Los héroes son mi debilidad - Susan Elizabeth Phillips

miércoles, 29 de abril de 2015

Heroes are my weakness
Susan Elizabeth Phillips
Romántica contemporánea
Ediciones b/Vergara (Abril 2015)/William Morrow Agosto 2014



Annie Hewitt siempre soñó con ser actriz. Pero más allá de algunos perqueños papeles en Broadway, trabaja como ventrílocua en espectáculos para niños.
En la actualidad -es decir cuando comienza la novela- pasa por una mala racha; está recuperándose de una neumonía, tiene la autoestima hecha jirones tras la ruptura con su novio -un actor egoísta que no resultó ser el héroe que creía- cuenta una exigua cuenta corriente y no tiene casa.

Mariah, la difunta madre de Annie, le habló de un legado que cambiaría su vida. Puesto que fue una mecenas que estuvo muy implicada en el mundo del arte, sobre todo neoyorquino, Annie cree que algún objeto de valor u obra de arte debe encontrarse entre las pertenencias de su madre.

Con dos golpeadas maletas rojas, donde guarda sus títeres, y un viejo Kia, como toda posesión, Annie regresa a la isla de Peregrine, en las costas de Maine.
La escena de su llegada parece extraída de una novela gótica.
Se encuentra en mitad de una tormenta de nieve cuando un jinete aparece, trata de esquivarlo y el coche desbarra en la cuneta. Pero la figura siniestra a lomos del caballo -que resulta ser un viejo conocido, Theo Harp- lejos de realizar un acto heroico- abandona el lugar sin socorrerla.

Theo Harp es un escritor de novelas de terror que vive recluido en la siniestra mansión Harp que se cierne sobre los acantilados. Es también el hijo del hombre que durante un breve tiempo estuvo casado con Mariah. Fue el hermanastro de Annie, su primer amor y el mismo que casi acaba con su vida cuando eran adolescentes.

Theo se ha recluido en la isla para terminar su última novela y la presencia de Annie le desconcentra; quiere que abandone la casita que, bajo unos términos muy concretos estipulados en el acuerdo de divorcio -según los que Annie debe vivir durante al menos sesenta días consecutivos en ella o la perderá- pertenecía a Mariah.
Puesto que no tiene nada que perder -ni tampoco a donde ir- Annie ha decidido pasar ese tiempo en Peregrine. A pesar de la cercanía con Theo, a pesar del miedo -irracional o no- que éste despierta y a pesar de que los habitantes de esa inhóspita isla no dejan de inmiscuirse en todo.

Annie sólo busca un lugar donde recuperarse y decidir qué hacer con su vida mientras trata de dar con ese legado. Pese a que trata de luchar contra ello, Annie se percata que, tal vez, sigue teniendo debilidad por los héroes, algo que sólo le ha causado sinsabores. Pero, ¿es Theo el villano que recuerda o muy el fondo es un héroe?

Si hay algo que adoro de las novelas de Susan Elizabeth Phillips es que nunca sé qué voy a encontrar en sus páginas. No importa las críticas, reseñas y opiniones de toda clase que lea, ni importa si voy a predispuesta a encontrar un tipo de historia u otra. Tampoco importa ni un ápice que ignore todo lo que se haya escrito al respecto o, directamente, que ni lo lea. Como ha sido este caso.
Porque abrir un libro de esta autora es sinónimo de iniciar un viaje que has ansiado durante mucho tiempo, a lugares de los que has leído y sobre los que me has informado minuciosamente antes, pero que al comenzar, te percatas que aun resultando familiar, gracias a todo cuando has aprendido, no es como creías. Sin embargo tampoco quiere decir que te decepcione. Al contrario.

Partiendo de esta premisa diría que lo mejor sería comenzar Los héroes son mi debilidad con la mente en blanco. Y siendo así, os preguntaréis, ¿por qué doy mi opinión? Pues tenéis razón.
Pero... bueno, una vez leída es inevitable querer darla, a pesar de todo lo que he enumerado antes.

Los héroes son mi debilidad nos ofrece una faceta diferente de S.E. Phillips. Frase trillada donde las haya, pues a menudo decimos eso de sus novelas, pero es que ¡es cierto! Por ello voy a enumerar los rasgos positivos y negativos (o menos positivos) de ella.

Si hay algo que caracteriza las novelas de esta autora es el sentido del humor intrínseco a ellos, esos personajes que rozan a menudo la extravagancia, los diálogos ingeniosos, las escenas disparatadas y las historias secundarias conmovedoras. Y todo ello oculta una historia conmovedora y romántica en mayúsculas.
Los héroes son mi debilidad carece de ese sentido del humor irreverente y un poco estrafalario, no hay una historia secundaria que eclipse ni compita con la principal porque, sencillamente, no la hay y los protagonistas, aun y poseyendo algún rasgo peculiar, lejos están de esos excéntricos maravillosos de otros libros.

En su lugar, sus protagonistas son Annie Hewitt y Theo Harp. ¿Cómo describirlos?
De Annie destacaría su buen corazón, empatía hacia los que sufren, ser confiada y capacidad de perdón. De Theo destacaría que, sobre todo, al principio se nos describe como un héroe gótico, cuando más bien es un antiheróe, que me hizo rememorar al señor Rochester y al sombrío Heatcliff. Mas, aunque se describa como digo como gótico, considero que no lo es. Ni la novela.
En todo caso, la autora establece similitudes entre la mansión Harp sobre los acantilados en Pereguine, con Thornfield Hall del señor Rochester o los páramos de Yorkshire. Pero probablemente no sea sino un guiño a autoras como Brontë o du Marier que influyeron en la autora y a quienes dedica la novela y profesa profunda admiración.
Sin embargo, bajo esa apariencia fría, psicótica y solitaria que muestra en un principio se esconde el auténtico Theo Harp. Pero del auténtico Theo no voy a explicar nada. Hay que conocerlo.
Así, como a través de Crumpet, Peter, Dilly y Leo, los títeres de Annie, es como realmente la llegamos a conocer a ella.

Pese que no hay una historia secundaria, la novela no carece de todo un plantel de personajes importantes, como Jaycie y la pequeña Livia, que conquista el corazón de Annie, y por otra parte a los entrometidos habitantes de la isla que, a menudo, interfieren en sus vidas.

Aunque como digo antes Los héroes son mi debilidad no posee ninguno de los rasgos emblemáticos de las novelas de Susan Elizabeth Phillips, aunque es una novela que no tiene parecido alguno con otra, me ha atrapado de principio a fin.
Por un lado, la historia de Annie y Theo me ha conquistado porque es atípica (él resulta un poco aterrador en ocasiones); por otro, me ha conmovido la pequeña Livia y los títeres, como pequeños esbozos de la conciencia de Annie, me han hecho esbozar alguna que otra sonrisa.

Los héroes son mi debilidad no es un libro que me haya calado como lo hiciera Besar a un ángel, Ella es así o los Chicago Stars, que tengo entre mis preferidos, pero me emocionado de una manera que atesoro. También es cierto que no me ha hecho reír con disparatadas escenas como lo hiciera con Molly o Annabel, pero, con la mano en el corazón, volveré a leerlo más de una vez porque, como dice el título de la novela, no sólo el héroe de la misma es mi debilidad, sino todo esta preciosa historia.

2 comentarios:

  1. Hola guapetona!
    No me he podido resistir a leer tu reseña. ¿Te puedes creer que hace 2 o 3 años que no leo nada nuevo de SEP? Los últimos que leí no me hicieron tanta gracia o no me emocionaron tanto como acostumbraba y los fui dejando de lado pero este sí que me llama la atención y ahora viendo tu opinión, más todavía. Ya te contaré cuando lo lea
    un abrazo!

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    1. ¡Hola Isabel! Espero ansiosa tu opinión. Piensa que las últimas novelas publicadas de SEP eran, en realidad, de las más antiguas y ésta última, Los héroes son mi debilidad es una novela diferente. Espero y confío que te guste.
      Un abrazo

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