jueves, 28 de febrero de 2013

Morning light - Catherine Anderson

Título: Morning light
9º Kendrick/Coulter/Harrigan
Autora: Catherine Anderson
Género: Romántica contemporánea
Editorial: Signet
Año publicación: 2008






Loni MacEwan es una psíquica. Tiene el don de tener visiones con sólo tocar un objeto. Pero es tan fuerte la descarga de emociones y sensaciones que le transmite que se ha visto obligada a llevar una vida protegida... y solitaria. De niña tomó clases particulares, obtuvo su título universitario estudiando on-line y su capacidad para leer los pensamientos no le ha facilitado especialmente tener relaciones con hombres. Tanto es así que a sus treinta y un años ha renunciado al amor... incluso al sexo.

Tiempo atrás su nombre y su cara estuvieron muy presentes en la televisión y en los periódicos, ya que durante años colaboró con la policía en la resolución de algunos casos de personas desaparecidas. El último, especialmente dramático, la marcó tanto y la expuso hasta tal punto que la llevó a abandonar su ciudad de nacimiento y mudarse a Crystal Falls, en Oregon. Allí ha alquilado una bonita casa donde piensa abrir su negocio de decoración de interiores. Sólo quiere pasar desapercibida, vivir en el anonimato.
Pero algo cambia ese aislamiento.

Desde niña ha soñado con un hombre al que secretamente ha apodado el cowboy. Al mudarse a su nuevo hogar no sólo tiene una visión de él, sino que poco después se tropieza con él en el supermercado. Poco después sucede algo que teme: tiene una nueva visión sobre un niño desaparecido. Ve un accidente de rafting en el que mueren dos adultos y el niño y su perro sobreviven pero se pierden. De algún modo, su don le dice que sólo el hombre que la ha perseguido en sueños durante su vida -y encontrado en Crystal Falls- puede salvar la vida de ese niño que es su hijo.
A pesar de sus miedos y recelos, pues no desea volver a verse expuesta a nivel mediático, Loni averigua el nombre y la dirección del cowboy, que resulta ser Clint Harrigan y se pone en contacto con él.

Clint Harrigan pertenece a una próspera familia de rancheros de la región. Tanto él
como su padre y hermanos -incluso su hermana menor- poseen ranchos de caballos y son personas respetadas y queridas en la comunidad.
Pero cuando le cuenta su visión, Clint no sólo no la cree sino que la considera una chiflada y la echa con cajas destempladas de su casa. Él no tiene ningún hijo. Sin embargo, más tarde a solas, comienza a pensar y a comprobar los datos que le ha explicado Loni y se percata que ese niño sí podría ser su hijo. Despertada la duda se siente incapaz de no actuar, más aún cuando oye en las noticias que el hijo de una difunto senador Stiles está desaparecido. Ese niño que según Loni es su hijo y cuya vida depende de él. Así que haciendo de tripas corazón la busca y le solicita -más bien exige- su colaboración.
Aunque Loni no desea volver a inmiscuirse en ningún caso, sabe que es el único nexo con Trevor, el niño, y accede. Juntos, Clint y Loni, se adentran en la región que rodea el río, el lugar donde según sus visiones se encuentran el niño y el perro.

Morning light forma parte de la saga de la familia Harrigan, protagonizada por estos hermanos propietarios de ranchos de caballos que, a su vez, se entrelaza con la de la familia Kerrigan.
Clint es el mayor de los hermanos Harrigan y a sus treinta y seis años ha perdido la esperanza de conocer a una mujer con la que desee casarse y formar una familia. Los Harrigan son una familia tradicional. La vida de Clint se centra en sus caballos y en el rancho, apenas hace vida social y menos aún tiene citas con mujeres. Hace tiempo que se siente hastiado y prefiere quedarse trabajando en el rancho o ante la televisión. Pero también se siente solo.


A pesar de lo que parece a primera vista, en el fondo Clint y Loni tienen mucho en común. Ambos son solitarios, tradicionales y la familia es un pilar en sus vidas. Desde que se ven por primera vez la atracción nace entre ellos, pero Loni teme las relaciones porque sus poderes psíquicos son algo que los hombres no aceptan fácilmente, menos aún cuando puede adentrarse en sus mentes. Y Clint, directamente, la cree una charlatana y un fraude.
La realidad es que todas la mujeres de la familia de Loni son psíquicas. El don ha pasado de generación en generación, excepto a su hermana.
Pero pasado el recelo y desconfianza iniciales, a medida que pasan más tiempo juntos siguiendo el rastro de Trevor, la atracción latente entre ellos es más difícil de disimular. Así da comienzo una bonita y dulce historia de amor aderezada con momentos tiernos, cómplices e inocentes donde no sólo descubren el alcance de sus sentimientos, sino como cambiará sus vidas.
De hecho en ocasiones he tenido la sensación de estar ante una pareja de adolescentes más que de adultos de más de treinta años, pues la vida solitaria que han llevado y la determinación no tener una relación esporádica los hacen parecer -al menos a mis ojos- inseguros y inocentes. Casi como adolescentes que recién descubren la atracción física y sexual.
Pero a pesar de eso, la novela tiene el inconfundible encanto que desde mi punto de vista sólo esta autora logra conseguir. Poco a poco, a medida que se adentran en los bosques, buscando a Trevor van abriendo sus corazones y poniendo en manos del otro algo que no suelen dar a la ligera: la confianza.


Sin embargo, el pasado de Loni como colaboradora de la policía, así como los motivos que la llevaron a abandonar su vida anterior, su casa y a su familia es algo que puede interponerse en un futuro junto a Clint Harrigan.


La novela está llena de escenas cotidianas, más allá de que gran parte de ésta gire en torno al rescate de Trevor. Y más allá de las habilidades psíquica de Loni, Morning light es una novela tradicional, donde los valores familiares, la lealtad y la inocencia son parte fundamental no sólo de la historia sino del carácter de sus protagonistas.
La realidad es que mientras leía nunca tuve la sensación de estar ante una novela paranormal, sino una novela simplemente contemporánea. El don psíquico de Loni aunque está muy presente, de hecho es el punto de partida de su relación con Clint y es determinante para el final del libro, pasa a ser un rasgo más de su manera de ser. Realmente se aborda el tema de una manera tan natural que es una peculiaridad más.


Aunque no se trate de mi novela preferida de esta escritora, leer cualquiera de ellas siempre es un placer y me emociona. Y en esta ocasión sin una trama tan trágica o agridulce como podamos esperar, creo que Morning light es una es una historia conmovedora, tierna e inocente a pesar de que sus protagonistas tienen más de treinta años. Ambientada en la vida en un rancho de caballos nos presenta a una familia unida y protectora que, como en otras novelas de la saga, al menos a mí me ha ofrecido una lectura deliciosa.

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