El primer y último amor - Nora Roberts

lunes, 11 de febrero de 2013


Título: The last boyfriend
2º Inn Boonsboro
Autora: Nora Roberts
Género: Romántica contemporánea
Publicado: Berkley Mayo 2012/Random House Mondadori Febrero 2013




El primer y último amor comienza en el punto exacto en el que terminó Siempre hay un mañana y, evidentemente, el hotel de Boonsboro es, de nuevo, el centro de la historia. Como ya dije de la primera novela de la trilogía para mí es un personaje más, casi como si estuviera vivo. Más aún porque el personaje de Lizzie forma parte del mismo y del misterio que envuelve a esta trilogía.
Pero más allá de todo eso, en esta ocasión nos narra la historia de Owen Montgomery y Avery McTavish.

De los tres hermanos Montgomery, Owen es el hombre que contempla, prevee, analiza y soluciona todos los detalles que surgen en la remodelación del histórico hotel. Es quien se encarga de hacer los contratos y supervisarlos pero, igual que Beck y Ry, no duda en colgarse un cinturón y trabajar con las herramientas cuanto sea necesario.
Avery es la propietaria de la pizzería situada al otro lado de la calle. Es una de las dos mejores amigas de Clare y también de los Montgomery. Una dulce y divertida historia en común une a Avery y Owen, pues cuando tenían cinco y ocho años respectivamente fueron el primer novio y la primera novia el uno de la otra. Con el paso de los años las bromas al respecto han surgido de vez en cuando entre los hermanos, especialmente porque Avery proclamó que un día se casarían. Así de vez en cuando alguien lo saca a colación. Ahora, más de veinte años después, la cercana amistad que los une cambia de repente y comienzan a verse bajo una luz diferente. Y así da comienzo esta novela...

Creo que a estas alturas no hay mucho nuevo que se pueda decir de las novelas de Nora Roberts. Después de publicar más de 100 novelas su popularidad es innegable. El primer y último amor comienza a continuación de Para siempre hay un mañana y, cambiando la pareja protagonista, la novela continua en la misma línea que la anterior.
Ya son vísperas de Navidades y el hotel está casi preparado para la inauguración. Los Montgomery se afanan en ultimar detalles y, nuevamente, en el proceso nos envuelven en el ajetreo de amueblar y dar los retoques finales. Mientras todo esto sucede nace -o renace- la historia de Avery y Owen. Porque de repente parecen verse con otros ojos y casi como un calco de la escena que propició el inicio de la relación de Beck y Clare sucede algo similar.
A partir de entonces y siendo Avery como es y siendo Owen como es hay mucha comedura de cabeza por parte de ella y muchos “y si” por parte de él. Pero pese a ello, entre bromas y en mitad de las Navidades y fin de año, comienza su historia.

Lo cierto es que al dar mi opinión sobre El primer y último amor poco más puedo aportar a lo que ya dije de Siempre hay un mañana porque la sensación que tengo -al menos hasta la fecha- es la de estar leyendo una novela que se divide en tres partes pero que, juntas, son una única historia: la de los hermanos Montgomery y la restauración del histórico hotel.
Evidentemente estamos ante personajes diferentes. Owen es un organizador nato, controla hasta el más mínimo detalle a la hora de trabajar y eso se transmite en como afronta sus sentimientos hacia Avery.
Avery es impulsiva, alocada y un torbellino de energía inagotable, pero aunque en apariencia sea vivaz, fuerte y decidida, le cuesta creer en el amor.
Poco a poco vamos viendo la evolución de esta pareja. Por ese lado es una historia sencilla, que se desarrolla paso a paso. Poquito a poco somos testigos de esos cambios. Eso sí, entre amueblar habitaciones y los nuevos proyectos de la familia Montgomery.

Se que tal vez mi opinión resulte repetitiva, pero la realidad es que prácticamente puedo decir lo mismo que dije en la historia anterior. Las referencias al trabajo en el hotel son frecuentes, así como narrar detalles de la comunidad y la vida en Boonsboro. Y la historia de Avery y Owen también tiene en común que ambos se conocen de toda la vida.
Claro, la historia es un tanto diferente porque ambos aportan un bagaje diferente al de Clare y Beck. Y porque en definitiva son otros personajes.
Sobre la historia de Avery y Owen debo decir que me ha gustado. Admito que Nora Roberts tiene una forma de narrar y envolverte en la historia que hace que me atrape, aun cuando como digo la novela en sí es bastante similar a la anterior.
La gran novedad, por decirlo en algún modo, es que se van desvelando incógnitas sobre Lizzie, el fantasma del hotel. Pero también quedan otros a conocer que, sin duda, verán la luz en The perfect hope.

Creo que es una novela sencilla que si bien es cierto que describe con mucho detalle -a veces puede que en exceso- la restauración del hotel, me ha resultado agradable de leer. Es una historia romántica que sin demasiados sobresaltos me ha hecho pasar un buen rato.

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