La restauradora - Amanda Stevens

jueves, 26 de junio de 2014

Título original: The restorer
1º La reina del cementerio
Autora: Amanda Stevens
Género: Romántica paranormal
Editorial: Roca editorial
Fecha de publicación: Febrero 2014




A los nueve años Amelia Gray descubrió que poseía el don -o maldición- heredado de su padre, gracias al que podía ver fantasmas. Enseguida comprendió que eso conllevaba cumplir unas reglas que nunca, bajo ningún concepto, debería romper a lo largo de su vida. El rostro crispado de su padre le advirtió que era que vital para su seguridad que: ante la presencia de un fantasma buscara cobijo en un lugar sagrado como los antiguos cementerios, no prestara atención a los fantasmas a su alrededor y no relacionara con personas a las que los fantasmas acechan.

Amelia es restauradora de cementerios de valor histórico y artístico. Apodada la reina del cementerio a causa de un episodio acontecido años atrás,  ha seguido a rajatabla las normas que su padre le impuso el día que descubrió su don. Sin embargo, el día que el cadáver, víctima de un asesinato, aparece en el cementerio de Oak Grave que está restaurando, su vida cambia. El detective que investiga el caso, John Devlin, acude a ella para solicitarle su ayuda y descifrar algunas pistas. Enseguida Amelia se siente atraída por el detective, del que descubre, consternada, que es un acechado.

A la caída de la noche, en el instante en que la puerta entre el mundo de los vivos y los muerte se une, los fantasmas de una mujer y una niña siguen como su sombra a Devlin.
Amelia no tarda en comprender que son el fantasma de su mujer e hija muertas. Lo más inquietante es que Shani, la niña, parece empecinada en contactar con ella, apareciendo incluso en el patio de su casa, en suelo sagrado. Por todo ello, la restauradora sabe que debe apartarse de Devlin y que no puede reconocer la presencia de la pequeña, ya que contraviene las normas y su seguridad. Las consecuencias que romperlas podría tener son impensables. Pero la barrera en el deber y el deseo es muy endeble, y la atracción que siente por el detective difícil de ignorar...

No encuentro otro adjetivo que sublime para describir el inicio de la serie La reina del cementerio. Creo que cuenta con grandes bazas para cautivar al lector, tanto por la formidable portada que realza el envoltorio, como por contar con un argumento portentoso, que te seduce pero a la vez que logra despertar temor, así como unos protagonistas atractivos y misteriosos.

Narrada desde el punto de vista de Amelia, nos adentra en la mente, primero infantil e inocente, más tarde adulta y vibrante de su protagonista, así como en la lectura que hace de cuanto acontece a su alrededor desde la perspectiva que tiene de su don y de su familia, especialmente sus padres. Poco a poco, a través de sus ojos, percibimos el mundo que la rodea y cómo es vivir junto a los fantasmas que se acercan a ella.

La restauradora aúna una singular trama de misterio paranormal, envolviéndola en leyendas y mitos sobre fantasmas, y una incipiente historia romántica entre Amelia Grey y el detective Devlin. No obstante, a mi parecer no estamos ante una novela romántica, sino que aun conteniendo una historia de amor, se enlaza con el misterio que envuelve a Amelia y al caso que investiga la policía.
Otro de los atractivos de la novela es, a mi juicio, los escenarios en los que transcurre la acción; así como la descripción, lúgubre en ocasiones, tristemente hermosa y artística, del cementerio y Charleston y la vida en el sur de Estados Unidos. La mezcla de lugares, razas, tradiciones, creencias, personajes y personalidades es fascinante, hipnótica para los sentidos.

Amelia es una joven solitaria. El poseer el don que posee le ha llevado a la convicción de que la manera más fácil de no romper las reglas que su padre le expuso es no sólo llevar una vida lo más sencilla posible, sino no entablar relación con muchas personas. Así no se arriesgará a socializar con acechados. Sin embargo, capítulo tras capítulo, se describen atisbos de su carácter fuerte y de sus firmes convicciones, de su lealtad y la pasión desbordante por su profesión.
La autora ha logrado describir de una manera casi hermosa y cautivadora la vida en un cementerio. No sólo porque Amelia es restauradora, sino porque su padre ha sido durante años vigilante del cementerio y, los camposantos, se convirtieron en escenario de juegos infantiles para la protagonista y en cierto modo su hogar.

John Devlin es un detective de Charleston, acechado por los fantasmas de su mujer e hija muertas. En apariencia fría e inaccesible, parece inamovible en muchos aspectos y distante con Amelia. Al menos es la visión que tenemos de entrada. No obstante, según avanza la historia y requiere de la colaboración de la joven restauradora para descifrar los símbolos en las lápidas y epitafios -que parecen contener pistas sobre los asesinatos que investiga- descubrimos que no es tan indiferente como aparenta. Y que bajo esa coraza remota se esconde un hombre acosado por los remordimientos.

La historia de misterio que, realmente, es el eje del libro y que, obviamente no describiré, entrelaza los asesinatos con elementos paranormales. A menudo no puedes ignorar el escalofrío que te recorre la espalda mientras notas casi como si los fantasmas estuvieran sobre ti. Pero estamos ante una novela de misterio y asesinatos cometidos por lo que los indicios apuntan por un asesino en serie.
Además de Amelia y Devlin, La restauradora cuenta con un plantel de personajes secundarios variado y atrayente: desde otros miembros del cuerpo de investigación, profesionales y colaboradores como la doctora Camille Ashby, Ethan y Ruper Shaw, hasta la familia de la propia Amelia, envuelta a vez, en un secretos y misterios que auguran sorprendentes descubrimientos. Sin obviar, por otra parte, a Shani y Mariama, la hija y esposa de John Devlin.

Narrada de una manera deliciosa, misteriosa y seductora te va envolviendo en una aura irreal pero a la vez cercana, donde la línea entre la vida y la muerte se diluye, donde los fantasmas caminan entre los vivos a la caída del sol, y donde las luces y las sombras se dan la mano.

Reitero que La restauradora, más que una historia de amor, es una novela de misterios que gira alrededor de una serie de asesinatos relacionados con el cementerio de Oak Grave, donde trabaja Amelia. Pero, entrelazada a esta historia, nace una atracción que, aventuro, en próximos libros, desarrollará la historia de amor de Amelia Grey y John Devlin: una restauradora de cementerios que ve fantasmas y un apuesto y atormentado detective que es acechado.
Al fin y al cabo son material perfecto para una historia de amor maravillosa: la de un amor prohibido que contraviene las reglas que rigen la vida y seguridad de nuestra protagonista.
Por último, no puede terminar estas líneas sin dejar de mencionar la admirable y misteriosa manera en que Amanda Stevens finaliza cada capítulo. Sutil, intrigante. Casi como hace con la novela y te deja con la miel en los labios.


2 comentarios:

  1. Ufff, me encanta la portada y el tema de la novela. Si no leo tu reseña, ni siquiera me hubiera dado cuenta de que existe. ¡¡¡Me lo apunto sin falta!!!
    Gracias Mariam.
    Besos
    Isabel

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  2. ¡Hola Isabel! Espero que te guste. Tengo que confesar que si una amiga no me la hubiera recomendado, tal vez no habría reparado en esta novela. No estoy al tanto de todo lo que se publica ni tengo tiempo para leer todo lo que quisiera. Así que fue una muy grata sorpresa. A ver qué tal siguiente, El Reino.
    Un beso

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