domingo, 21 de abril de 2013

El escocés domado - Kinley Macgregor

Título original: Taming the Scotchman
4º Los MacCallister
Autora: Kinley Macgregor
Género: Romántica histórica
Editorial: Grupo Zeta/Vergara/Zeta bolsillo
Fecha publicación: 2009




Ewan es el más hosco, malhumorado y solitario de los hermanos McCallister. Desde la muerte de Kieran, de la que se siente responsable y culpable, y al que estaba muy unido, vive recluído en una cueva junto al lago.
De este modo mantiene un recordatorio constante de su culpa, lo que aguijonea aún más el dolor que habita en él.

Ewan es el más diferente de los hermanos, aunque cada uno tiene unas características propias que los diferencia del resto, pero él, siendo tan alto, se siente descoordinado y torpe, incluso brusco.
Rasgos que unidos a su siempre sempiterno malhumor le han convertido en un huraño que vive apartado de todos, refugiándose con frecuencia en la bebida.

Y es tras una de sus borracheras que conoce a Nora...

Nora es una joven escocesa que para huir de un matrimonio que no desea, con un joven de su clan, busca la ayuda de Ewan MacCallister para que la escolte hasta Inglaterra a manos de su tía. Nora es una chica parlanchina, curiosa y rebelde. Es también una joven hermosa por lo que no es difícil que Ewan se sienta atraído por ella, pero a la vez su belleza es un vivo recuerdo del error cometido en su pasado, lo que reaviva la culpa que siente por lo sucedido.
Por ello es reacio a ayudar a la chica y más reacio aún a permitirse sentir algo por ella.

Decisión que se reafirma aún más, cuando ella se niega a rebelarle su identidad.
No obstante, Nora es bastante insistente y finalmente consigue que Ewan acceda a escoltarla, quien decide que no la llevará a Inglaterra, sino a manos de Lochlan que como laird del clan MacCallister actuará y decidirá que hacer.

De este modo se inicia la relación entre Ewan y Nora. Juntos emprenden su camino hacia tierras MacCallister, pero el viaje no es tan apacible y sencillo como se esperaría.
Infinidad de contratiempos y aventuras les acontecen durante el trayecto.
A la vez, durante tal travesía comienza a nacer un vínculo y unos sentimientos que sorprenden a ambos.

Nora se percata que tras esa ruda fachada y aspecto de oso gruñón de Ewan, se esconde un hombre sensible, dulce y de gran honor. Desde luego él no se corresponde con su ideal de marido, poético y tierno, pero cada vez se siente más y más atraída hacia él y tal vez hasta el punto de considerar equivocados sus ideales.

Ewan poco a poco empieza a sentir una atracción por Nora, pese a su incesante cháchara y a sus preguntas sin fin. Y empieza a soñar con cosas que creía muertas, a desear amor, una esposa, hijos... pero él no se sabe merecedor de tales obsequios, sabe no los merece y luchará duramente para no ceder a la tentación.
Además no puede ignorar el hecho de que ella no quiere rebelarle el nombre de su clan, sin olvidar que está prometida con otro.
Él se ha jurado persistentemente jamás volver a relacionarse con mujeres prometidas a otros hombres.

Me ha encantado este libro. Cómo no podía gustarme con un protagonista como Ewan, atormentado, huraño e irascible, pero un hombre sensible y con grandes remordimientos, que se jura así mismo jamás permitirse ser feliz, juramento que peligrar al conocer a Nora.

La relación entre ambos está llena de avances y retrocesos, cuando parece que por fin todo se resolverá y Ewan cederá, entonces vuelve a suceder algo que lo impide, pero es que claro sino no habría novela.

También tengo que reconocer que Ewan es mucho más interesante y complejo como personaje que Nora. No es que Nora no me haya gustado, es divertida, vivaz y extrovertida, pero es que a veces comprendía que se quejaran de su parloteo y hasta yo desea que alguien la hiciera callar...
Hay momentos en que creo que le falta determinación, empuje y que debería hablar menos y actuar más, pero es sólo una apreciación mía. Y después de todo es el carácter que MacGregor le atribuye.

Ewan en cambio tiene más matices, es un hombre tosco, serio y austero, un hombrón enorme y rudo, pero a la vez tan sensible como para enseñar a Nora a tocar el laúd. La relación entre ambos es bonita y dulce, pero a la vez plagada de incertidumbre y soledad.
Pero va afianzándose poco a poco y entre ellos nacen una mezcolanza de emociones: complicidad, ternura y dudas.

La aparición de otros personajes secundarios hace más enrevesada la trama, donde además de la historia de amor de Ewan y Nora se tejen otras subtramas que dan suspense a la novela dando pie a que otras historias surjan a partir de ésta.

Además el libro tiene el aliciente de saber que ha sucedido con las vidas de Sin y Callie, Braden y Maggie, que por suerte aparecen, ya que creo siempre es agradable saber cómo siguieron las vidas de las parejas de anteriores libros después del fin de su historia.

En este libro se originan un serie de interrogantes y dudas sobre varios temas, la muerte de Kieran por un lado y la hermandad de la espada por otro, que no tendrán respuesta hasta El guerrero, el libro de Lochlan MacCallister.


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