Persuasión - Johanna Lindsey

viernes, 26 de junio de 2015

Título original: Stormy persuasion
#11 Saga Malory
Autora: Johanna Lindsey
Género: Romántica histórica
Editorial: Vergara/Ediciones b
Fecha publicación: Junio 2015




Ha llegado el fatídico momento que James y Anthony Malory han temido durante los últimos dieciocho años: la presentación en sociedad de Jacqueline y Judith, las hijas de los dos antiguos calaveras más infames de Londres. 

No sólo han alcanzado la edad adecuada para entrar en el mercado de esposas, sino todo lo que conlleva para ellos: el engorro de acudir a bailes y reuniones sociales o ser el anfitrión de las mismas, sino lo que es peor, ver desfilar ante ellos a numerosos pretendientes que, a sus ojos, nunca serán merecedores de las dos beldades Malory. Hasta el momento uno y otro se las apañado para echarlos con cajas destempladas; mas ya no será posible.

Con apenas unos meses de edad de diferencia, Judith y Jack siempre han sido inseparables. Tanto es así que juntas harán su debut en sociedad. No obstante, James Malory prometió a sus cuñados norteamericanos que Jack sería presentada en Connecticut y, mal que le pese, el antiguo pirata es un hombre de palabra. De modo que el plan es que primero serán presentadas en Estados Unidos, luego en Londres. Tras algunos imprevistos, como convencer a la reticente Roslynn de que Judith viaje con ellas -pues ya tiene en miras al marido perfecto para su hija- el Doncella George, con parte de su antigua tripulación, surca el Atlántico en dirección a América.
James y Georgina, Tony, Boyd y Katey acompañan a las debutantes.

Pese a tanto revuelo, lo cierto es que ni Judith ni Jack tienen intención de enamorarse ni de casarse en su primer año, pero sus padres no lo saben de momento. Sin embargo el amor llega cuando llega y ese acuerdo puede romperse desde el momento que Judith descubre a bordo del navío a Nathan Tremayne, que ha sido contratado como carpintero y tripulación. 

Años atrás, Judith y Jack descubrieron un fantasma en la mansión en ruinas que colinda con la de su primo Brandon. Poco antes del viaje a Connecticut, una noche Judith sorprendió a un contrabandista de brandy en la vieja casa. Ambos, fantasma y contrabandista, resultan ser el apuesto y misterioso carpintero del Doncella George, quien se ha enrolado en el barco de los Malory para viajar a América donde, a cambio de obtener el perdón por contrabando, ayudará a detener a un contrabandista y ladrón que además de asesinar a su padre le robó su barco.

La primera intención de Judith es informar a su padre y tío de la identidad del carpintero, pero Nathan logra persuadirla para que guarde silencio y llegan a un acuerdo tácito: un secreto a cambio de otro. En realidad sus planes no son extraer ninguna confesión, sino seducir a la jovencita para evitar que ponga en peligro su libertad. Con lo que no contaba es con que el seducido pudiera ser él. El juego de la seducción comienza y los planes, minuciosamente trazados, de Judith y Nathan están a punto de quedar arruinados...

Si hay una saga del género romántico que continua incólume, pese al paso de los años, y manteniendo expectantes a las lectoras, sin duda, es los Malory de Johanna Lindsey. 
En honor a la verdad, cabe reconocer que parte de esas expectativas proviene de saber si la autora logra o no mantener el nivel de las primeras novelas. Algo que no siempre sucede.

Confieso que pese a que se trata de novelas muy populares y que las he leído prácticamente todas, no es una de esas sagas de las que estoy ávida e impaciente por leer la siguiente. Me parecen simpáticas, divertidas y tienen un punto entrañable, que en mi caso proviene más del cariño que les guardo porque fue una de las primeras sagas de la novela romántica que empecé a leer. 
Pero y aun cuando no posee el mismo irreverente sentido del humor de antaño, Persuasión es una de las publicadas en los últimos años que más recuerda a aquellas novelas de los Malory de antes.

En sus páginas, he hallado una historia divertida, con chispa y con encanto. Así que admito que tal vez no soy tan inmune como creía y sigo sin poder resistirme a los Malory, especialmente  a James y Anthony Malory por los que siempre he tenido especial debilidad.

La protagonista de Persuasión es la primogénita de Anthony y Roslynn, una belleza de dieciocho años que ha heredado la cabellera cobriza de su madre y los ojos azul cobalto de su padre. Es una jovencita dulce y cariñosa pero que ha participado en las travesuras de su prima Jack. Sin embargo, como es habitual, la presencia del resto de la familia, sobre todo de su padre y tío, son parte fundamental de la trama. Hay que reconocer que, de otro modo, se les echarían en falta.

A pesar del pavor que despierta en sus sobre-protectores padres la idea de perder a sus pequeñas, ni Judith ni Jack ansían casarse. Al menos de momento. Pero cinco años atrás Judith quedó prendada por un fantasma que habita en la destartalada mansión en Hampshire, vecina a la de sus primos. Para su sorpresa en la travesía a Connecticut reconoce a ese fantasma de su infancia en el carpintero a bordo. 

Nathan Tremayne no es un fantasma, sino un hombre de carne y hueso de Cornwall. Odia a los nobles, pese a que él desciende lejanamente de uno. El que Judith sea una aristócrata le hace desconfiar de ella, pero no puede evitar caer bajo el embrujo ni el encanto intrínseco de la belleza Malory e inicia un peculiar cortejo y coqueteo en parte para salvar su libertad, en parte porque, evidentemente, cae rendido ante ella. Pero con su padre y tío cerca, así como su leal  e inseparable prima Jack, es difícil en ocasiones no resultar sorprendidos. 

Pero ni siquiera a través del Atlántico los problemas esquivan a los Malory y además de su presencia vigilante a bordo, Judith y Nathan deben lidiar con otros contratiempos que pondrán a prueba la confianza incipiente entre ellos.

Como digo al iniciar estas líneas, el sentido del humor de Persuasión no es tan irreverente como el que irradian las novelas Tierna  y rebelde o Amable y tirano, por mencionar las protagonizadas por los dos hermanos más jóvenes de los Malory, pero lo recuerda mucho. La camaradería, las chanzas y pullas tan características entre ellos o contra los hermanos Anderson persisten. No encontraréis aquellas escenas desternillantes pero, la esencia que sus caracteres deja, está ahí.
¡Está claro que hay cosas que no cambian con el tiempo! Muchos menos Anthony y James Malory.

Pese al paso de los años, a tratarse de dos hombres más maduros, son exactamente los mismos personajes que hemos ido conociendo en las anteriores novelas, siempre prestos a usar los puños, con sus míticas frases y pullas, sus habituales combates de boxeo en Knighton's, pero también por el amor incondicional hacia sus parejas e hijos y familiares.

Tengo que admitir que comencé a leer Persuasión con recelo, no sólo porque, con los años, el nivel de la saga ha decaído un poco, sino porque, con sinceridad, después de tantas novelas sobre una misma familia no esperaba nada nuevo. Novedosa lo que se dice novedosa no lo es, pero ha sido como reencontrarse con viejos y entrañables conocidos que te dibujan con su mera presencia una sonrisa. Ha sido encariñarse con sus hijas, Judith y Jack, y ha sido una grata sorpresa que me ha dejado con una sensación cálida en el pecho y una sonrisa al cercar el libro.

Persuasión da las primeras puntadas sobre la historia de Jack, la atípica jovencita tan parecida a su padre que me ha hecho sonreír a menudo y el que, tal vez, se presupone, puede ser el protagonista de la novela, apodado por ella capitán Cerdo. Con tal bonito nombre estoy intrigadísima por leer esa historia.

Sin duda los Malory no ofrecen una lectura profunda ni una trama con una elaborada ambientación histórica, pero la historia de Judith Malory, como gran parte de la saga, es garante de entretenimiento, desparpajo y evasión. Una lectura que no promete grandes pasiones, pero sonrisas a raudales, ¡sin duda!

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