jueves, 28 de febrero de 2013

Mi nombre es Ella - Margaret Peterson Haddix

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Título original: Just Ella
1º Princesas
Autora: Margaret Peterson Haddix
Género: Juvenil
Editorial: Versátil
Año publicación: 2010





MI NOMBRE ES ELLA de Margaret Peterson Haddix

Ya conocéis la historia: el zapato de cristal, el Príncipe Encantador, felices para siempre... Bienvenidos a la realidad: aburridas clases de genealogía real, de costura, de cómo comportarse como «una señorita» y, lo peor de todo, un príncipe que es todo menos interesante y, desde luego, en absoluto encantador.


La futura princesa Ella trata de enfrentarse a su nuevo estatus real, pero se da cuenta de que no tiene madera de «majestad». Sin embargo, romper el compromiso no va a resultarle nada fácil, especialmente cuando empieza a sentir algo por otro chico... Si Ella quiere escapar de palacio, deberá utilizar todo su ingenio, determinación y coraje, además de renunciar a todo aquello que se espera de «una señorita».


Desde que tengo memoria los cuentos de cualquier clase y los de hadas especialmente me han fascinado. Así que si descubro que se ha publicado una novela romántica que se basa o tiene alguna similitud con algún cuento, no puedo resistirme a ella; suelo leerla. Es lo que me ha sucedido con Mi nombre es Ella, la novela juvenil romántica publicada por la editorial Versátil.
Es importante remarcar que se trata de una novela juvenil, pues la protagonista, nuestra Cenicienta particular, es una muchacha de apenas quince años. Pero señalada esta característica, puedo centrarme en comentar mis impresiones sobre esta historia.

Mi nombre es Ella parte del ilustre cuento de la Cenicienta. Nos adentra en la nueva vida que aquella humilde jovencita comenzó después del “y fueron felices para siempre”.
Cenicienta -cuyo verdadero nombre en el libro de Margaret Peterson Haddix es Ella- enamoró al príncipe Encantador cuando su pie encajó en el zapatito de cristal. Embelesado, éste le pidió en matrimonio y, con él, abandonó la vieja casa donde vivía con su malvada madrastra y hermanastras (a las que en su cabeza, al recordarlas, apoda “demoniastras”), limpiando, cocinando y sufriendo humillaciones.
El futuro se vaticina dichoso. Un sueño hecho realidad... ¿o no?

El siguiente paso es convertir a la humilde Cenicienta en una princesa, para ello hay pulirla, aleccionarla y prepararla. Empiezan así las clases de protocolo, costura, genealogía real, religión.. todo cuando debe saber Ella para convertirse en la princesa Cynthiana Eleonora.

Sin embargo... y aquí es donde comienza esta historia, ¿creéis una joven que ha trabajado sin descanso durante toda para sobrevivir pueda convertirse en una princesa cuyo único cometido sea desenvolverse con gracia, lucir su belleza y engendrar a hermosos niños?
Conforme pasan los días, el hechizo que envuelve la gallarda figura del príncipe Encantador, la perfección de la vida real se difumina. Ella se siente encerrada en una jaula de oro, confinada a seguir los dictados de Madame Bisset, la férrea institutriz empecinada en que siga sus normas para convertirse así en la princesa del reino, o las enseñanzas de Lord Reston, el profesor de religión.

Sólo la presencia de Jed, el hijo de Lord Reston al que sustituye en sus clases tras la enfermedad de éste y de Mary, una joven sirvienta llevan algo de compañía a Ella. Incluso el príncipe Encantador parece otro entre los muros de ese palacio. ¿Permanecerá Ella tras esos barrotes o se aventurará a abrir la reja y, una vez más, tomar las riendas de su vida?

Sí, el cuento de Cenicienta se desmorona... al menos en esta versión.

Aunque como novela romántica se aleja del estereotipo de historia que solemos leer, ya que la historia de amor de la protagonista no es en realidad el eje de la trama, Mi nombre es Ella me ha parecido una lectura refrescante, ingeniosa y, ante todo, muy feminista. Narrada con sencillez, a través de los ojos de Ella, vamos siendo testigos del cambio que se produce en esta particular Cenicienta una vez que llega a palacio. Día tras de día de clases, lecciones, protocolo y un ejército de sirvientes y tutores a su alrededor dispuestos a educar a la princesa.

En sí, creo que la novela no hace sino ofrecer una visión diferente, más moderna del estereotipo de Cenicienta, rompiendo con muchos moldes sociales preestablecidos y, también, transmitiendo un mensaje de coraje y crecimiento personal.

La protagonista indiscutible de esta historia es Ella que nos traslada a ese elegante palacio, donde un día le resulta igual de monótono que el anterior, donde no encuentra alicientes y donde, incluso, el príncipe Encantador parece diferente. Tras el enamoramiento inicial, la realidad le hace ver todo con otros ojos (como en la vida misma) y la presencia de personajes como Jed Reston y Mary le sirven para asomarse más allá de los muros de su prisión.

En realidad, la novela no narra grandes vicisitudes, sino el día a día de la nueva vida de Ella, lo que la lleva a compararla con la anterior. Como digo antes, creo que es una historia que habla sobre todo de conocerse a sí mismo, de crecimiento emocional y madurez, de sueños a cumplir y de otras facetas de la vida.

Aunque no suelo leer novelas juveniles románticas, de cuando en cuando leo alguna. Ésta me ha llamado la atención por su temática y al leerla he descubierto una trama sencilla, coherente y amena. Si bien debo decir que en ocasiones el ritmo me ha parecido algo lento, al ser una novela de menos de 200 páginas no me ha aburrido en realidad. Creo que es una novela agradable de leer y que cuenta una buena historia, aún sin ser la historia romántica clásica. Más bien diferente.

Aún con ese sabor a cuento de hadas, diría que Mi nombre es Ella es una continuación más moderna del clásico de Cenicienta ofreciendo un punto de vista diferente, no exento de valor y riesgo... Al menos es la lectura que yo hago de esta historia. 

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