lunes, 18 de marzo de 2013

The Texan's reward - Jodi Thomas

Título: The Texan's reward
4º Wife Lottery
Autora: Jodi Thomas
Género: Romántica histórica (Oeste)
Editorial: Berkley
Año publicación: 2005





Jacob Dalton, Texas Ranger de ese estado, se convirtió en el protector de Nell Smith cuando ésta era apenas una niña. La joven siempre pudo contar con la seguridad de saber que tenía su apoyo y protección; su proximidad la tranquilizaba y, de hecho, fue él quien le evitó algunos problemas. Fue algo así como su héroe de la infancia. 

Un vínculo invisible se fraguó entre ellos, pero quedó destruido cuando Nell resultó herida en una emboscada perpetrada por un criminal. Como resultado de las heridas, quedó en una silla de ruedas. Una bala quedó atorada en su espalda, lo que le provoca un dolor insoportable que le impide caminar.
Incapaz de soportar ver la lástima o la compasión reflejadas en los ojos de Jacob, quien siempre fue su salvador, lo apartó de su lado.

Por su lado, Jacob huyó de Nell para evitar verla hundirse poco a poco.  Sin embargo, la llegada de un telegrama le hace replantearse sus decisiones y, al leer que ésta está buscando marido, parte inmediatamente de regreso hacia Claredon, en Texas para evitar, de cualquier modo, esa boda.

Nell quedó huérfana a muy temprana edad, con lo que fue criada por una prostituta, la dueña del burdel de Clarendon. Pese a la  atípica educación recibida y al   ambiente en que creció, no le faltó el cariño de esta mujer. Incluso la envió a una escuela de señoritas para que lograra una excelente educación y se convirtiera en una mujer con porvenir. El hecho de vivir entre las paredes de un prostíbulo no le supuso ningún trauma, siempre estuvo protegida y respetada. 

Sin embargo, durante su infancia, Nell no hizo otra cosa que saltar de un problema a otro. Pero siempre estuvo allí Jacob para reconfortarla, cuidarla y protegerla. Incluso, él mismo la obligó a asistir a esa escuela de damas, algo a lo que ella se negaba.

Tras su regreso de la escuela de señoritas, la relación entre ellos atisbó un cambio enorme: Jacob descubrió que Nell ya no era la pequeña flacucha que tantos quebraderos de cabeza le ocasionaba, sino que se encontró ante una joven bonita y encantadora, aunque con un carácter de los mil demonios. Poco después, sufrió el tiroteo que la dejó en una silla de ruedas. Ante lo que lo apartó de su lado. 
Sin saber cómo tratarla, le dio el espacio que le exigía. Sin embargo, la noticia de que piensa casarse con otro lo enfurece y hace que regrese a Clarendon.  Él, un hombre por el que por su cabeza nunca ha pasado la idea del matrimonio y que siempre ha visto en Nell a una mocosa atolondrada. Sin embargo, no es eso con lo que se encuentra una vez la tiene ante sus ojos.

El panorama con que se encuentra a su regreso es que Nell ha colocado un anuncio en la prensa buscando marido. Su buena situación económica es un cebo para todo tipo de hombres codiciosos e inescrupulosos.  A la muerte de la mujer que la crió, todas sus posesiones y dinero ha pasado a sus manos, lo que ha convertido en un buen partido y una mujer codiciada, a pesar de su sombrío pasado y su falta de movilidad en las piernas.

 Ella sólo quiere un hombre que le dé su nombre y la ayude a administrar sus propiedades. No quiere establecer ningún tipo de relación más profunda con el escogido. De hecho, a sus espaldas, arrastra una lista de pretendientes rechazados que no cumplen sus requisitos. No busca cualquier hombre, sino una muy concreto.
El último de sus posibles maridos, Rand Harrison -o lo que es lo mismo el número doce- parece ser el más adecuado. Está dispuesto a acatar todas y cada una de sus condiciones y a medida que lo trata, ve en él a un hombre sincero, leal y de confianza.
No obstante, la llegada de Jacob hace peligrar su resolución. Éste le advierte muy claramente que si lo que ella quiere es un marido, él está dispuesta a serlo. Así que se encuentra con el pretendiente número trece.

En The Texan’s Reward Jodi Thomas  nos muestra un  argumento que sin grandes pasiones ni escenas muy subidas de tono, llega fácilmente al lector. Aunque, en mi opinión, en ciertos tramos de la novela la atención decae dada la falta de escenas entre la pareja protagonista y la tensión, tanto sexual como emocional, es nula.
A priori la pareja protagonista promete. Nell es una mujer que depende de una silla de ruedas para desplazarse. Las consecuencias de su accidente aún son inciertas, pero ella ya siente convencida de que está destinada a ese estado para el resto de su vida. Sabe que sin la protección de un hombre, después de heredar un próspero legado, estará asediada y en peligro constantemente. Por ello decide casarse, pero no es más que un negocio.
Razón por la que la propuesta de Jacob la coge desprevenida y, aunque en el fondo, es lo que desea, no quiere obligarlo a cargar con ella e impedirle ser feliz con otra mujer sin su discapacidad.
Con esta premisa la trama es muy interesante. Eso, sumado al hecho de que comparten un pasado, me gustó mucho, ya que es un argumento que a mí suele engancharme. 

Pero además la novela cuenta con un plantel de personajes secundarios que, por una razón u otra, acaban residiendo bajo el techo de Nell. Sus vidas y sus acciones tienen repercusiones sobre el resto de ellos y eso da pie a que la historia de amor entre Nell y Jacob quede débilmente perfilada en ocasiones y que quede inmersa en el resto de subtramas. 

Entre los personajes secundarios destacaría a Rand Harrison, el pretendiente número doce de Nell, que es un hombre joven con un oscuro pasado. Pasó diez años en prisión por algo que no hizo y, en el presente, trata de rehacer su vida. Sabe que es un buen contable y que será capaz de que las propiedades de Nell den buenas ganancias. Él tampoco desea enamorarse ni mantener una relación normal. Le basta con hacerse con un patrimonio a cambio de darle su nombre. Poco a poco, vemos que es un hombre leal y de confianza y da lugar a una historia bastante bonita, en mi opinión.

Remarcaría  a otros personajes, ya que hay muchos, como lo son: Gypsy, una vieja prostituta quien también trabaja en la casa, Mrs.O’Daniel, la nueva enfermera, tras el despido de la anterior, Wednesday, una joven adolescente embarazada a la que Jacob encuentra abandonada sin recursos y que, como una más, pasa a engrosar la “familia” de Nell, Hank, un joven perteneciente a una banda de ladrones que asaltan un tren, robándolo y acabando con la vida de muchos de sus pasajeros y el sheriff Parker, un hombre cercano a la jubilación.  

Además, por otro lado, nos encontramos con personajes un tanto más turbios, como Farrow, empeñado en recuperar unas propiedades que pertenecieron a su tío y en las que cree está escondido el oro de un antiguo robo cometido por Zeb Whitaker, y es el nexo que une esta novela con las tres anteriores. 

En definitiva, The Texan’s Reward entrelaza las vivencias de unos y otros de estos personajes, aunque por encima de todo destaca la relación entre Nell y Jacob. Pero también, durante gran parte del libro, la atención versa sobre el oro desaparecido y los intentos de asesinar a Nell.
Una parte muy importante del libro versa en torno a la recuperación de Nell. Sobre todo desde la llegada de la nueva enfermera que le plantea nuevos tratamientos y se implica, profundamente, en su recuperación.
En líneas generales, la novela me parece suave, delicada y dulce, aunque creo que peca en abusar  demasiado de esas características. Aunque como digo su punto más débil me parece que es que la historia de amor se desarrolla de un modo muy lento.
Durante la mayor parte del libro me da la sensación de que son amigos y sólo eso y, aunque bajo la superficie bullen otros sentimientos, la faltas de demostración son excesivas.
El desenlace tal vez es un poco rápido, pero pese a todo es una lectura agradable y bonita. 


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