El coleccionista - Nora Roberts

sábado, 18 de abril de 2015

Regreso con una nueva crítica de una de mis lecturas en todo estos meses. Espero poder ir escribiéndolas todas porque es una lista bastante extensa.
Pero hoy quiero compartir mi opinión sobre una de las novelas que he leído en lo llevamos de año: El coleccionista de la prolífica Nora Roberts. Es una novela de aventuras, misterio y con una bonita historia de amor.
¡Feliz fin de semana!

Título original: The collector
Autora: Nora Roberts
Género: Romántica contemporánea
Publicada por: Plaza  & Janés – Febrero 2015 (Penguin Abril 2014)



Lila Emerson compagina su trabajo de escritora de novelas juveniles con el de cuidadora profesional de casas. Si bien es una ocupación peculiar, a lo largo de los años le ha llevado a cosechar una selecta lista de clientes -familias adineradas que durante sus viajes requieren de alguien de total confianza que vele por su hogar, sus plantas y mascotas-  lo que le permite ganarse la vida de manera estable. 

Pese a tratarse de una vida nómada Lila logra sentirse a gusto en cada una de las casas que cuida. Disfruta observando a otras personas a través de unos prismáticos, dejándose llevar por su vocación creativa e imaginando cómo son sus vidas, qué sienten, qué sueñan; incluso es capaz de fantasear con las conversaciones que mantienen. 

Su último trabajo consiste en cuidar el elegante apartamento de los Kilderbrand, en el barrio de Chelsea, mientras se sumerge en su tercera novela. Trabajo que acaba convirtiéndose en el posible argumento de una de suspense. Una noche, mientras Lila observa a sus vecinos desde la terraza, ve como una mujer es arrojada al vacío por su pareja en unos apartamentos de enfrente.

Ashton Archer, el hermano del aparente asesino, Oliver, desconfía de la versión oficial de la policía. 
Cree tan poco en la culpabilidad de Oliver como en la veracidad de su posterior suicidio. Por eso cuando descubre que Lila es la única testigo del caso se acerca a  ella a la salida de comisaria, con el propósito de hablar directamente con ella y obtener información. 
Al hacerlo se reafirma en su impresión inicial, a la vez que despierta dudas en la escritora que comienza a dudar de la versión oficial de los hechos, incluso de lo que ella misma cree haber visto. Poco a poco, juntos, se embarcan en sus propias pesquisas. Éstas acaban sumergiéndolos en una investigación más peligrosa de lo que a priori parecía, pues los conduce a través del mundo del robo y tráfico de antigüedades; concretamente a una legendaria obra de arte y a un excéntrico coleccionista que trata de incluirla en su colección privada a cualquier precio.

Sin duda las primeras páginas del libro evocan la inolvidable película de Alfred Hitchock, La ventana indiscreta, cuando Lila, cual James Steward, observa a sus vecinos con unos prismáticos y acaba así convirtiéndose en testigo de un crimen. El paralelismo entre película y novela me atrapó al instante. No obstante ahí finalizan las similitudes, ya que estamos ante tramas y protagonistas diferentes.

Creo que la cita de Johny Mercer con que da comienzo la primera de las tres partes en que está dividida El coleccionista, “Mi hogar es cualquier lugar en el que cuelgo mi sombrero”, podría ser el motto de Lila Emerson, ya que describe a la perfección el estilo de vida de este personaje.  Es una mujer sin hogar propio que cambia de lugar de residencia e incluso de ciudad y país continuamente. La vida errante de Lila es un rasgo que, a lo largo de la novela, se vislumbra tiene unas raíces más profundas de lo que parece a primera vista. En mi opinión detrás de la independencia y libertad de Lila se esconde una mujer un poco solitaria, cuyas profesiones, escribir y cuidar casas de familias ausentes, tampoco ayudar a mitigar esa soledad.

Ash Archer es un pintor de éxito que procede de una familia adinerada, con contactos y situada socialmente en una excelente posición. Tras los divorcios repetidos de sus padres ha acabado sumando hermanastros y medio hermanos con los que tiene un contacto muy cercano. De hecho no distingue entre unos y otros; se ha convertido en el mayor mayor de doce hermanos y en el bastión de todos los Archer.
Es a él a quien recurren cuando alguien tiene un problema de la índole que sea. Por ello y porque conocía el carácter de Oliver perfectamente no cree que el joven fuese capaz de asesinar y de quitarse la vida. 

Pese a los diferentes que son, Ash y Lila no tardan en congeniar y sumar esfuerzos para descubrir qué sucedió realmente para que Oliver y Sage, su pareja, acabaran perdiendo la vida en tan extrañas circunstancias.  Poco a poco la atracción surge entre Ash y Lila, y junto con Luke Talbot y Julie Bryant, amigos de la pareja, se ven atrapados en una inquietante investigación que los conduce hasta una red en torno al robo de obras de arte y a unas joyas antiquísimas, varios huevos Fabergé que fueron encargadas por el propio zar Alejandro III. Todo ello nos adentra un poco en la apasionante historia de la dinastía de los Romanov.
Concretamente Nora Roberts centra la novela en dos de los desaparecidos huevos confeccionados por el orfebre Fabergé, lo que en mi opinión los hace material perfecto para una historia de intriga y amor como  El coleccionista. 

A medida que Lila y Ash realizan sus pesquisas van descubriendo los complejos engranajes que rodean no sólo la muerte de Oliver Archer y su pareja, sino que la vida de cuantos rodean a esta familia o conocen de la existencia de dichas joyas está en peligro. 

Tal vez no sea el marco más romántico, pero es el que propicia la historia de amor de Lila y Ash. Una historia que, como es habitual en las de Nora Roberts, es entre una mujer independiente que no busca un príncipe azul ni que la defiendan y un hombre protector y leal que no puede evitar querer convertirse en el salvador de la joven. Es una historia donde ninguno quiere dar su brazo a torcer, pero ambos se enamoran irremediablemente.

Además la novela cuenta con una bonita historia secundaria de reencuentros y segundas oportunidades -unas de mis favoritas- entre Julie y Luke que adereza con escenas tiernas y divertidas el tono a veces inquietante de El coleccionista. Julie Bryant trabaja en una galería de arte y pese a que conoce a Ash por su trabajo es la mejor amiga de Lila desde hace años. De hecho se conocieron de un modo un tanto peculiar, lo que desvela lo unidas que están. Luke Talbot es uno de los mejores amigos de Ash que conoció y mantuvo una relación con Julie cuando eran más jóvenes. Se reencuentran por medio de Ash y Lila y, enseguida, las cenizas vuelven a arder. 

Sin entrar en más detalles que desvelen demasiado de esta novela, en rasgos generales sí puedo decir que en El coleccionista he encontrado una historia que aúna misterio, un poco de acción y una romántica y divertida historia de amor que me ha mantenido atrapada hasta el final. No obstante, por otra parte, debo confesar que pese a que he disfrutado con la lectura tampoco pasará a ser una de mis preferidas de esta autora. La sitúo al mismo nivel que La casa de la playa. Sin ir más lejos, de las últimas publicadas, La testigo sigo ocupando un lugar muy especial para mí y desde que la leí ninguna otra novela de Nora Roberts ha logrado igualarla.

Mas, como he esbozado a lo largo de estas líneas, particularmente la trama que rodea la desaparición y búsqueda de los huevos Fabergé me ha fascinado. Me ha atrapado no sólo por el misterio que rodea a dichas joyas sino porque nos remonta muy de pasada a la dinastía de lo Romanov, que  reconozco me apasiona. De hecho adoro la maravillosa película de Anastasia protagonizada por Ingrid Bergman y Yul Brynner; confieso que incluso he visto la versión animada de Disney. Así que si hubiera ahondado un poco más en este inconmensurable marco histórico, rodeado de realidad y leyenda, no me hubiera importado ni un ápice. 
Pero regresando a la novela, reitero que El coleccionista es una bonita, misteriosa y romántica historia de Nora Roberts que me ha dejado con muy buen sabor de boca. 

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