sábado, 16 de abril de 2016

Faery - Érika Gael

Faery
Érika Gael
Fantasía/Romántica paranormal
Ediciones b/Zeta
Abril 2010


Hace mucho, mucho tiempo, cuando la naturaleza regía las leyes humanas y los dioses y las hadas gobernaban sobre ella... Uno de esos dioses, y una de esas hadas se vieron obligados a dejar atrás el rencor para luchar juntos contra los romanos. 

Pero hay misiones que no son tan fáciles como parecen... Porque ni todos los dioses son piadosos, ni todas las hadas son seres dulces y adorables... 

Un hada castigada por sus travesuras en el mundo mortal... 

Un dios forzado a expiar las culpas de los demás... 

Un pueblo que sólo busca seguir con vida... 

Pasión. Lucha. Rencor. Remordimientos. Venganza. Magia. Diversión... Y sobre todo, AMOR. 

Podría decir que Faery es una novela romántica de fantasía, paranormal, incluso histórica. Y no mentiría en ninguno de los casos porque es un poco todo esto y algo más.

Faery nos traslada al mundo de las hadas donde Xesa, un hada de agua, viaja al año 25 a. C. a Tara, en tierras irlandesas, con la misión de salvar a su pueblo, el pueblo luggon, en el norte de Hispania, en peligro ante la inminente invasión romana. El problema es que el pueblo luggon no es un pueblo guerrero que sepa de guerras ni sea ducho en el manejo de las armas. Por ello necesita la ayuda del Dios Lugh, el Dios del sol, a quien Xesa humilló siglos atrás y por ello viaja hasta el panteón que se alza en las verdes colinas de Tara.

Lugh, arrogante y aún herido por la afrenta sufrida a manos de la impetuosa hada del agua, se niega rotunda y categóricamente a ayudarla. Xesa puede ser caprichosa, infantil, extravagante e incluso insensible en ocasiones, pero ama a su pueblo por encima de todo y no está dispuesta a rendirse y dejarlo perecer bajo las hordas de invasores romanos. Lo salvará cueste lo cueste.  hará cuanto esté en su mano inmortal para lograr el testarudo y apuesto Dios mestizo deje a un lado su orgullo herido y acepte ayudarle.

A Xesa, castigada por el consejo, sólo la mueve resarcirse de sus errores pasados. Lugh ni perdona ni olvida. Siglos atrás Xesa juró que jamás volvería a entregar su corazón a un hombre ni Dios. Lugh, escarmentado con creces, prometió no volver a confiar en la cabeza hueca y sibilina haga de agua. Pero del amor al odio hay un paso, y viceversa.  ¿Podrán dejar a un lado rencillas pasadas por el bien común de salvar el asentamiento luggon? ¿Volverán a arder las llamas de la atracción que ya los consumió y quemó siglos antes?

A medio camino entre hechos históricos, la mitología astur e irlandesa, entre la magia y la pura imaginación, se conforma el tapiz de Faery, una novela que como su autora indica, no pretende ser una historia sustentada en la historia ni en la realidad, sino que brota de su imaginación. No obstante, tengo que remarcar, que imaginación hay un lado, se sustenta en una exhaustiva investigación histórica y mitológica, pues, confieso, otras de mis debilidades son la historia antigua y la mitología. Y sin conocer o haberse documentado con seriedad, ni la imaginación más portentosa podría haber alcanzado los recovecos a los que nos traslada Faery.

Porque el que una novela sea de fantasía no implica que el caos más absoluto impere, la época, los personajes mitológicos, las leyendas y la historia deben encajar minuciosamente para, de la mano de su autora, construir una trama alocada y que desborde pura imaginación. Érika Gael lo consigue.

Dejando de lado el mundo de fantasía donde transcurre la historia, Xesa es uno de los mayores atractivos de Faery. Es un personaje irreverente, es impulsiva, un poco cabeza hueca -al menos así parece de entrada- y caprichosa. A medida que avanza la acción y la trama se desarrolla, a medida que los acontecimientos tienen lugar y que la relación con Lugh se retoma, descubrimos un lado más vulnerable del hada del agua, la raíz a su manera de ser. Es uno de esos personajes que cuando conoces realmente ves bajo otro prisma y descubres que también ella tiene un corazoncito.

La relación de Lugh y Xesa es uno de los ejes de Faery. Pues, pese a que necesita del Dios sol para salvar al pueblo luggon, esta misión queda supeditada a que exista un tácito compromiso de ambos, a que dejen atrás el pasado y encaren el presente como un frente común. Mas las desavenencias entre ambos están enquistadas durante siglos y no pueden desaparecer de un plumazo. Lo que provoca encuentros y desencuentros, duelos verbales y una lucha de voluntades e ingenio sin igual.

Pese a que Xesa es más brillante, reluce más que Lugh que, a su lado, es más pacífico, la historia que oculta este personaje es la que más me ha calado, pues a través de él y del legado de su padre, de su condición de mestizo formoré y Tuatha Dé Danann, el que aporta esa historia que conmueve, que llega al corazón por la dureza de su infancia. Son historias así las que me llegan al alma y reconozco que he acabado el libro deseando conocer más de la vida de sus padres.

Pero Faery es una historia de luz, un torbellino de sentimientos y aventuras, es una amalgama de épocas pasadas y presentes, tal vez incluso futuras, de mitología astur e irlandesa. Es una historia que desborda imaginación e irrealidad pero que está narrada como la historia más verídica. 

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