martes, 26 de febrero de 2013

Más allá de la razón/Cita con el destino - Sandra Brown

Título original: Love beyond reason
Autora: Sandra Brown (también publicada bajo el seudónimo Rachel Ryan)
Género: Romántica contemporánea
Editorial: Harlequín
Año publicación: 1986


Katherine Adams se juró a sí misma no cometer, jamás, los errores de su hermana Mary quien se enamoró y se casó con un hombre rico, infiel y violento. Víctima de reiterados abusos por su parte, fue languideciendo física y emocionalmente, lo que desembocó en un parto prematuro y su posterior muerte. Allison, la hija de ésta, aunque débil sobrevivió y, tal como le prometió en su lecho de muerte, Katherine está determinada a impedir que los Manning, la familia política de su difunta hermana, logren la custodia de la recién nacida tras la muerte en un accidente de Peter, su cuñado y padre de Allison, esa misma noche.

Así, Katherine vende su casa, renuncia a su trabajo y abandona  Denver con el objetivo de comenzar una nueva vida lejos de esa ciudad. Se instala en Texas, donde consigue un trabajo y un apartamento en el que vivir con Allison.
Rápidamente se adapta a su nueva vida y nuevas amistades.

No obstante, sus planes de poner tierra de por medio entre ella y los Manning no tienen los resultados esperados, ya que apenas dos meses después de instalarse en su nueva ciudad, aparece en el umbral de su puerta Jason Manning, el hermano de Peter.

Jason, más conocido como Jack, es un geólogo que ha pasado los últimos años en África. Apenas tuvo contacto con Mary, su cuñada, pero la sensibilidad y delicadeza de ésta y el carácter hosco y brutal de su hermano no le dejan dudas de la crueldad que la joven debió soportar. Sabiendo que Peter fue malcriado y sobreprotegido por sus padres, está decidido a impedir que la pequeña Allison sufra un destino similar, por lo que quiere criar él mismo a su sobrina. En el camino encuentra un escollo: Katherine Adams quien desea hacer lo mismo, sin él, claro está.

Debido a su último trabajo en una plantación petrolífera en Texas, Jack se instala en la ciudad y no ceja en su empeño de acercarse a Katherine y conocer a Allison.
Pese a la animadversión que parece tan evidente entre los jóvenes, la atracción surge entre Katherine y Jack, quien le propone que para aunar intereses en aras de un fin común, se casen y, juntos, críen a Allison.

Katherine pone el grito en el cielo ante semejante despropósito, pero antes de darse cuenta se encuentra casada con Jack Manning, un hombre cuyo atractivo le resulta sumamente peligroso para su propio bien.
Pese a que el matrimonio entre ellos no debería ser otra cosa que uno de conveniencia, Katherine se siente enseguida atraída de su marido e, incluso, empieza a ser consciente de sentimientos más profundos. El propio Jack parece mostrar por ella y por Allison verdadero cariño y preocupación, pero cuando todo parece encaminarse hacia una agradable y feliz vida familiar  el pasado vuelve alzando obstáculos entre la pareja.

Más allá de la razón es una novela bastante antigua de Sandra Brown y, aunque ese rasgo es bastante evidente, no deja de ser bastante una lectura interesante y entretenida, sobre todo para las fans incondicionales de esta escritora.

El argumento no deja de ser archiconocido: una pareja joven que con el pretexto de educar a la sobrina de ambos juntos deciden aventurarse en un matrimonio solo de nombre.  Los problemas surgen cuando Katherine se percata que desea algo más de su marido que un papel firmado y de que, a pesar de ser un Manning, lo que es un sinónimo de defecto para ella, descubre en él sentimientos y facetas que lo muestran como un hombre de valores y principios, y ante todo un hombre joven y atractivo con el que descubre le gusta estar casada.

El principal escollo a superar por parte de Katherine es el profundo odio que siente hacia la familia Manning y la creencia, en mi parecer bastante absurda e ilógica por su parte, de que por tratarse del hermano de Peter, Jack debe mostrar similitudes en su carácter y forma de actuar. 
Hay momentos en que cualquier gesto un tanto brusco (que no violento por parte de Jack) ella lo interpreta como una señal de que es “igual que su hermano”, lo que como digo me parece una inmadurez y absurdidad descomunales.

Pero, afortunadamente, poco a poco empieza a descubrir que los hermanos no podían ser más diferentes, pero es  entonces cuando surgen nuevos obstáculos entre ellos. Estos escollos aparecen por dos partes: en forma de una mujer del pasado de Jack, decidida a recuperarlo, y en  la inseguridad, a veces cargante, de Katherine.

El personaje de Katherine, pese a que Sandra Brown nos la muestra como una mujer valiente y decidida que toma las riendas de su vida y se decide a proteger a Allison a cualquier precio de la nefasta influencia de los Manning, peca en ocasiones de ser demasiado insegura e inmadura en lo que respecta a su vida personal y de pareja. 
Me chocó especialmente que una mujer de veintisiete años, pudiese mostrar tal grado de inseguridad en ocasiones un tanto inofensivas.
Por un lado, se le puede achacar al aprendizaje que conlleva su nueva vida como madre, por otro no puede obviarse que es una muestra de debilidad de carácter por su parte.

Jack en cambio, sin alcanzar el carisma  duro y  “castigador” de otros ilustres protagonistas de Brown, es un hombre que cala por su carácter, virilidad y atractivo.
Si hay algo que no me acaba de gustar del protagonista masculino de esta novela es su exagerado hermetismo, pero al igual que en el caso de Katherine, puede achacársele que no está acostumbrado a convivir con Katherine como pareja y consultarle las decisiones. Aún así, también hay que señalar que se trata de una novela bastante corta, por lo que la autora no se explaya ni desarrolla demasiado las escenas, ni puede hacerlo.

No hay que olvidar que es una de novela bastante antigua de Sandra Brown y aunque no posee el brillo de otras posteriores,  es una lectura ágil, absorbente y amena.
Tampoco se encuentran escenas de sexo del calibre de Odios en el paraíso o Un largo atardecer, por mencionar algunas de sus novelas más conocidas, pero sí que queda patente la atracción sexual entre Katherine y Jack y la escritura directa de Brown.

En pocas palabras, pese a tratarse de una novela de las “viejas” de Sandra Brown, es una lectura agradable (sobre todo para las incondicionales de esta autora), con una trama que aunque puede intuirse qué derroteros seguirá, atrapa por su pluma.
Como digo, no esperéis una lectura inolvidable, pero en comparación con otras de la misma extensión  y época en que fueron escritas, es una novela interesante y agradable.


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