Hasta que el amor nos separe - Silvia García Ruiz

martes, 3 de noviembre de 2015

¡Buenos días! Esta semana tengo un poco complicado subir nuevas críticas o reseñas, pero haré un esfuerzo. De hecho tengo varias empezadas. 
En cualquier caso hoy quiero compartir la de Hasta que el amor nos separe.
¡Qué paséis una feliz semana! Y muchas gracias por leerme, de verdad.

Hasta que el amor nos separe
Silvia García Ruiz
Comedia romántica
Esencia
Mayo 2015


Anna Lacemon es una mujer inteligente, ingeniosa y cabezota que odia profundamente el día de San Valentín. Empujada por dicho sentimiento, decide crear Love Dead, un peculiar negocio dedicado a aquellos que deseen molestar a alguien con un regalo impertinente.

Jack Brisbane, un rico y famoso empresario que adora San Valentín, es propietario de la conocida cadena de tiendas Eros, destinadas a proporcionar románticos momentos a los enamorados. Cuando el poderoso magnate Donald Brisbane le pide ayuda a su hijo para deshacerse de la fastidiosa Anna Lacemon, Jack accede a enfrentarse a ella abriendo una de sus tiendas frente a la de su rival.

Tras conocerse, Anna y Jack llegan a la conclusión de que solo uno de ellos puede tener cabida en la zona comercial, así que hacen una apuesta, cada uno usando sus armas: él tiene que conseguir que Anna se enamore de él, ella únicamente tiene que lograr que Jack acabe odiándola.

¿Quién de los dos ganará?

Hace un tiempo leí Mi perfecto sapo azul, novela que encontré divertida y muy refrescante. Lo cierto es que me dejó con ganas de leer otra historia de Silvia García Ruiz porque tengo debilidad por los libros que me hacen reír, pese a que el argumento no prometa grandes sorpresas. A veces quiero risas, sin más. Así no dudé mucho en leer Hasta que el amor nos separe. 
En líneas generales Hasta que el amor nos separe tiene mucho en común con Mi perfecto sapo azul. Es una comedia romántica cuyos protagonistas se detestan, se odian profundamente, pero el deseo surge de cuando en cuando -con frecuencia más bien- lo que hace ese jurado odio pierda fuerza en ocasiones.

Anna Lacemon odia San Valentín. Ese odio tan arraigado no es producto de un amor que la marcó de por vida, sino a la fecha de su nacimiento y por ende de su cumpleaños.
Anna nació, desafortunadamente en su opinión, un 14 de febrero, lo que significa que a menudo ese día que debería ser “su día” pasa inadvertido para las personas que la rodean. La marcó especialmente la indiferencia de su padre, quien abandonó a la madre de Anna para volver a casarse. Desde entonces dejó de estar presente de manera constante en la vida de su única hija y a olvidar el día de su cumpleaños.

De modo que Anna odia San Valentín y a Cupido con toda su alma. 
Así nace la idea de su tienda, como una apología a la muerte a San Valentín, metafóricamente hablando.
Tan arriesgado negocio significa que deba enfrentarse a muchos escollos en el camino. Conseguir la financiación para abrirlo fue el primero, pues Donald Brisbane, el director del banco, fue muy pero muy renuente a concedérselo. En el proceso Anna se ganó su animadversión y un enemigo de por vida, pues desde entonces el magnate ha jurado hacer todo cuanto esté en su mano para lograr que esa Lacemon cierre su tienda.

Su último intento es pedirle a su hijo menor, Jack, quien en lugar de seguir sus pasos y trabajar en el banco, es dueño de la cadena de tiendas Eros, dedicadas a San Valentín  y al amor, que se deshaga de Anna. Lo que no significa liquidarla cual mafioso italiano, sino hacer que cierre el negocio. 
Jack abre una tienda enfrente de Dead love y ahí comienzan las desavenencias entre ellos. Aun cuando Anna ignora que Jack es el hijo de Donald Brisbane. 
Pero cuando ni las amenazas legales pueden disuadir a Anna de cerrar Dead love, Jack decide actuar de otra manera: seduciéndola y enamorándola. Jack y Anna hacen una apuesta que cambiará el curso de sus vidas y negocios. 

Como digo al inicio de estas líneas, hay algunas similitudes entre Hasta que el amor nos separe y Mi perfecto sapo azul: sus protagonistas se odian. Ese  odio fluctúa al deseo en milésimas de segunda, pero apagado el fuego de la pasión otras llamas vuelven a prender.
Mientras Anna es impulsiva, deslenguada y descarada, además de implacable y tozuda, Jack reencarna al típico mujeriego y seductor nato. Es millonario, muy atractivo y con encanto suficiente para seducir hasta a la menos receptiva, pero encuentra en Anna a la horma de su zapato. 

La novela cuenta los encuentros y desencuentros de esta explosiva pareja, un romántico empedernido y seductor nato contra una cínica respecto al amor. Son incompatibles en todo excepto en el dormitorio, y hacen buen uso de eso de que “en el amor y la guerra todo vale” porque la batalla está servida.

Hasta que el amor nos separe es una novela divertida y alocada donde la dialéctica entre sus protagonistas se muestra en todo su esplendor, donde las trastadas -a veces, tal vez, un poco infantiles- son constantes y donde es difícil decidir quién es el vencedor y quién el vencido. 
Lo que caracteriza ante todo esta novela es el sentido del humor irreverente y las pullas continuas y constantes entre sus protagonistas. 

Me ha divertido especialmente las trastadas que Anna y sus empleados -un grupo variopinto y muy leal- maquinan y llevan a cabo, como el regalo por San Valentín que sin falta cada año envían a Donald Brisbane.

Sin embargo, aunque es una historia amena donde las escenas de humor abundan, tengo que reconocer que la historia de amor no me ha hecho pasar tan buen rato como Mi perfecto sapo azul. Trataré de explicar por qué: por un lado, la actitud de Anna hacia Jack no siempre me resulta divertida, en ocasiones creo que es un poco infantil y sus reacciones, tal vez, un poco exageradas aun siendo una comedia romántica. 
Encontré que la actitud de Elisabeth y Alan, los protagonistas de Mi perfecto sapo azul, aun siendo también disparatada y divertida, fluía con más naturalidad. 
Y por otro, creo que hay muchas escenas de sexo y creo que no todas son necesarias.  

Sin embargo, me gusta el estilo fresco, desenfadado y el sentido del humor que imperan en las novelas contemporáneas de Silvia García Ruiz,  el humor que destilan sus historias y la irreverencia de sus personajes y seguro que seguiré leyéndola. 
Por último, pese a lo que comento sobre la novela, tengo que decir que por contra el final me ha gustado mucho. Tiene un punto emotivo muy bonito que ha hecho que cerrara el libro con una sonrisa.



4 comentarios:

  1. ¡Oh! Me ha recordado a esos telefilmes que suelen poner antes de Navidad en los que uno adora la Navidad y otro la odia, que son muy ñoños pero me encantan. Creo que este podría gustarme mucho.
    Besos.

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    1. ¡Hola Marhya! Pues si te animas, a ver qué te parece.. Un besazo

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  2. Hola Mariam!
    Es lo que tiene las comedias románticas, y es que a veces, los protagonistas son como niños, jejeje. Este en su día me lo apunté, pero son de esos que se han ido quedado atrás en mi lista de pendientes y lo cierto es que ahora no me llama mucho la atención. Por lo que hablas, si quiero conocer a esta autora en algún momento, mejor que lo haga con Mi perfecto sapo azul. :)
    Besos y gracias por hablarnos de ella!!

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    1. ¡Hola Samantha! A mí me gustó más Mi perfecto sapo azul, pero bueno, es cuestión de gustos jeje ¡¡Feliz domingo!! Un beso muy grande

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