El profesor de francés - Laura Kinsale

lunes, 11 de febrero de 2013

Título original: Lessons in French
Autora: Laura Kinsale
Género: Narrativa/Romántica histórica
Editorial: Plaza & Janés
Año publicación: 2010






Trevelyan y Callie fueron amigos de la infancia que compartían el gusto por la aventura, hasta el aciago día en que el padre de ella los descubre abrazados en las cocheras y, en un ataque de cólera, lleva a Trevelyan a la ruina. Nueve largos y solitarios años más tarde, Trevelyan regresa. Callie descubre que aún tiene el don de hacer que su sangre hierva y de llenar su vida de emoción, pero no puede darle aquello que ella más desea: él mismo.

Para Trevelyan, Callie es un rayo de luz en un mundo de oscuridad y negados. Antes de poder armarse de valor para despedirse definitivamente de todo, está decidido a arrastrarla a una última y fatídica aventura solo para ellos dos.

De todas las novelas que a fecha de hoy he leído de Laura Kinsale, creo que El profesor de francés es una de las menos oscuras. No sé si calificarla de “más ligera”, al principio sí me lo pareció pero a medida que avanza la historia, no me resultó tan sencilla como me las prometía, pero sí es cierto que desde mi punto de vista se aleja bastante de la gran mayoría de novelas anteriormente publicadas. En cualquier caso y antes de explicar por qué, decir que me ha gustado mucho esta historia.

Además las novelas de Laura Kinsale podrán gustarme más o menos, pero nunca podría decir que no es una buenísima escritora, más que buenísima, me parece magnífica por varias razones. Nunca tengo la sensación de estar leyendo la misma historia una y otra vez, le confiere un rasgo distintivo que la marca como suya; la ambientación está magistralmente retratada; los personajes están muy vívidamente perfilados y, por último y para mí no menos importante, la narración es impecable. 

El profesor de francés está ambientada en la Inglaterra del siglo XIX, la protagonista Lady Callista es una joven que ha estado comprometida tres veces y las tres veces ha sido abandonada antes de la boda. No es la típica belleza inglesa y, además, es un poco excéntrica: adora el ganado, especialmente a su toro Hubert. Dicho así, sé que la sensación que transmito es la de una novela atípica, pero a medida que leí las peripecias que Trev y Callista viven a causa de esta excentricidad, la historia me fue divirtiendo y atrapando de principio a fin.
La historia de amor que nos cuenta, la de Trev y Callista, es la de un reencuentro. Un primer amor frustrado que, pasada la adolescencia y alcanzada la madurez, ambos viven de diferente manera pero también con temor e inseguridad. Las novelas de segundas oportunidades y reencuentros me gustan, así que con esto ya me tenía bastante ganada, pero poco a poco los personajes, el entorno y las intrigas y aventuras que viven me hicieron pasar un muy buen rato y dejarme con una sensación muy especial.

El misterio al que juega sobre el pasado de Trevelyan, el duque de Monceaux, creo que es una de las bazas más importantes de Laura Kinsale. Qué le sucedió en la guerra, si ha recuperado o no sus posesiones, por qué no lucha por recuperar a Callista son algunos de los interrogantes que me mantuvieron en vilo. Además, uno de los rasgos de Trev que me sedujo porque no es frecuente que encontremos en otros protagonistas de novelas, sobre todo nobles, ambientadas en épocas aproximadas, es su inseguridad por merecer a Cally. A pesar de su apariencia arrogante, de su atractivo físico, de sus mentiras y trampas, Trev me parece un personaje muy vulnerable. Tal vez más que Cally. Y eso es algo que creo nos aleja de unos personajes y una historia que podrían ser estereotipadas pero que no es así.

Además ese punto cómico que encontramos en muchos momentos con relación a Hubert, al comandante Sturgeon -el primer pretendiente que abandonó a Cally- que reaparece dispuesto a volver a conquistarla, a sus enfrentamientos con Trev, incluso la duquesa Monceaux, una mujer frágil y enferma que en muchas ocasiones ha puesto la nota divertida o coherente en la novela y han logrado hacerme sonreír.
Tal vez decir de una novela de Laura Kinsale que es divertida, que me ha hecho sonreír a menudo, que es amena, que se aleja de otras historias más intensas u oscuras, pueda llevar a pensar que no es una buena historia pero para mí es todo lo contrario. El profesor de francés es una novela que me ha sorprendido muy gratamente, que me ha hecho pasar un muy buen rato con sus diálogos ingeniosos, brillantes, con una historia irreverente, atípica pero a la vez emotiva, con unos personajes aún más irreverentes y atípicos. Él un duque de raíces un tanto oscuras, con un pasado misterioso, que no sólo estuvo en el ejército sino que ha trampeado, engañado y mentido... Ella una joven soltera comprometida y abandonada tres veces cuya preocupación por el toro Hubert le importa más que un posible nuevo prometido.

No añado más, no sé si con todo lo que he contado he logrado transmitir por qué me ha gustado El profesor de francés. Pero es una novela que por su ingenio, por ese carácter un poco mordaz y chispeante y, sobre todo, por esa atípica y excéntrica como es la historia de Trevelyan y Lady Callista, me ha calado mucho. 
Para mí es una muy buena novela. 




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