viernes, 22 de marzo de 2013

Una apuesta indecente - Emma Wildes

Título original: An indecent proposition
Autora: Emma Wildes
Género: Romántica históricia
Editorial: Plaza & Janés/Círculo de lectores
Año publicación: 2010





No suele sucederme que al leer una novela ambientada en la época de La Regencia piense “es diferente”. Pero es justo lo que he pensado al leer Una apuesta indecente.
Creo que es una novela diferente en muchos aspectos o, como mínimo, rompe con algunos de los tópicos que a menudo encontramos dentro de esta temática. Ésa es una de las razones por las que me entusiasmado, pero la otra, sencillamente, es que me han calado las dos historias de amor que cuenta.

El inicio de la novela es cuanto menos impactante. No es el tipo de impacto que te deja boquiabierta, pero sí un tanto incrédula. Dos nobles hacen una apuesta que, como el título indica, es indecente. Nicholas y Derek apuestan y se jactan-dejando constancia de ello en el libro de apuestas de White's- que cada uno de ellos es mejor amante que el otro. Lógicamente necesitan un “juez” para atestiguar quien es mejor. Pero la cuestión es que ambos estaban ebrios en el momento en que hicieron la apuesta. Les une una larga amistad y este tipo de bravuconas entre ellos no es nuevo, lo nuevo es que lo hacen del dominio público. Lo sorprendente es que alguien se ofrece a ser ese juez, la persona que menos podían imaginar.

Oculta tras un velo, Lady Caroline Wynn se presenta ante ellos en una cita clandestina. Ambos se quedan anonadados. A Lady Wynn le precede una fama de mujer de hielo, lo que les intriga.
Caroline es una joven viuda que ha sufrido un desastroso matrimonio con un hombre del que no estaba enamorada. Como tantas jóvenes, tuvo un matrimonio concertado y fue una experiencia tan amarga que no desea volver a casarse. Sin embargo sí le gustaría conocer la pasión, pues la experiencia al lado de su difunto marido fue muy desagradable. En un acto impulsivo se ofrece como la dama juez de la apuesta entre el duque de Rothay, Nicholas Manning, y el conde de Manderville, Derek Drake.
Cuando la dama les ruega encarecidamente que su identidad permanezca en el anonimato, ellos acceden, como también acceden a complacer a la dama y llevar a cabo la apuesta. Cada uno pasará una semana con ella y el primero será Nicholas.

Confieso que antes de empezar a leer la novela, tenía en mente una imagen muy distorsionada de la misma. Esperaba una novela más bien erótica. Me costaba verla como una novela más de La Regencia. Después de leerla, debo decir que no me parece una novela más de la Regencia, al contrario, pero de ninguna manera la clasificaría como erótica. Es ante todo una novela de amor, y además por partida doble, pues como es de imaginar nada sucede según lo planeado.

Después del primer encuentro entre Nicholas y Caroline, la novela toma un cariz diferente. Es cuando propiamente comienzan las apuestas, pues esa experiencia cambia la vida de los dos y el curso de los acontecimientos. Comienzan los verdaderos riesgos por lo que sucedería que saliese a la luz ese secreto.
Sin entrar en detalles, decir que encuentro tras encuentro, los sentimientos florecen y me ha ido atrapando esta historia de una manera que no esperaba.
Algo muy original y que considero es uno de los aciertos de esta novela es el ir alternando capítulos entre la historia de Nicholas y Caroline y la de Derek. Desde mi punto de vista eso es algo que revaloriza este libro pues disfrutas en las mismas páginas de dos bonitas historias.

Creo que Una apuesta indecente tiene una estética impecable. Sabe barajar y jugar con muchos elementos de los que componen una típica y tópica novela de la Regencia pero, también, los transforma de una manera magistral.

Empezando por sus dos protagonistas masculinos: Nicholas y Derek, a los que nos describe como oscuro al primero y un ángel al segundo, siendo moreno uno y rubio el otro. Lo que hace que ambos resulten igualmente atractivos. Continuando por la estrecha relación entre ellos que han sido confidentes y amigos de juergas durante años, han compartido los sinsabores que su posición social y títulos les han reportado. Sin embargo, aun habiendo compartido algunos secretos otros no han sido capaces de hacerlo. ¿Y quién mejor que una mujer (o dos mujeres) para que abran sus corazones?

Me es muy complicado hablar de esta novela pues para poder explicar minuciosamente qué es lo que más me ha gustado, qué me ha emocionado o intrigado necesitaría explicar hechos que para quienes no han leído Una apuesta indecente les desvelaría demasiado. Así que aun a riesgo para parecer que no razono ni justifico por qué me ha gustado, decir que Emma Wildes me ha conquistado con la magia de su pluma, la elegancia de su narrativa, la belleza de sus páginas, lo ingenioso y agudo de sus diálogos, el marco bucólico en que sitúa en ocasiones la trama, la sensualidad de las escenas más íntimas, la dulzura de amores secretos, la amargura de traiciones de juventud y amalgama de emociones que esconden una historia de amor que comienza.

A pesar de que en muchas ocasiones se comenta que la cantidad de novelas ambientadas en la Regencia que se publican saturan un poco, a mí es una temática que me encanta. Cierto es que no me agrada leer la misma historia una y otra vez, pero los salones de Londres con sus jóvenes debutantes, viudas con un pasado amargo, atractivos condes y duques que rehuyen convertirse en la presa de las madres casamenteras crean un rincón mágico y muy romántica para grandes historias de amor. Y de cuando en cuando surge alguna autora como Emma Wildes y caigo rendida a sus novelas porque me redescubre un abanico enorme de nuevas posibilidades tras la entrada a esos mismos salones y escenarios.

Esto es lo que me ha sucedido con Una apuesta indecente, una novela que sencillamente describiría como una historia osada y muy romántica que en ningún momento es lo que parece antes de leerla. Además... es una historia de amor por partida doble.

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