When the Duke was wicked - Lorraine Heath

domingo, 30 de marzo de 2014

Título: When the Duke was wicked
1º Scandalous gentlemen of St. James 
Autora: Lorraine Heath
Género: Romántica histórica
Editorial: Avon Books
Fecha de publicación: Febrero 2014



When the Duke was wicked es la primera novela de la nueva serie de Lorraine Heath, cuyos protagonistas son los hijos de los que fueran apodados lo huérfanos de St. James. Al contrario que sus progenitores, no se han criado en los bajos fondos londinenses, sino que han disfrutado de los privilegios de su posición y título, pero sus vidas han tomado un rumbo que los ha convertido no sólo en los solteros más elegibles de Inglaterra, sino en los de más escandalosa y negra reputación. Como es el caso del Duque de Lovingdon. Lo conocimos en Desear al diablo como al pequeño Henry, el hijo de Lady Olivia y el difunto Duque de Lovingdon. Con el paso de los años Henry ha ocupado su lugar en la sociedad como el Duque de Lovingdon.

Como hiciera la serie de los huérfanos de St. James, la novela se inicia con un extracto del diario del joven Duque. Unas líneas desgarradoras, donde se relata como en su joven vida ha sufrido la devastación de amar y perder a su esposa e hija. Hasta entonces, Lovingdon fue un hombre prudente, abnegado y comprometido, pero tras enviudar abandona esa vida discreta para abrir los brazos a una disoluta, donde vive por y para la búsqueda hedonista de su placer.

Lady Grace es la hija de Frannie y el Duque de Greystone. Grace desea casarse para ver feliz a su padre y, a su vez, que él la vea a ella. Por ello ha decidido no postergar demasiado la elección de marido y encontrar uno antes del fin de la temporada. El problema radica en que dado que es la hija de uno de los Duques más poderosos de Inglaterra y dado que la acompaña una cuantiosa dote, no sabe diferenciar entre sus numerosos pretendientes, quienes tienen un interés sincero en ella y quienes sólo persiguen su herencia. Así que decide recurrir a su amigo de la infancia, el Duque de Lovingdon. Siendo él mismo un calavera de negra reputación, ¿quién mejor podrá enseñarle a diferenciar a un hombre de intenciones honestas de uno que no?

Lovingdon no está muy interesado en la labor de ayudar a la pequeña Grace a encontrar marido. Eso significaría regresar a la vida social, a los bailes y reuniones donde inocentes debutantes buscan marido y convertirse en el objetivo de muchas de ellas. El Duque no desea volver a casarse, pero finalmente accede a los ruegos de Grace. Después de todo, él está habituado a las estratagemas de los calaveras para hacerse con el favor de una mujer. Simplemente tiene que enseñar a la adorable Grace a distinguir los sentimientos honestos de los falsos. 
¿Y qué mejor manera que enseñarle sus propias deshonestas intenciones?
Pero las lecciones los conducen a un sendero que no esperaba cuando se percata que la pequeña Grace ya es una mujer preciosa y adorable. De modo que tal vez Lovingdon deba hacer la apuesta desesperada de su vida: abrir su corazón o arriesgarse a perder a Grace.

Hace tiempo que no leo tengo tanto como solía leer antes por razones que no viene al caso comentar aquí, así que son muchas las novelas que tengo a la espera de poder disfrutar de ellas. Pero cuando supe que Lorraine Heath había comenzado una nueva saga, no me lo pensé demasiado y decidí no postergar la lectura.
Si soy sincera, al ver que se trataba de un spin-off de Los huérfanos de St. James, no esperaba encontrar una historia que me calara demasiado, puesto que una de las razones por las que me atrapó la anterior serie radica en que eran niños que se criaron en los bajos fondos como ladronzuelos. Pero me venció la curiosidad y para mi sorpresa, When the Duke was wicked ha supuesto toda una revelación. Tanto es así que se ha convertido en una de mis novelas preferidas de Lorraine Heath. De hecho es, de todas cuantas he leído, la que más me ha cautivado, emocionado y llegado al corazón.

Porque es, sencillamente, una historia preciosa, romántica, desgarradora que a la vez desborda dulzura y te deja con los sentimientos a flor de piel. Al menos a mí lo ha hecho.

¡Qué maravilla de historia es la de Grace y Lovingdon!
Quedé atrapada en la lectura desde las primeras páginas del diario del Duque de Lovingdon que, devastado por el dolor y sintiéndose desamparado por Dios, jura dedicar su vida a la búsqueda egoísta de su placer. No volverá a amar ni a sufrir.
Pero si Lovingdon me dejó con el corazón encogido desde el principio, Grace no ha sido menos. En el caso de la heroína de esta novela, fue más paulatino el proceso de encariñarme con ella. Porque a primera vista Grace es bonita, vivaz, inteligente y dulce. Es el ojito derecho del Duque de Greystone y, a su vez, la muchacha adora a su padre. Si no habéis leído la historia de Frannie y Greystone, tal vez, no conozcáis algunos detalles de la vida del Duque por los que pasaré de puntillas, obviamente. Pero en ellos están las raíces del porqué Grace desea casarse cuanto antes.

Sin embargo Grace desea casarse por amor, así como lo hicieron sus padres. Muy jovencita se enamoró pero ese amor no fue correspondido y pese a que le dejó con el corazón roto, al contrario que Lovingdon, ella es de la convicción que es preferible conocer el amor, dure lo que dure, antes que no haberlo conocido jamás.
Porque Grace desea amar, con una fuerza que te encoge el corazón.
Enseguida te percatas que Grace no es la típica debutante que busca marido porque es su deber. Es una joven adelantada a su época, que nos permite vislumbrar una vena feminista y reivindicativa. Además al haber crecido cerca de Lovingdon, Drake -el niño que Frannie y Greystone salvaron de las calles-, Langdon, Avendale y sus propios hermanos sabe jugar, apostar y hacer trampas a las cartas también como cualquiera de ellos y, de cuando en cuando, se escapa a fumar a escondidas junto a su gran amiga Minerva (la hermana de Lovingdon).

Pero, aparte del desamor, Grace también ha sufrido un terrible golpe en su vida. La muchacha guarda celosamente un secreto, a causa del que cree es difícil que un hombre la ame. Tal vez sí al principio, eso si su cuantiosa dote no es otra de las razones que lo atraen, pero ¿qué sucederá una vez lo descubra?
Por ello necesita tan desesperadamente la ayuda de Lovingdon, para que le ayude a diferenciar al trigo de la paja, los hombres honestos de los rufianes como él mismo. Mas existe otra razón por la que recurre al duque. En su fuero interno Grace desea que Lovingdon regrese al corazón de una sociedad que lo extraña y, así, no ver sufrir a Lady Olivia ante el exilio autoimpuesto por su hijo. Y, también, a qué negarlo, porque la propia Grace desea volver a ver al joven caballero de brillante armadura que la defendía en su niñez, que la apodó “pequeña rosa roja”.

No deseo ni puedo contar más. Ni cuál es el secreto de Grace, ni qué acontece para que Lovingdon acabe aceptando ayudarla, ni en qué desencadena la presencia del Duque en la escena social como protector de Lady Mawbry.

Sólo decir que pese a que el título no me ha agradado demasiado, creo que no hace justicia a tan preciosa historia, When the duke was wicked es una de las novelas más bonitas que he leído en lo que llevamos de año. Es dulce y romántica, pero a la vez entrelaza puntadas amargas que te dejan con el corazón en un puño. Mas, al final, todo sufrimiento merece la pena porque he terminado el libro con una sonrisa en los labios y esa sensación, embriagadora e indescriptible, que sólo me dejan las grandes historias de amor. Esas que atesoro y releo cada cierto tiempo. Esas que, en mi humilde opinión, pasarán a convertirse en una pequeña gema preciosa de la novela romántica.



The last wicked scoundrel - Lorraine Heath

sábado, 29 de marzo de 2014

Título original: The last wicked scoundrel
5º Los huérfanos de Saint James
Autora: Lorraine Heath
Género: Romántica histórica
Editorial: Avon
Fecha de publicación: Enero 2014





The last wicked scoundrel es la esperadísima historia del último de los pilluellos de Feagan. Conocido entre el resto de huérfanos de Saint James como Billy, el que una vez fuera un ladrón de tumbas se ha convertido en William Graves, el médico de la familia real.
Durante años William ha guardado celosamente un terrible secreto que hace que, en lo más profundo de su corazón, no crea en su redención. Tal vez por ello ha consagrado su vida a salvar al prójimo. Con el paso del tiempo, todos y cada uno de los huérfanos de Saint James ha encontrado el amor y ha formado una familia. Pero ¿encontrará también el amor Billy?

Desde que atendió a Winnie, la duquesa de Avendale, a las puertas de la muerte tras haber recibido una brutal paliza a manos de su cruel y déspota marido, un sentimiento secreto y callado ha brotado en el corazón del apuesto doctor hacia su paciente. Pero William no se siente merecedor de una dama como Winnie, por ello mantiene las distancias, dejando entrever nada más que su aprecio y amistad.

Tres años después de la muerte del duque de Avendale, Winnie comienza a florecer y a tomar las riendas de su vida. Bajo el cuidado de William Graves, sobrevivió milagrosamente y las heridas físicas sanaron. Mas la del alma aún no han cicatrizado. Eso no impide que el agradecimiento que siente hacia el apuesto doctor, con los años, se haya ido transformándose en una pasión ardiente. Winnie no se se atreve a dejar entrever sus sentimientos, así que de momento se contenta con su trabajo en fiestas caritativas y en la construcción del hospital que, en agradecimiento, quiere regalar a William Graves. Pero una noche William la besa en el jardín haciendo tambalear el suelo bajo sus pies y, por primera vez, mariposas revolotear en su estómago.

Mas, cuando un dulce futuro parece aguardar a Winnie, extraños sucesos comienzan a acontecer en la mansión del duque de Avendale: objetos que desaparecen y vuelven a aparecer, pesadillas recurrentes que no cesan y el inconfundible y aborrecible olor de la colonia de su difunto marido impregnar las estancias.
¿Se estará volviendo loca?, se pregunta Winnie.
Pero William Graves sabe que no es así, después de todo sólo él y el resto de huérfanos de Saint James saben qué sucedió realmente aquella lejana noche en que Avendale fue dado por muerto. Ahora que Winnie parece confiar en él y, sinceramente, apreciarlo, incluso tal vez amarlo, ¿podrá perdonarlo cuando descubra su mentira?

Mentiría si dijera que no he anhelado durante mucho tiempo leer la historia de Billy, el último de los ladronzuelos de la banda de Feagan que acabó bajo el ala del conde de Clayborne.
Si bien esperaba que se tratara de una novela larga en lugar de una corta, The last wicked scoundrel cuenta una preciosa historia, impregnada de mentiras y secretos que amenazan el amor puro y dulce que nace entre Winnie y William.

De la Winnie frágil, sumisa y maltratada que conocimos en En la cama con el diablo, poco queda en esta historia. Al comienzo aún se vislumbra en ella a una mujer dubitativa e insegura, pero poco a poco, con el paso del tiempo y el apoyo de Catherine y William, ha ganado seguridad en sí misma y autoestima. Y, por primera vez, se siente merecedora de amar y ser amada, de empezar una nueva vida junto a Whit, su hijo y, tal vez, junto al doctor Graves. Pero, por el contrario, el buen doctor no parece sentirse igual, pues no se siente merecedor del amor de Winnie, no se siente limpio.

En sus páginas, The last wicked scoundrel cuenta una bonita historia de amor puro y superación, de segundas oportunidades y redención, envuelta en una red de secretos, mentiras y el acoso del fantasma del duque de Avendale.
¿O tal vez no?
¿Está realmente muerto Avendale?, comienza a preguntarse Winnie, desencadenando así los acontecimientos en que se fundamenta esta historia.

Al tratarse de una novela tan corta, no deseo contar demasiado sobre el argumento. Por ello comentaré, en cambio, qué impresión me han dejado sus protagonistas.
De William decir que representa al arquetipo del héroe atormentado. De origen humilde, acabó siendo uno de los huérfanos ladronzuelos de Feagan. Con el paso de los años se ha convertido en un doctor y en un hombre leal, bondadoso y sacrificado por su profesión. Pese a que ha conquistado el corazón tanto de Luke, Jack, James y Frannie como de Catherine, Olivia, Emma y Greystone, en su fuero interno, él no se siente limpio ni merecedor del amor. Se ha resignado a ello. Hasta que una de sus pacientes, Winnie, le demuestra lo contrario.

De William me ha conquistado ese halo oscuro que lo envuelve y que no nos permite conocerlo realmente hasta que él mismo desnuda su alma. Durante gran parte del libro he estado sumida en el incertidumbre, preguntándome qué secreto tan terrible escondía.
Pero así como el conde diablo, Jack, Frannie y James, que ocultaban su propio infierno personal, también para William existe una segunda oportunidad. De la mano de Winnie. Para conocer por qué y cómo os invito a leer esta bonita historia.

Winnie también se ha ganado un trocito de mi corazón. Y así como William es el arquetipo de héroe oscuro y sacrificado, ella lo es de la heroína que renace de sus cenizas, más fuerte y curtida, para vencer sus miedos, ver en su interior la belleza y coraje que William ve y ella no, para encontrar el final feliz de su historia.

El resto de huérfanos de Saint James, como cómplices de William y amigos leales desde las calles, representan ese papel a la perfección en las diferentes intervenciones que hacen. Aparte, pocos más personajes aparecen en una novela que, si bien no pasará a ser mi preferida de esta autora, me ha llegado al corazón, me ha dejado con mariposillas en el estómago y feliz por haber podido, por fin, leer esta tan esperada y conmovedora historia. Una pena que se trate de una novela corta.