacen extraña para quienes no la conocen demasiado.

Pero en el fondo, así como Valerio, Tabitha no es exactamente lo que parece.
Ambos esconden, por diferentes razones, su auténtica naturaleza para protegerse de ser heridos, y ¿qué mejor forma de defensa que el ataque, la ironía o la indiferencia?

Una noche en que Tabitha está a la caza de demonios, se topa con Valerio, y en un cálculo de error lo hiere. Al percatarse de que ha herido a un cazador oscuro, y no a cualquiera, sino al más odiado por su cuñado Kyrian, se encuentra en la disyuntiva de qué hacer con él. Tampoco encuentra demasiado ayuda, tratándose de quién se trata. Entre el odio que le profesan y que temen enfurecer a Kyrian, Valerio acaba en la casa de Tabitha, donde ésta lo lleva para curarlo de sus heridas.

En un principio la opinión de Valerio sobre Tabitha no se diferencia demasiado de la del resto de personas: es una mujer excéntrica, está un tanto chiflada, ya que no sólo es dueña de una tienda erótica (algo que a ojos de alguien nacido en plena época del imperio romano y con una mentalidad tan “clásica“ , es escandaloso se mire como se mire), sino que además la muy inconsciente persigue y caza demonios, y tiene las más extrañas amistades. A esto se le suma el peor defecto de todos: es la cuñada de Kyrian.
Tabitha al vivir en carne propia la arrogancia y el snobismo del romano, casi comprende el odio que inspira a Kyrian (y casi lamenta haber fallado al no herirlo más seriamente) ¡Ese hombre es insufrible, prepotente, arrogante! Sus aires marciales y el desdén permanente esculpido en su rostro le hacen chirriar los dientes.
Pero, pese a ello, la chispa no tarda en estallar entre ambos, en la que es sin duda una de las parejas más sorprendentes e inesperadas de Los Cazadores oscuros.

Poco a poco las capas de altanería y frialdad que envuelven a Valerio van derritiéndose ante la calidez que desprende Tabitha, mostrándonos un hombre que, inmortal o no, está lleno de miedos y dolorosos secretos. Su temor a dañar a los demás al preocuparse por ellos no desaparece, pese a lo mucho que Tabitha empieza a significar para él. Por otro lado existe otro escollo insalvable en el futuro de la pareja: la joven está emparentada con Kyrian.
Tabitha ha sufrido un desengaño tras otro en sus anteriores relaciones y eso, sumado a la inseguridad que siente a raíz de la cicatriz que surca su rostro tras una pelea con demonios, la han hecho aún más recelosa y esquiva.
Por ello le sorprende vislumbrar atracción por parte de Valerio, y le resulta complicado fingir que no experimenta lo mismo.

En mi opinión Disfruta de la noche es una de las novelas más impactantes de la saga porque por un lado descubrimos que se esconde tras la frialdad que Valerio ha ostentado en anteriores libros. Aquí, vemos cómo es en realidad, revivimos su pasado, sus remordimientos y su insoportable soledad. Porque ni aún volviendo a la vida como cazador oscuro se siente parte de estos, tal como sucedía con Zarek. Pero si bien Zarek era él quién los apartaba de su lado, Valerio ya es despreciado de antemano por sus compañeros, porque es romano.
Que sea Tabitha, la cuñada de Kyrian, la mujer que le descubra el amor parece casi cosa de broma, pero es lo que sucede.

La concepción que tenía de Tabitha, por libros anteriores, cambia en esta novela porque tras sus locuras y su “extraña” forma de vida, veo que se esconde una mujer con inseguridades y mucha necesidad de afecto.
Siempre parece que Amanda es la sensible, la sensata y Tabitha la que vivía fuera de la realidad, pero en Disfruta de la noche, comprobamos que no es tan alocada como aparenta, y que tiene un corazón muy grande.

La relación entre Valerio y Tabitha es preciosa. Se supone que están destinados a odiarse, a causa de Kyrian, porque pese a las pullas constantes que Tabitha mantiene con éste, ha llegado a ser alguien muy importante para ella. Pero… Valerio aparece en su vida para ocupar un vacío en su corazón que solo él puede llenar, y empiezan los problemas…
Así que además de contra los demonios y apolitas, entre ellos existe otro “enemigo” a batir: el odio entre sus familias.
Por supuesto volvemos a encontrarnos con personajes de libros anteriores, como Zarek, Kyrian, Amanda, Simi, Artemisa, el omnipresente Acheron, Talon, Katra… y algunas sorprendentes sorpresas y revelaciones.

Al margen de la relación entre Valerio y Tabitha, que me parece preciosa, me gustó especialmente cómo se desarrolla la relación entre Zarek y Valerio, con mucha culpa de Astrid, y la difícil relación entre Kyrian, Amanda, Tabitha y Valerio.

Disfruta de la noche es, para mí, uno de los mejores libros de la saga. Las razones… la más importante se llama Valerio Magno. Es impresionante cómo Kenyon logra en esta novela descubrir la verdadera cara del romano, cómo llegamos a sufrir con él, a simpatizar con él… a compadecerlo, entenderlo y cómo descubrimos al hombre inigualable que esconde debajo de ese rictus arrogante y altanero y esos aires despectivos hacia los “simples plebeyos”.

Sin embargo, también nos encontramos escenas muy divertidas, increíbles; de ésas de “ver para creer”. ¿Pero qué podía esperarse de una pareja tan dispar como el serio e hierático romano, Valerio Magno, y la excéntrica, alocada e irreverente Tabitha Deveraux?
Una novela para no olvidar…


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