Los héroes son mi debilidad - Susan Elizabeth Phillips

miércoles, 29 de abril de 2015

Heroes are my weakness
Susan Elizabeth Phillips
Romántica contemporánea
Ediciones b/Vergara (Abril 2015)/William Morrow Agosto 2014



Annie Hewitt siempre soñó con ser actriz. Pero más allá de algunos perqueños papeles en Broadway, trabaja como ventrílocua en espectáculos para niños.
En la actualidad -es decir cuando comienza la novela- pasa por una mala racha; está recuperándose de una neumonía, tiene la autoestima hecha jirones tras la ruptura con su novio -un actor egoísta que no resultó ser el héroe que creía- cuenta una exigua cuenta corriente y no tiene casa.

Mariah, la difunta madre de Annie, le habló de un legado que cambiaría su vida. Puesto que fue una mecenas que estuvo muy implicada en el mundo del arte, sobre todo neoyorquino, Annie cree que algún objeto de valor u obra de arte debe encontrarse entre las pertenencias de su madre.

Con dos golpeadas maletas rojas, donde guarda sus títeres, y un viejo Kia, como toda posesión, Annie regresa a la isla de Peregrine, en las costas de Maine.
La escena de su llegada parece extraída de una novela gótica.
Se encuentra en mitad de una tormenta de nieve cuando un jinete aparece, trata de esquivarlo y el coche desbarra en la cuneta. Pero la figura siniestra a lomos del caballo -que resulta ser un viejo conocido, Theo Harp- lejos de realizar un acto heroico- abandona el lugar sin socorrerla.

Theo Harp es un escritor de novelas de terror que vive recluido en la siniestra mansión Harp que se cierne sobre los acantilados. Es también el hijo del hombre que durante un breve tiempo estuvo casado con Mariah. Fue el hermanastro de Annie, su primer amor y el mismo que casi acaba con su vida cuando eran adolescentes.

Theo se ha recluido en la isla para terminar su última novela y la presencia de Annie le desconcentra; quiere que abandone la casita que, bajo unos términos muy concretos estipulados en el acuerdo de divorcio -según los que Annie debe vivir durante al menos sesenta días consecutivos en ella o la perderá- pertenecía a Mariah.
Puesto que no tiene nada que perder -ni tampoco a donde ir- Annie ha decidido pasar ese tiempo en Peregrine. A pesar de la cercanía con Theo, a pesar del miedo -irracional o no- que éste despierta y a pesar de que los habitantes de esa inhóspita isla no dejan de inmiscuirse en todo.

Annie sólo busca un lugar donde recuperarse y decidir qué hacer con su vida mientras trata de dar con ese legado. Pese a que trata de luchar contra ello, Annie se percata que, tal vez, sigue teniendo debilidad por los héroes, algo que sólo le ha causado sinsabores. Pero, ¿es Theo el villano que recuerda o muy el fondo es un héroe?

Si hay algo que adoro de las novelas de Susan Elizabeth Phillips es que nunca sé qué voy a encontrar en sus páginas. No importa las críticas, reseñas y opiniones de toda clase que lea, ni importa si voy a predispuesta a encontrar un tipo de historia u otra. Tampoco importa ni un ápice que ignore todo lo que se haya escrito al respecto o, directamente, que ni lo lea. Como ha sido este caso.
Porque abrir un libro de esta autora es sinónimo de iniciar un viaje que has ansiado durante mucho tiempo, a lugares de los que has leído y sobre los que me has informado minuciosamente antes, pero que al comenzar, te percatas que aun resultando familiar, gracias a todo cuando has aprendido, no es como creías. Sin embargo tampoco quiere decir que te decepcione. Al contrario.

Partiendo de esta premisa diría que lo mejor sería comenzar Los héroes son mi debilidad con la mente en blanco. Y siendo así, os preguntaréis, ¿por qué doy mi opinión? Pues tenéis razón.
Pero... bueno, una vez leída es inevitable querer darla, a pesar de todo lo que he enumerado antes.

Los héroes son mi debilidad nos ofrece una faceta diferente de S.E. Phillips. Frase trillada donde las haya, pues a menudo decimos eso de sus novelas, pero es que ¡es cierto! Por ello voy a enumerar los rasgos positivos y negativos (o menos positivos) de ella.

Si hay algo que caracteriza las novelas de esta autora es el sentido del humor intrínseco a ellos, esos personajes que rozan a menudo la extravagancia, los diálogos ingeniosos, las escenas disparatadas y las historias secundarias conmovedoras. Y todo ello oculta una historia conmovedora y romántica en mayúsculas.
Los héroes son mi debilidad carece de ese sentido del humor irreverente y un poco estrafalario, no hay una historia secundaria que eclipse ni compita con la principal porque, sencillamente, no la hay y los protagonistas, aun y poseyendo algún rasgo peculiar, lejos están de esos excéntricos maravillosos de otros libros.

En su lugar, sus protagonistas son Annie Hewitt y Theo Harp. ¿Cómo describirlos?
De Annie destacaría su buen corazón, empatía hacia los que sufren, ser confiada y capacidad de perdón. De Theo destacaría que, sobre todo, al principio se nos describe como un héroe gótico, cuando más bien es un antiheróe, que me hizo rememorar al señor Rochester y al sombrío Heatcliff. Mas, aunque se describa como digo como gótico, considero que no lo es. Ni la novela.
En todo caso, la autora establece similitudes entre la mansión Harp sobre los acantilados en Pereguine, con Thornfield Hall del señor Rochester o los páramos de Yorkshire. Pero probablemente no sea sino un guiño a autoras como Brontë o du Marier que influyeron en la autora y a quienes dedica la novela y profesa profunda admiración.
Sin embargo, bajo esa apariencia fría, psicótica y solitaria que muestra en un principio se esconde el auténtico Theo Harp. Pero del auténtico Theo no voy a explicar nada. Hay que conocerlo.
Así, como a través de Crumpet, Peter, Dilly y Leo, los títeres de Annie, es como realmente la llegamos a conocer a ella.

Pese que no hay una historia secundaria, la novela no carece de todo un plantel de personajes importantes, como Jaycie y la pequeña Livia, que conquista el corazón de Annie, y por otra parte a los entrometidos habitantes de la isla que, a menudo, interfieren en sus vidas.

Aunque como digo antes Los héroes son mi debilidad no posee ninguno de los rasgos emblemáticos de las novelas de Susan Elizabeth Phillips, aunque es una novela que no tiene parecido alguno con otra, me ha atrapado de principio a fin.
Por un lado, la historia de Annie y Theo me ha conquistado porque es atípica (él resulta un poco aterrador en ocasiones); por otro, me ha conmovido la pequeña Livia y los títeres, como pequeños esbozos de la conciencia de Annie, me han hecho esbozar alguna que otra sonrisa.

Los héroes son mi debilidad no es un libro que me haya calado como lo hiciera Besar a un ángel, Ella es así o los Chicago Stars, que tengo entre mis preferidos, pero me emocionado de una manera que atesoro. También es cierto que no me ha hecho reír con disparatadas escenas como lo hiciera con Molly o Annabel, pero, con la mano en el corazón, volveré a leerlo más de una vez porque, como dice el título de la novela, no sólo el héroe de la misma es mi debilidad, sino todo esta preciosa historia.

The wrong cowboy - Lauri Robinson

sábado, 25 de abril de 2015

¡Feliz fin de semana! Poquito a poco voy sacando tiempo para compartir algunas de esas lecturas que a lo largo de los últimos meses han logrado cautivarme. Hoy he escrito mi opinión sobre una novela del Oeste, una novela de una autora de la que no he leído nada más y que me ha dejado con ganas de más.
Un saludo

Título: The wrong cowboy
Autora: Lauri Robinson
Género: Romántica histórica del Oeste
Publicada: Noviembre 2014
Editorial: Harlequin 


1884, en el territorio de Dakota. 
Stafford Burleson y Mick Wagner son socios en una empresa ganadera. Juntos, trabajan las tierras donde han construido sus respectivos ranchos. Pero más allá de eso son amigos. 
Cuando Mick viaja a México en busca de reses de ganado, Stafford queda al cargo de todo. El rudo cowboy no teme el trabajo duro y pese a contar con un par de manos menos se sabe capaz de sacar  las tierras y el ganado adelante... o es así hasta el día en que recibe una inquietante noticia: la prometida y novia por correspondencia de su socio, cuya existencia desconocía, aguarda que vayan a recogerla a un hotel en Huron.
Desviándose de su trayecto, y a regañadientes, acude a recogerla. A su llegada se encuentra con una primorosa y timorata jovencita de ciudad, de nombre Marie Hall, acompañada de seis niños.

Marie es una excelente niñera. Más que excelente, es la mejor niñera que se podría encontrar; no en vano se graduó como la mejor y más aventajada alumna de la señorita Wentworth. Y considera es su obligación velar por los seis hermanos Meeker tras la muerte de sus padres. 
Marie conoce de primera mano los horrores que los pequeños podrían sufrir en un orfanato. Por ello, y para evitar que los hermanos sean separados, esboza un arriesgado plan: finge ser la prometida del familiar más cercano de los niños, Mick Wagner, primo lejano de la difunta señora Meeker, y abandona Chicago con ellos en dirección a Dakota. Sin embargo, el cowboy polvoriento y malhumorado que acude a recogerlos no es su supuesto prometido, sino su socio Stafford Burleson. 

Stafford es tozudo, orgulloso, malhumorado y no comprende las sensibilidades de una señorita bien educada ni las necesidades de unos niños. Marie siente una inmediata antipatía hacia él. Sin embargo, sin Mick -del que por otra parte tampoco sabe cuál será el recibimiento que le dará, ni si accederá a contratarla como niñera- es el único con quien puede contar. Y poco a poco, tras los desencuentros iniciales, descubre que bajo esa apariencia un tanto hosca se oculta un buen corazón... y bajo su inicial aspecto desaliñado un rostro apuesto.

Una de mis debilidades, en lo que a temáticas de novela romántica se refiere, es una historia de novias por correspondencia. Las del Oeste es otra de ellas. 
Sin embargo, al comenzar la lectura me percaté que no estaba ante la idea preconcebida que unas premisas así esbozaban. Aun así, descubrí una novela dulce, divertida, chispeante y con un elemento que, al menos yo, hacía mucho no encontraba en una lectura: tensión sexual no resuelta.

A Marie Hall y a Stafford Burleson se nos presentan como el arquetipo de la niñera remilgada y el hosco cowboy. Bastan unas páginas, un primer encuentro y toda una secuencia de escenas impregnadas de torpeza y de risas para desmoronar esa imagen creada en nuestra cabeza. 
Es cierto que sí, en parte son así, pero poseen otros rasgos que los hacen diferentes.
Pues mientras Marie puede ser la niñera más eficiente, mejor preparada y con las mejores referencias -si las tuviera- además de contar con un arsenal de recursos para proteger a esos niños, no sabe nada de la vida en un rancho ni del trabajo de una casa. Ni siquiera sabe cocinar. Pero ahí está ella, llegada de Chicago y cual mamá pata con sus seis patitos pelirrojos y pecosos tras ella, dispuesta a construir un futuro para ellos.

Durante los últimos diez años Stafford ha trabajado con denuedo por crear su porvenir lejos de su familia. Siendo el segundo hermano, sin un legado, y cargando a cuestas inquinas y ofensas pasadas, ha logrado asentarse como ranchero en esas duras tierras. No tiene tiempo ni deseo de casarse. Al menos aún no. Pero la señorita Hall y los hermanos Meeker poco a poco van traspasando la coraza con que se protege. Más aún, cuando dada su ineptitud y un desastre del destino -o no- (la autora no acaba de decidirse) acaban dependiendo de él y viviendo bajo su techo. Así, sin poder evitarlo siente como se prende la chispa de la atracción entre Marie, remilgada y todo, y él. Incluso los niños terminan ganándose su cariño. Pero en ningún momento puede olvidar que son los protegidos y la prometida de Mick, no suyos.

Las páginas de esta deliciosa novela están repletas de escenas cotidianas, divertidas, conmovedoras, románticas también, que nos adentran en las vidas de este variopinto grupo al que van uniéndose otros. Incluso los seis huerfanitos que quedan un poco en segundo plano del eje de la historia, van ido conquistándome al mismo tiempo que al duro cowboy.

De modo que pese a tratase -o gracias a ello- de una novela no muy extensa, su sencillez, cotidianidad, humor muy bien enlazado y la bonita historia de amor que cuenta, ha logrado que me evada en las páginas de este libro y lo cierre con una sonrisa en los labios.  Sin duda, leeré más novelas de Lauri Robinson, pues si se parecen un poco a The wrong cowboy, estoy convencida de merecer leelas.

Pérfido corazón - Meredith Duran

jueves, 23 de abril de 2015

Título original: Your wicked heart
1º Los temerarios
Autora: Meredith Duran
Género: Romántica histórica
Publicada: Enero 2015
Editorial: Cisne


Amanda Thomas es una joven humilde cuyo sueño ha sido siempre viajar. Por ello cuando consigue el puesto de secretaria de Mrs Pennypacker cree tener la oportunidad de hacerlo realidad. Efectivamente, su nuevo empleo la lleva a viajar por diferentes y exóticas ciudades como Constantinopla o la isla de Siros en Grecia. Pero también le ofrece otros sinsabores. Sin embargo, cuando conoce a un apuesto vizconde inglés, Ripton, pierde la cabeza y no sólo renuncia a su trabajo sino que acepta casarse con un perfecto desconocido. 

Tras una larga espera a las puertas de la pequeña iglesia donde contraerá nupcias, se percata que no sólo ha sido plantada ante el altar, sino abandonada sin un penique. De modo que no puede comprar un pasaje de regreso a Inglaterra. Pero la muchacha no se da por vencida y sabiendo que es su única oportunidad se persona en el hotel donde se hospeda su prometido tratando de dar con él.

Al llegar allí se encuentra cara a cara con un extraño malhumorado que dice ser el auténtico Spence St. John, vizconde de Ripton, y que anda tras el impostor que ha usurpado su identidad. Lo más indignante para Amanda es que el susodicho vizconde la acusa de ser su cómplice y que su prometido -al parecer un falso vizconde Ripton- ha abandonado Grecia con destino a Malta. La señorita Thomas se ve obligada -y coaccionada- a embarcar junto al iracundo noble tras el rastro del escurridizo impostor. 

Una vez el barco leva anclas Amanda se encuentra confinada en el camarote del vizconde, un canalla demasiado atractivo para la paz de mente de Amanda, quien sospechosamente le ofrece una tregua y su amistad. Pero, ¿puede confiar en su palabra o tan solo es una pretexto para seducirla?

Spence St. John, vizconde de Ripton, ha seguido el rastro del escurridizo impostor que utiliza su nombre y dinero en beneficio propio desde Londres a esa pequeña isla griega.  Está casi convencido de que se trata de su primo Charles. Por fortuna -o desgracia- en su último escondite ha dejado una pista: la señorita Thomas. 
Si bien es cierto que la muchacha dice ser una víctima y Ripton está tentado a creerla no puede saberlo con certeza. ¿Es realmente una joven abandonada a su suerte o una cómplice despechada?
Ripton y Amanda inician desde Grecia un periplo a través del Mediterráneo hasta regresar a Inglaterra; y en el transcurso del mismo se enfrentan más peligros del mar: los del corazón.

Pérfido corazón es la primera entrega de la saga Los temerarios de Meredith Duran. Se trata de una novela que no llega a las doscientas páginas, pero que por un lado nos cuenta la divertida y dulce historia de Amanda y el vizconde Ripton y, por otro, actúa de presentación de las novelas venideras. En realidad es una precuela de la saga que continuará con Aquel verano.

La esencia que desprenden sus páginas es la de un clásico romance entre un hombre y una mujer que pertenecen a clases sociales diferentes -un noble millonario y una humilde trabajadora- que se ven inmersos en una serie de malos entendidos, desconfianza pero, ¿cómo no?, una atracción que ninguno puede ignorar.

Meredith Duran me conquistó desde su primera novela El duque de las sombras, revelándose como una escritora con una palabra prodigiosa, original, conmovedora y romántica. Pérfido corazón transmite además un fino sentido del humor, al tratarse de una historia, que bajo la apariencia de la clásica historia del noble poderoso y la joven sin recursos que se enamoran, esconde encuentros y desencuentros, diálogos profundos pero, en ocasiones, también teñidos de risas.

El epicentro de la trama es la relación entre la pareja protagonista: Amanda Thomas y el vizconde Ripton. No obstante hay un tercero en discordia, o más bien, la sombra de un, aparente, misterioso personaje que es el prometido de Amanda. 
Al tratarse de una novela no muy extensa, no propicia la aparición de otros personajes o historias secundarias. Sí conocemos a Olivia Mather, amiga de Amanda, que protagoniza Aquel verano, para ir familiarizándonos con este personaje.

Ciertamente a priori Pérfido corazón no presagia grandes sorpresas; es una clásica novela de amor entre clases sociales diferentes con la salvedad que tiene lugar en un marco original, abordo de un barco y recorriendo exóticos parajes, y cuyos protagonistas acaban recorriendo las islas griegas y Malta hasta su regreso a Londres.  

Si bien se trata que no da a pie a un nudo narrativo más enrevesado, con más personajes y giros argumentales, me ha resultado refrescante y agradable de leer. Poco a poco conocemos qué se esconde tras esa jovencita abandonada en la puerta de una iglesia, sus sueños y miedos, y tras ese rostro hosco y corazón impenetrable del vizconde Ripton quien, en realidad, posee una naturaleza más protectora y agradecida de lo que presagiaba.

Es una lectura dulce, teñida de diálogos divertidos y coquetos, con un trasfondo aventurero y romántico que me ha envuelto en sus redes página tras página. 






El coleccionista - Nora Roberts

sábado, 18 de abril de 2015

Regreso con una nueva crítica de una de mis lecturas en todo estos meses. Espero poder ir escribiéndolas todas porque es una lista bastante extensa.
Pero hoy quiero compartir mi opinión sobre una de las novelas que he leído en lo llevamos de año: El coleccionista de la prolífica Nora Roberts. Es una novela de aventuras, misterio y con una bonita historia de amor.
¡Feliz fin de semana!

Título original: The collector
Autora: Nora Roberts
Género: Romántica contemporánea
Publicada por: Plaza  & Janés – Febrero 2015 (Penguin Abril 2014)



Lila Emerson compagina su trabajo de escritora de novelas juveniles con el de cuidadora profesional de casas. Si bien es una ocupación peculiar, a lo largo de los años le ha llevado a cosechar una selecta lista de clientes -familias adineradas que durante sus viajes requieren de alguien de total confianza que vele por su hogar, sus plantas y mascotas-  lo que le permite ganarse la vida de manera estable. 

Pese a tratarse de una vida nómada Lila logra sentirse a gusto en cada una de las casas que cuida. Disfruta observando a otras personas a través de unos prismáticos, dejándose llevar por su vocación creativa e imaginando cómo son sus vidas, qué sienten, qué sueñan; incluso es capaz de fantasear con las conversaciones que mantienen. 

Su último trabajo consiste en cuidar el elegante apartamento de los Kilderbrand, en el barrio de Chelsea, mientras se sumerge en su tercera novela. Trabajo que acaba convirtiéndose en el posible argumento de una de suspense. Una noche, mientras Lila observa a sus vecinos desde la terraza, ve como una mujer es arrojada al vacío por su pareja en unos apartamentos de enfrente.

Ashton Archer, el hermano del aparente asesino, Oliver, desconfía de la versión oficial de la policía. 
Cree tan poco en la culpabilidad de Oliver como en la veracidad de su posterior suicidio. Por eso cuando descubre que Lila es la única testigo del caso se acerca a  ella a la salida de comisaria, con el propósito de hablar directamente con ella y obtener información. 
Al hacerlo se reafirma en su impresión inicial, a la vez que despierta dudas en la escritora que comienza a dudar de la versión oficial de los hechos, incluso de lo que ella misma cree haber visto. Poco a poco, juntos, se embarcan en sus propias pesquisas. Éstas acaban sumergiéndolos en una investigación más peligrosa de lo que a priori parecía, pues los conduce a través del mundo del robo y tráfico de antigüedades; concretamente a una legendaria obra de arte y a un excéntrico coleccionista que trata de incluirla en su colección privada a cualquier precio.

Sin duda las primeras páginas del libro evocan la inolvidable película de Alfred Hitchock, La ventana indiscreta, cuando Lila, cual James Steward, observa a sus vecinos con unos prismáticos y acaba así convirtiéndose en testigo de un crimen. El paralelismo entre película y novela me atrapó al instante. No obstante ahí finalizan las similitudes, ya que estamos ante tramas y protagonistas diferentes.

Creo que la cita de Johny Mercer con que da comienzo la primera de las tres partes en que está dividida El coleccionista, “Mi hogar es cualquier lugar en el que cuelgo mi sombrero”, podría ser el motto de Lila Emerson, ya que describe a la perfección el estilo de vida de este personaje.  Es una mujer sin hogar propio que cambia de lugar de residencia e incluso de ciudad y país continuamente. La vida errante de Lila es un rasgo que, a lo largo de la novela, se vislumbra tiene unas raíces más profundas de lo que parece a primera vista. En mi opinión detrás de la independencia y libertad de Lila se esconde una mujer un poco solitaria, cuyas profesiones, escribir y cuidar casas de familias ausentes, tampoco ayudar a mitigar esa soledad.

Ash Archer es un pintor de éxito que procede de una familia adinerada, con contactos y situada socialmente en una excelente posición. Tras los divorcios repetidos de sus padres ha acabado sumando hermanastros y medio hermanos con los que tiene un contacto muy cercano. De hecho no distingue entre unos y otros; se ha convertido en el mayor mayor de doce hermanos y en el bastión de todos los Archer.
Es a él a quien recurren cuando alguien tiene un problema de la índole que sea. Por ello y porque conocía el carácter de Oliver perfectamente no cree que el joven fuese capaz de asesinar y de quitarse la vida. 

Pese a los diferentes que son, Ash y Lila no tardan en congeniar y sumar esfuerzos para descubrir qué sucedió realmente para que Oliver y Sage, su pareja, acabaran perdiendo la vida en tan extrañas circunstancias.  Poco a poco la atracción surge entre Ash y Lila, y junto con Luke Talbot y Julie Bryant, amigos de la pareja, se ven atrapados en una inquietante investigación que los conduce hasta una red en torno al robo de obras de arte y a unas joyas antiquísimas, varios huevos Fabergé que fueron encargadas por el propio zar Alejandro III. Todo ello nos adentra un poco en la apasionante historia de la dinastía de los Romanov.
Concretamente Nora Roberts centra la novela en dos de los desaparecidos huevos confeccionados por el orfebre Fabergé, lo que en mi opinión los hace material perfecto para una historia de intriga y amor como  El coleccionista. 

A medida que Lila y Ash realizan sus pesquisas van descubriendo los complejos engranajes que rodean no sólo la muerte de Oliver Archer y su pareja, sino que la vida de cuantos rodean a esta familia o conocen de la existencia de dichas joyas está en peligro. 

Tal vez no sea el marco más romántico, pero es el que propicia la historia de amor de Lila y Ash. Una historia que, como es habitual en las de Nora Roberts, es entre una mujer independiente que no busca un príncipe azul ni que la defiendan y un hombre protector y leal que no puede evitar querer convertirse en el salvador de la joven. Es una historia donde ninguno quiere dar su brazo a torcer, pero ambos se enamoran irremediablemente.

Además la novela cuenta con una bonita historia secundaria de reencuentros y segundas oportunidades -unas de mis favoritas- entre Julie y Luke que adereza con escenas tiernas y divertidas el tono a veces inquietante de El coleccionista. Julie Bryant trabaja en una galería de arte y pese a que conoce a Ash por su trabajo es la mejor amiga de Lila desde hace años. De hecho se conocieron de un modo un tanto peculiar, lo que desvela lo unidas que están. Luke Talbot es uno de los mejores amigos de Ash que conoció y mantuvo una relación con Julie cuando eran más jóvenes. Se reencuentran por medio de Ash y Lila y, enseguida, las cenizas vuelven a arder. 

Sin entrar en más detalles que desvelen demasiado de esta novela, en rasgos generales sí puedo decir que en El coleccionista he encontrado una historia que aúna misterio, un poco de acción y una romántica y divertida historia de amor que me ha mantenido atrapada hasta el final. No obstante, por otra parte, debo confesar que pese a que he disfrutado con la lectura tampoco pasará a ser una de mis preferidas de esta autora. La sitúo al mismo nivel que La casa de la playa. Sin ir más lejos, de las últimas publicadas, La testigo sigo ocupando un lugar muy especial para mí y desde que la leí ninguna otra novela de Nora Roberts ha logrado igualarla.

Mas, como he esbozado a lo largo de estas líneas, particularmente la trama que rodea la desaparición y búsqueda de los huevos Fabergé me ha fascinado. Me ha atrapado no sólo por el misterio que rodea a dichas joyas sino porque nos remonta muy de pasada a la dinastía de lo Romanov, que  reconozco me apasiona. De hecho adoro la maravillosa película de Anastasia protagonizada por Ingrid Bergman y Yul Brynner; confieso que incluso he visto la versión animada de Disney. Así que si hubiera ahondado un poco más en este inconmensurable marco histórico, rodeado de realidad y leyenda, no me hubiera importado ni un ápice. 
Pero regresando a la novela, reitero que El coleccionista es una bonita, misteriosa y romántica historia de Nora Roberts que me ha dejado con muy buen sabor de boca. 

El rastro del miedo - Laura Griffin

martes, 14 de abril de 2015

Título original: Thread of fear
1º Hermanas Glass
Autora: Laura Griffin
Género: Suspense romántico
Publicada: Septiembre 2008 Pocket Star/Abril 2015 Phoebe 



Fiona Glass es una artista forense. Es poseedora de un don pero a la vez una maldición: la extraordinaria habilidad para lograr que las víctimas a las que entrevista -especialmente niños y mujeres jóvenes- desentierren recuerdos suficientes de sus ataques que, magistralmante, consigue plasmar en retratos que parecer cobrar vida.

Fiona es la mejor en su campo. Gracias a sus dibujos muchos criminales han sido identificados y detenidos, lo que hace que tanto la policía como el FBI solicite su colaboración a menudo. Mas el desgaste emocional que conlleva le está cobrando un precio muy alto: sufre pesadillas donde aparecen los rostros de los depravados que retrata. En ocasiones, incluso, ha recibido amenazas de los criminales en prisión. 
Todo ello la ha llevado a tomar la decisión firme de abandonar su trabajo con la policía y concentrarse en su carrera como pintora naturalista, a la vez que continúa dando de arte en la universidad de Austin.

Jack Bowman es el jefe de policía de Graingerville, una pequeña población situada al sur de Austin, que anda tras un asesino en serie que secuestra, viola y asesina adolescentes. La investigación se encuentra en un callejón sin salida, sin más indicios que el testimonio de  Lucy, una joven que fue secuestrada, torturada y violada once años atrás y que logró escapar y un cuerpo sin vida.

Nathan Deveraux, un investigador de la policía de Austin, le habla de Fiona y de su asombroso don. Bowman confía en que Fiona sea capaz de entrevistar a Lucy y retratar al criminal. Sin embargo ella rehúsa. El policía no acepta un no por respuesta. Su tenacidad resulta exasperante para la artista que, finalmente, accede. 

Poco después aparece otro testigo, cuyo testimonio describe a un hombre cuyo retrato coincide asombrosamente con el esbozado por Fiona. A medida que el cerco va estrechándose Fiona va implicándose más y más en el caso, hasta el punto que se involucra demasiado... y su vida acaba en peligro. Cuando el asesino la tiene en su punto de mira, Jack trata a toda costa mantenerla a salvo y encontrar y encerrar al asesino.
Mas, pese a la reticencia por parte de ambos, Jack y Fiona no son impunes a la atracción que nace entre ellos....

La autora de suspense romántico Laura Griffin ha cosechado excepcionales críticas entre las lectoras de lengua anglosajona. En España debuta con El rastro del miedo de la mano de la editorial Phoebe. Algo que no puedo sin elogiar. 
El rastro del miedo fue la primera novela que leí de Laura Griffin, hace unos años, fue la que me sedujo a seguir leyéndola y es una de las que más me han calado.

La trama de la novela es, sencillamente, apasionante. Tejida con puntadas hilvanadas con precisión, sin que seas nunca capaz de adelantarte a los acontecimientos, te mantiene enganchada, expectante, de principio a fin.
A  una trama de intriga y suspense, que te deja con la sangre helada, Laura Griffin entrelaza una historia de amor que si bien brota de improviso va avivándose poco a poco hasta arder con fuerza. 

Fiona y Jack son una pareja que primera vista no tienen nada en común. Son frío y calor. Agua y aceite. Pero...¿No son esas las mejores?
Jack es un policía que durante años trabajó en Chicago. Con el tiempo regresó a Grangerville y retomó sin problemas la vida en un pueblo pequeño. No echa de menos la gran ciudad, se siente cómodo en ambos ambientes. Es un hombre analítico, visceral y muy tenaz que nunca se rinde. 
Aunque nació y se crió en California, Fiona se trasladó, poco años atrás, a Austin junto a su hermana Courtney. Le gusta la ciudad y pasar inadvertida. Trata de fundirse entre la multitud sin llamar la atención. Es una mujer sensible que vive atormentada por las víctimas que entrevista. Oculta su figura y atractivo, pero la sagaz mirada de Jack es capaz de ver bajo su disfraz y su coraza.

Aunque había leído comentarios que comparan a Laura Griffin con Karen Rose, particularmente, me recuerda un poco a Pamela Clare. Tal vez sea así porque ambas son periodistas además de escritoras  y a través de sus novelas hacen denuncias sociales y las empapan de una documentación muy cuidada y elaborada.
Sin embargo son autoras con diferencias y novelas que, de diferente manera, envuelven y atrapan.

Al margen de la magistral trama de suspense, son sus protagonistas, aunque también los personajes secundarios, una de las bazas que hacen de ésta una gran novela.
Por un lado están Fiona y Jack, como adelanté antes. Fiona puede parecer fría y distante, pero a medida que avanza la historia, vislumbras su lado más vulnerable, comprendes por qué hace lo que hace y por qué trata, a su modo, de ayudar a las víctimas. 
Confieso que Jack me conquistó desde la primera escena. Implacable, a veces poco ortodoxo y dispuesto a todo por salirse con la suya, prometía ser un hombre tenaz también en temas del corazón.

Por otra parte El rastro del miedo cuenta con una serie de personajes secundarios que impregnan la historia con personalidades, maneras de actuar y situaciones que la enriquecen aún más. Como Courtney Glass.
Aunque físicamente son muy parecidas, Courtney y Fiona son como el día y la noche. Sin embargo me ha conmovido ser testigo de los lazos tan estrechos que las unen. Algo que en la siguiente novela de la saga se repite. Courtney, a diferencia de su hermana, le gusta seducir y conquistar. No oculta su atractivo. Es impulsiva, alocada. Y eso hace un contrapunto muy interesante.
Nathan Deveraux, así como los policías de Graingerville son otros de los personajes que configuran el plantel de esta apasionante y, a veces, aterradora novela.

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