To desire a devil - Elizabeth Hoyt

domingo, 24 de marzo de 2013

Título original: To desire a devil
4º Legend of Four soldiers
Autora: Elizabeth Hoyt
Editorial: Warner books
Año publicación: 2009








4º Legend of the Four Soldiers

Después de que el 28º Regimiento fuera emboscado y masacrado en Spinner's fall, después de pasar siete años en cautividad, Reynaud St. Aubyn, el heredero del Conde de Blanchard, ha regresado a Londres.
Lo hace bajo el delirio de las fiebres, con mirada turbia y apariencia perturbada. Lleva un cuchillo sujeto al cinto y la cara tatuada.
Cuando irrumpe en la mansión familiar, en mitad de una reunión social, escandaliza al actual Conde, al servicio y a todos sus aristócratas invitados. Y, claro está, se convierte en la comidilla social.
Más aún cuando vocifera su identidad: ¡¡Reynaud St. Aubyn!!

Pero con su hermana Emeline en las Colonias, nadie reconoce al hijo del anterior Conde en el hombre medio civilizado que dice ser Reynaud St. Aubyn. Nadie excepto Beatrice Corning, la sobrina del actual conde, que heredó el Condado tras darse por muerto a Reynaud, y que lo reconoce por sus ojos.
Pero para recuperar el título y el lugar que legítimamente le corresponde, St. Aubyn debe demostrar no sólo su identidad sino su cordura.

Sólo Beatrice cree que se trata del hombre que dice ser, pese a que poco queda del apuesto y elegante caballero del retrato que ha presidido la sala de la mansión durante años. Un retrato que Bea ha observado y estudiado durante años, un rostro que ha permanecido grabado en su corazón desde que pisó la mansión por primera vez.

Beatrice es una dulce y bella dama inglesa, Reynaud casi un salvaje sin civilizar que, durante su cautiverio, ha perdido el refinamiento que le fue inculcado desde la cuna. Pero la atracción entre ellos es tan visible como la niebla sobre Londres.
Siendo así, ¿será capaz la inocencia de Beatrice suficiente para domar a ese hombre que ha regresado de entre los muertos?

Confieso que tenía muchísimas ganas de leer esta novela. Visto que, al parecer, si no estoy equivocada, no está de momento en la programación más inmediata de 2013, he decidido no quedarme con la intriga y leerla en inglés.

Entre las novelas que más me gustan están esas que, cuán la bella y la bestia, nos cuentan una historia con sabor a cuento, con una dulce y hermosa dama y un héroe atormentado (incluso de aspecto salvaje como este caso). To desire a devil, la largamente esperada historia de Reynaud St. Aubyn, y última de la saga de la leyenda de los cuatro soldados es una de ellas.

Después de estar en suspense, conjeturando sobre la identidad del traidor de Spinner's fall y, tras leer Domar a un salvaje, en el que todo parecía apuntar a que el traidor podía tratarse del propio Reynaud St. Aubyn -ya que según se especula, se sabe que éste era hijo de madre francesa (como St. Aubyn)- y leída esta novela -y sé que probablemente seré una excepción- debo decir que la novela no ha sido lo que esperaba.

To desire a devil es una historia que reúne algunos de los elementos que, en mi opinión, ayudan a crear una gran novela: un héroe atormentado y a medio civilizar, una heroína dulce y soñadora, una traición a desentrañar, un entorno social y político interesante y enriquecedor para la trama, secretos, amor, pasión y personajes secundarios capaces de robar protagonismo a Bea y Reynaud.

Pero, pese a todo a ello, no he sentido los sentimientos a flor de piel como me sucedió con Domar a un salvaje. No he sentido la necesidad imperiosa de leer y leer hasta conocer el final (en ocasiones salvo para descubrir el nombre del traidor y las razones subyacentes a su traición).

Pero como decir que una novela te ha gustado o no sin esgrimir argumentos no me parece de gran ayuda, trataré de explicarme.

La historia en sí me parece bonita, interesante. El entorno sociopolítico que se desgrana y rodea a los protagonistas me ha encantado. Lamento que no tuviera más peso, que no llenara más páginas porque es fascinante.
Sin embargo, en cuanto a la historia de amor en sí, a medida que leía cada vez se diluía más la imagen que tenía de un protagonista atormentado, torturado y alienado por la sociedad. Que sí lo es, en realidad, pero su actitud, en ocasiones se me ha antojado más de un niño recalcitrante enfadado por una injusticia. Que sí, que ha sufrido dicha injusticia. Pero igual me daba esa sensación. No lo puedo remediar.

En cuanto a Beatrice, en líneas generales me ha gustado por su carácter leal y romántico, pero hay algo que me ha chocado un poco. Bueno... en realidad es algo que puedo extrapolar a muchas otras novelas históricas que caen en la mismo: Beatrice es una dama que ha sido educada para ser dulce, sumisa y recatada. No conoce la pasión ni el amor. Y aunque en cierto modo ha estado enamorada de Reynaud desde que vio su retrato, apenas convive con él un tiempo, se olvida de sus principios, educación y la estricta moral que se le ha inculcado y, como suele decirse, se lía al manta a la cabeza sin sufrir demasiada indecisión y mucho menos remordimiento.

A mí, particularmente, este hecho ha llegado un punto que me resulta un poco poco previsible, ya lo espero.
Por ello lo que realmente he añorado es que existiera una seducción más larga, más sensual por la incertidumbre, sin una rendición -si se la puede llamar así- tan prematura.
Esto, en realidad, no es una crítica a esta novela, sino una reflexión mía que, creo, podría extrapolar a muchas otras. Por eso, a lo mejor, incluso este comentario sobra...

Como sea, reitero que To desire a devil es una novela que, a priori, creo que tiene mucho para seducir a las lectoras de romántica que disfrutan con este tipo de historias con héroes atormentados y traiciones. Sólo es que a mí las que me llegan al corazón son de otro tipo... 

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