lunes, 13 de mayo de 2013

Acusación mortal - Brenda Novak


Título original: Dead giveaway
2º Stillwater
Autora: Brenda Novak
Género: Suspense romántico/thriller
Fecha publicación: 2009





Tal como demuestran los acontecimientos desarrollados en la anterior novela, Silencio mortal, la desaparición del reverendo Barker está lejos de olvidarse. Aun diecinueve años después los habitantes de Stillwater siguen sospechando que Clay Montgomery, el hijastro de Barker, acabó con su vida.
El que sea señalado como el asesino de Lee Barker, un icono de la comunidad, no contribuye a ser aceptado por sus vecinos.

Clay sigue viviendo en la granja que un día perteneciera al reverendo. Su vida es bastante solitaria. En apariencia es un hombre frío, oscuro e intimidante. Esconde muchos secretos, el más grande es lo que sucedió aquella noche, diecinueve años atrás.
Apenas tenía dieciséis años cuando tuvo que hacerse cargo de su familia: de su madre y sus tres hermanas. Sin el reverendo, que tampoco se encargaba demasiado de la granja, es el único referente masculino para todas ellas. Tanto las responsabilidades de velar por su familia y evitar que fueran separados por los Servicios Sociales, como el peso que carga en su alma por la muerte del reverendo, Clay Montgomery dejó de su juventud atrás a muy temprana edad. Primero cuando tenía diez años y su padre los abandonó; más tarde cuando no pudo proteger a su hermana Grace y se convirtió cómplice de un crimen.

Los años han pasado, pero Clay sigue sintiéndose culpable y responsable de no haber velado de Grace.

Allie McCormick es la hija del jefe de policía de Stillwater. Ha trabajado en Chicago como inspectora experta en casos antiguos. Tras su divorcio, regresa para trabajar con la policía de allí y pasa a encargarse de viejos casos. Entre ellos el de la desaparición de Lee Barker.
Enseguida se percata que hay dos bandos claros y definidos: el de quienes acusan a Clay Montgomery como el asesino y el de que creen que es mejor dejar el caso y no remover más el pasado. Pero Allie cree poder resolverlo haciendo uso de su pericia y experiencia como policía científica en Chicago.

Cuando conoce a Clay Montgomery, el principal sospechoso, su instinto le dice que no era un hombre capaz de matar a sangre fría. Pese a que la hostilidad de sus vecinos no les deja ver, es evidente que es un hombre protector que vela por los más débiles; pero también es hermético, solitario y un poco sombrío.
Nada, ni siquiera eso, puede evitar que Allie McCormick se sienta atraída por el hombre al que investiga, el sospechoso de la desaparición del reverendo Barker.

Desde la anterior novela sentí cierta debilidad por Clay. Es el prototipo de héroe misterioso, protector y un poco oscuro. Durante años ha sido señalado como el asesino de Lee Barker, pese a que nunca han hallado pruebas incriminatorias y pese a que sólo contaba con dieciséis años cuando desapareció.
Algo que me ha encantado de la caracterización que Brenda Novak hace de Clay -y tal vez sea ésa la razón por la que sienta debilidad por él- es que pese a que en circunstancias normales -no sería extraño después de todo- sería lógico que fuese un hombre amargado e insensible, es todo lo que contrario. Debajo de esa apariencia distante y fría se esconde un hombre con anhelos y sueños que sacrifica por su madre y hermana. Y ante todo es un hombre que desea una familia.

Creo que ya nos hicimos una idea de cómo era en Silencio mortal, pero ahora, en esta novela, parte de esa coraza que lleva se resquebraja un poco. Por un lado porque descubrimos que tan profunda es la culpabilidad que siente por Grace, por otro porque se nos muestra una faceta desconocida de él hasta ahora: el cariño por los niños. No sólo lo vemos con sus sobrinos -me parece preciosa la escena en que piensa en su sobrina- sino con Whitney, la hija de Allie.

La historia romántica en sí me ha parecido muy bonita. Aunque de entrada parecía una trama un poco previsible: el sospechoso de asesinato y la inspectora del caso que se sienten atraídos, lo cierto es que me ha atrapado página tras página y me ha hecho sentir mariposillas en el estómago.

Sin embargo no desaparece esa parte más sórdida en la que se descubre que la depravación del reverendo es mayor aún de lo que parecía. Que ya lo era, pero cuando el caso del reverendo se reabre, descubrimientos asombrosos ven la luz, propiciando que los hechos acontecidos se esclarezcan un poco más para las lectoras.

Además, aunque en un segundo plano, vemos cómo es la vida de Grace desde que se casó con Kennedy. Han transcurrido unos meses desde el fin de Silencio mortal y podemos vislumbrar cómo el proceso de sanación de Grace sigue su curso, cómo es su vida junto a Kennedy, Heath y Teddy.

También, en segundo plano, conocemos más de otros personajes secundarios: habiendo descubierto ya con quien mantiene una relación Irene Montgomery y siendo cuál es la identidad del hombre hacen que la novela sea un poco más compleja.

Nuevamente Joe Vincelli es el antagonista de la novela. Cree que Clay asesinó a su tío y el odio que siente por Grace sigue motivando su obsesión por destruir a su familia.

Poco a poco el cerco se estrecha y cada vez resulta más difícil creer que no se descubra qué sucedió aquella noche y qué papel representan los Montgomery en la desaparición del reverendo. Es algo que, sin duda, a las lectoras nos provoca un poco de preocupación o angustia, ya que, estamos ante una de esas historias en que desearíamos que el crimen no fuera resuelto.
Estoy intrigadísima por saber qué depara la tercera y última novela.

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