El contrato - Catherine Bybee

lunes, 11 de febrero de 2013

Título original: Wife by Wednesday
1º Casaderas/Weekly Brides
Autora: Catherine Bybee
Género: Romántica contemporánea
Editorial: Debolsillo
Año publicación: Febrero 2013





Con una sinopsis sumamente sencilla, creo que hasta un poco predecible, en El Contrato he encontrado una lectura divertida, romántica y chispeante. Así que no se tratará de una gran novela, advierto de antemano a aquéllas que aún no la han leído, pero para pasar un buen rato, creo que es un libro ideal.

A primera vista casi parece que estemos ante una novela histórica. Pues, para empezar, tenemos un protagonista rico -sumamente rico- que para más inri es un duque británico. Blake Harrison, nuestro apuesto y encantador duque, es un hombre que está a punto de cumplir los treinta y cinco años. Edad en la que, según estipula la última voluntad de su difunto padre, debe haber contraído matrimonio para heredar.
Y no es que Blake, por sí solo, no sea un hombre rico, que lo es. Ha amasado su propia fortuna trabajando, algo indigno a ojos del difunto duque.
Tampoco se trata de que Blake esté ansioso por satisfacer las órdenes de su padre, que no lo está, y que aun después de muerto trata de manipularlo. Pero tampoco le sorprende demasiado saber la existencia de dicho codicilo en el testamento, pues la relación entre ellos era francamente tirante.

Sin embargo, más allá de todo eso, la idea de que su odioso primo herede en su lugar y tener que ver a su madre y a su hermana obligadas a abandonar la antigua y noble mansión familiar, le hace sentir culpable. Así que accede a cumplir con esa última voluntad, según la que debe casarse inmediatamente.

El problema es que tiene sólo dos días para casarse, pues la fecha límite está a punto de cumplirse. Para eso recurre a Alliance, la agencia matrimonial de Sam Elliot, del que espera le encuentre esposa inmediatamente. Claro está, su idea es la de un matrimonio concertado, por conveniencia, más o menos como se estilaba entre sus nobles ancestros.

La primera sorpresa de Blake es descubrir que Sam Elliot es, en realidad, Samantha, una mujer atractiva, pizpireta y con una voz muy sensual. Sam se presta a encontrarle esposa con la celeridad de un chasquido de dedos y, de hecho, al instante le presenta a tres candidatas idóneas.
La segunda sorpresa se la lleva ella, ya que tras evaluar a las candidatas -en realidad las fichas que le presenta- Blake le ofrece un contrato de un año de matrimonio, tras el que se separarán amistosamente y, a cambio, Sam recibirá un sustancioso y escandaloso pago.

El primer impulso de Sam es negarse, ella no está en el mercado matrimonial, ni siquiera si se trata de casarse con un duque. Pero sus problemas económicos y cargas familiares le hacen replantearse la propuesta y, al final, accede. Después de todo es un acuerdo sencillo y cordial. Blake y ella son sinceros el uno con el otro, ninguno se engaña ni espera más de ese contrato. Y siendo así, nada puede salir mal. Blake conseguirá su herencia y ella asegurar el futuro de su hermana Jordan.
Sin embargo cada día le resulta más difícil resistirse a los besos de su atractivo marido, a su encanto y a la atracción latente entre ellos. ¿Será capaz de resistir la tentación? Y aún más importante, ¿saldrá su corazón indemne de ese matrimonio?

Tal como he comenzado diciendo, El contrato es una novela con la que me he llevado un agradable sorpresa. Se trata de una historia simple, hasta cierto punto previsible, pues no se puede negar que a medida vas avanzando en la lectura, puedes imaginar y suponer sin mucho riesgo de error lo que acontecerá después.
De hecho debo confesar que he leído novelas con un argumento muy similar. Pero pese a todo, o incluso por eso, esto he disfrutado mucho leyéndola.
Principalmente, porque se trata de una historia fresca y sencilla, en la que no existen demasiados personajes alrededor que interfieran en el curso de la trama. Son pocos los personajes secundarios que aparecen y, si bien cada uno de ellos tiene un papel en la novela, la novela gira alrededor del matrimonio de Blake y Sam casi exclusivamente.

Lo que empieza como un acuerdo amistoso, en el que existe una gran confianza y apoyo mutuos, poco a poco va desembocando en otros sentimientos. Y Sam y Blake, cada uno por su lado, comienza a replantearse la inteligencia de haber accedido a ese matrimonio. Además, evidentemente, acontecen diferentes hechos relacionados con el testamento que propician giros muy interesantes en la trama -también, reitero, puede que previsibles- pero que no menoscaban una historia sencilla, romántica y divertida.

Como digo se trata de una novela sencilla, tampoco excesivamente extensa en cuanto a número de páginas, con un argumento bastante previsible, pero que pese a todo esto me ha hecho pasar un rato muy divertido.

¿La razón? Sobre todo porque me ha encantado el carácter de la pareja protagonista. A primera vista Blake puede que parezca un poco estirado, pero enseguida nos percatamos que es amable y encantador. Y Sam, por su parte, es una mujer muy sensible que esconde un lado muy vulnerable que no muestra demasiado. Poco a poco, a medida pasan las semanas, van conociéndose mejor y no sólo comienzan a sentirse físicamente atraídos el uno por el otro, sino que descubren como son realmente, debajo la fachada que muestran.

Realmente, repito, es una lectura muy pero muy sencilla, sin asesinatos, sin misterios y sin una trama oscura y cargada de escenas de sexo que parece que es lo que prima más. En este caso estamos ante una novela romántica contemporánea, ni más ni menos. Yo la veo como casi como una comedia romántica, como ésas que puedes ver en el cine o en una tarde en casa.
En definitiva, sin tratarse de una historia inolvidable, lejos de esas que dejan huella, es romántica, entrañable y amena. Si no buscas nada más...


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