viernes, 19 de abril de 2013

Tapestry - Karen Ranney

Título original: Tapestry
Autora: Karen Ranney
Género: Romántica histórica
Editorial y fecha publicación: Zebra 1995
Reedición: edición digital




Dixon Alexander Weston, el conde de Cardiff, es un hombre atormentado. Regresó de la guerra completamente desfigurado, con el rostro gravemente destrozado, para heredar el título que, tras la muerte de su padre y hermano, le corresponde. En realidad, nunca había esperado tal rango. Tenía su futuro estaba en la armada, pero  tras la muerte de los anteriores herederos no le quedó otra alternativa. 
Desde ese momento supo que adquiría una obligación y que su deber era respetar el título y ocupar el lugar que legítimamente le correspondía.

Durante la guerra resultó tan horriblemente herido que para ocultar las cicatrices y las quemaduras que le surcan el rostro lleva una máscara de cuero negro; bajo un guante oculta una mano quemada y viste siempre de riguroso negro. Después de todo negra es su alma y su esperanza. 
Tras su regresa lleva un año en sus propiedades, recluido, aislado de todo y todos. 

Su nuevo aspecto es tan tenebroso que todos le temen y lo rehuyen. Los criados lo evitan y, en realidad, viven atemorizados de encontrarse con él por los pasillos. De no ser por los elevadísimos sueldos que les paga, no trabajarían para él.
Alex pasa la mayor parte del tiempo oculto en una de las torres de la fortaleza familiar, encerrado, regocijándose en su dolor y sufrimiento; odiando el rostro, arruinado y maltrecho , que ahora le devuelve la mirada.  Tan grande es su desespero que, sobre el escritorio, tiene un arma y sabe que cuando ya no pueda resistir más, acabará con su vida. 

Laura Blake ha estado enamorado de Alex desde que era apenas una cría, pero cuando él se marchó a la guerra, cuatro años atrás, ella seguía siendo una niña y él era ya, lógicamente, un adulto que, por tanto, nunca la vio como mujer. Pero ahora espera que por fin él repare en ella y la vea como lo que es: la mujer que siempre le ha querido. 

Laura tiene noticias de su regreso por las habladurías. También sabe en qué condiciones ha regresado, tan malherido que la gente le rehuye y teme. 
Pero a ella no le importa. 
Después de pasar todo un año escribiéndole e intentando verle y, ante las reiteradas negativas de Alex a recibirla, decide tomar medidas drásticas. Lo apruebe o no Alex, la verá.
Así que se presenta a su puerta vestida como una humilde campesina en búsqueda de trabajo. 
Alex no la reconoce y la contrata. 

Bajo un nombre falso, Laura comienza a trabajar como sirvienta para Alex. Aprovecha que no la reconoce para estar cerca de él e  intentar que repare en ella. 
Alex está desconcertado con la nueva sirvienta, pues no rehuye su mirada, no se aparta de él, ni le evita cuando la toca. No se encoge de miedo ni repulsión. Por el contrario, osa incluso enfrentarse a él y discutirle sobre la administración que lleva de sus tierras.
Alex llega a pensar que la pobre no está bien de la cabeza, pues es la única explicación lógica.

Pero aún así, y pese a ello, se siente cada vez más atraído por esta hermosa joven, quien le hace recordar que, a pesar de su aspecto, sigue siendo un hombre. Y ella, desafiante, le busca, le enfrenta y discute con él.
¿Cómo puede no reconocerla?, se lamenta. Ella le reconocería a él en cualquier lugar, tras esa máscara y bajo sus cicatrices. Para Laura sigue siendo su Alex, el mismo al que ha adorado desde niña, el que sabe que es, y será, el único hombre para ella. 
Por eso quiera curar su corazón y darle la oportunidad de volver a la vida... a su lado.

Poco a poco, Laura logra llegar al corazón que Alex oculta tras una coraza, en apariencia insensible. Poco a poco le ayuda a sanar de las heridas, sobre todo las que surcan su alma.

Cuando Alex es, nuevamente, requerido para ayudar a su país, su deber y su honor se debaten con el amor que siente por Laura. Pero confía en ella y sabe que entiende que es su obligación volver a la guerra. 
De modo que se produce una nueva separación, que propicia malos entendidos, dolor y  sufrimiento. 

En mi opinión Tapestry es una novela preciosa, con la que he reído, he llorado y, sobre todo, me he conmovido. En esta historia se transmite tal devoción y entrega, tanta confianza en el  hombre amado, que es imposible no sufrir con los personajes, no compartir sus sentimientos, su dolor y soledad.

Laura y Alex son una pareja que se complementan muy bien, el carácter alegre y extrovertido de ella ilumina el sombrío y tenebroso de él. Mientras Laura es activa y chispeante, Alex yace letárgico, hundido en el tormento. 

El libro se divide en dos partes que marcan, trágica y determinantemente, la historia y el carácter de los personajes. Por ello la historia de amor es muy dulce, pero a la vez es muy triste. Se entremezclan las risas con las lágrimas, la alegría con la tristeza, la esperanza con la desilusión... 

No puedo explicar más sin desvelar detalles importantes de la novela, sólo os digo que además de narrarnos una historia de amor, también nos refleja una parte importante y dolorosa de la vida. Los protagonistas pasan por muchas situaciones que destrozan sus sentimientos, que marcan cómo se enfrentan a los sinsabores de la vida. Pero, a la vez, es precioso leer como cada uno intenta curar las heridas del otro, como cada uno se enfrenta a sus más terribles miedos por llegar al corazón del otro. 

Este libro se ha convertido en uno de mis preferidos de cuantos ha escrito Karen Ranney. Me ha calado muy hondo por los sentimientos y sensaciones que despierta, por la narración, la historia y, sobre todo, por los personajes protagonistas de esta novela: cómo evolucionan y cómo los lectores vivimos ese cambio; por la dulzura y la tristeza de su historia de amor. Insisto en que con este libro ríes, pero también derramas algunas lágrimas.  
Pero es una historia tan bonita creo que vale la pena. 

Es difícil no emocionarse con diálogos como estos, con escenas tan dulces, con los miedos de ambos protagonistas y no emocionarse con un final tan tierno y tan romántico... 

El libro tiene aspectos que rompen algunos tópicos, empezando por el protagonista. 
Alex es realmente un hombre desfigurado. No tiene cicatrices que realzan su atractivo y le confieren un aire de guerrero, no, es un hombre que al mirarse en el espejo ve un rostro destrozado, ha perdido esa belleza de dios griego que lo caracteriza y, a menudo, ve en los ojos de los demás  horror y repulsión. 

Durante la primera parte del libro Laura le ayuda a sanar a aceptar su nueva vida, y es una parte muy dulce... no obstante en la segunda parte se ciernen cambios y giros drásticos en la historia donde el personaje que cambia es Laura, donde es ella la que debe sanar y cuando se ve que el nexo entre ellos los hace más fuertes pero a la vez también más débiles.
Con todo, es un libro intenso, maravilloso que refleja aspectos duros de la vida pero también una historia de amor preciosa.

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