Mi perfecto sapo azul - Silvia García Ruiz

jueves, 9 de julio de 2015

Título: Mi perfecto sapo azul
Autora: Silvia García Ruiz
Género: Romántica contemporánea/Comedia romántica
Editorial: Zafiro/Planeta
Fecha de publicación: 3 de junio de 2014








Elisabeth Lowell fue una niña muy obediente y de aspecto angelical -también remilgada- hasta el día que Alan Taylor se mudó a la casa de al lado. La primera vez que se vieron, a la tierna edad de ocho y diez años respectivamente, fue también la primera vez que su comportamiento fue merecedor de un castigo y una severa reprimenda por parte de sus padres. Lo suyo fue odio a primera vista. 

Desde entonces se ganaron los sobrenombres de Doña Perfecta y El Salvaje, sobrenombres que honrarían durante su vida, como el tiempo se encargaría de demostrar.
Ese día fue el mismo que Elisabeth comenzó a confeccionar la lista del príncipe azul perfecto. Porque siendo ella una niña tan perfecta y con tantas virtudes, ¿cómo aspirar a menos que la perfección? 
Con el paso de los años esa lista fue creciendo hasta alcanzar diez requisitos -casualmente cada uno de esos requisitos hacía referencia a un rasgo totalmente opuesto a Alan- que eran los que cumpliría el hombre con el que un día se casaría.

Transcurrió el tiempo sin que las pullas entre Elisabeth y Alan decayeran ni un ápice, si acaso se vieron incrementadas al llegar a la pubertad. Cuando Elisabeth tenía dieciséis años se produjo la primera señal de que ya no eran unos niños y que, tal vez, del amor al odio hay una finísima línea. Dos años más tarde su relación dio un paso aún más.
Después de todo la atracción entre una pareja que se profesaba un odio tan arraigado no era tan insospechada, al menos para Alan. Elisabeth no podía dejar de ver lo sucedido entre ellos como un error. Un error que, a lo largo de los años, tendería a repetir una y otra vez.

A los veinticuatro años, finalizados sus estudios en Nueva York, Elisabeth regresa a Winterlande para decidir qué hacer con su vida. Alan lo tiene muy claro desde hace años. En la medida de lo posible ha intentado convertirse en el príncipe azul perfecto de Elisabeth. Lo complicado sería convencer a esa tozuda de Doña Perfecta de que lo era.
El joven creía estar en el buen camino, pero entonces llegó al pueblo alguien, absoluta y asquerosamente perfecto, capaz de cumplir todos y cada uno de los diez requisitos de Elisabeth. Él era a todas luces, el príncipe azul perfecto. Entonces, ¿eso en qué convertía a Alan?

Hacía tiempo que no tenía entre mis manos una novela tan divertida. Es una historia absolutamente deliciosa para simplemente echarte unas risas. Es una comedia romántica en el más puro estilo: disparatada e irreverente.

Está ambientada en un ficticio pueblecito de Estados Unidos, que es en realidad el típico pueblo tranquilo donde todos los vecinos se conocen. Narra las peripecias entre Alan Taylor y Elisabeth Lowell desde la infancia hasta la edad adulta. 
Con el paso de los años los niños se han hecho una y mil trastadas provocando que en el pueblo corran las apuestas a favor de uno y del otro. Todos, sin excepción participan en ellas en un momento u otro, desde el jefe de policía a la dueña de la cafetería.
¿Quién será más ingenioso esa vez? ¿Quién será el que resulte castigado? 

Pero llegada la adolescencia sucede que dejan de verse como dos críos y algo diferente parece estar surgiendo.
Alan tiene claro qué Elisabeth y él están destinados a estar juntos. Ha llegado el momento de enterrar el hacha de guerra y convertirse en una pareja. Pero Elisabeth que está aferrada a la lista del príncipe azul perfecto, como si de la biblia se tratara, no está de acuerdo. Alan si acaso es un sapo, ¿cómo va ella a casarse un día con él en lugar de con un príncipe azul?
Si pudiera parecer que llegados a este punto las aventuras, o más bien desventuras, de esta pareja han terminado, craso error. 

Es la primera novela que leo de Silvia García Ruiz. No sé si es la temática o que disfruto mucho leyendo una buena y amena comedia romántica, pero me ha dejado muy buenas sensaciones.  La principal y más importante es que he pasado un buen rato, de evasión y de encontrarme sonriendo a solas, conmigo misma. Tanto es así que me ha hecho pasar por alto aquellos detalles que, si soy sincera, si hubiese estado leyendo una novela contemporánea sin más, hubiera dicho “esta chica me exaspera”.

Por poner un ejemplo, mencionaría la cabezonería de Elisabeth por la lista del perfecto príncipe azul, lista que, por otro parte, comenzó a escribir con ocho años. 
Pues evidentemente aquellas cosas que podíamos apreciar en la infancia como rasgos remarcables no sobreviven hasta la madurez. Y, seamos sinceros, te enamoras de quién te enamoras, más allá de ideales infantiles, románticos o perfeccionistas.
Su obcecación es a todas luces exagerada. Mas, con ella, propicia escenas y situaciones disparatadas que te hacen pasar un buen rato. Algunas diría que son hasta infantiles y extremadas. Pero estamos ante una novela romántica  donde todo, en mi opinión, este tipo de peculiaridades tienen cabida y son la chispa que marca a veces el curso de la historia.

Los protagonistas me han encantado. 
Representan a dos prototipos opuestos: Elisabeth, alias doña Perfecta, que me ha resultado ingeniosa y exasperante a partes iguales, frente a Alan, el típico chico malo que hace a cualquier chica derretirse y que es igualmente divertido.
La mayor parte de los vecinos de Winterlande participan de una manera u otra, como testigos de las desavenencias y trastadas que este par protagonizan.  Poco a poco, a medida que pasan los años, a diferencia de Elisabeth y Alan, creo que la evolución de los hermanos de Elisabeth no es muy pronunciada. En el fondo ambos siguen pareciendo dos jóvenes inmaduros, pero resultan divertidos en su papel de cómplices e instigadores. En cambio, la abuela y la madre de Alan cada vez tienen menos presencia.

Por otra parte destacaría la cantidad de escenas de contenido sexual. Ante todo quiero decir que no me han desagradado en absoluto, pero soy de las que demasiadas me parecen innecesarias. En este tipo de historia, tal vez, no sería necesarias tantas, pues la atracción y la debilidad mutuas es más que evidente. Pero, reitero, es cuestión de gustos. Y en esta novela son muy sensuales.

Lo esencial que destacaría de Mi perfecto sapo azul es que se trata de una divertida y alocada novela, sencilla, que sin grandes pretensiones ni alardes, te garantiza unas horas de evasión y sonrisas. Una lectura refrescante para este caluroso verano.

4 comentarios:

  1. Oooohhhh me la quiero leer!!! Parece una novela fresquita para el verano, desconectar y reirse a gusto. Me la apunto. Gracias Mariam corazón
    Marisa

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    1. ¡Gracias ti, Marisa! Para mí ha sido un "descubrimiento". Divertida, refrescante y bonita. Espero que te guste.

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  2. Muy buena reseña, a mi también me ha encantado este libro. Me encanta la pareja que realizan ellos dos. Y si con esta me he reído con la de hasta que el amor nos separe de esta misma autora me he reído más.

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    1. ¡¡Muchísimas gracias Andrea!! Si dices que Hasta que el amor nos separe es aún más divertida, no tardaré en leerla. Gracias por la recomendación. La sinopsis me ha gustado. Son lecturas refrescantes para el verano. Un saludo!!

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