lunes, 13 de junio de 2016

Placeres robados - Brenda Novak

When snow falls
#2 Wiskey Creek
Brenda Novak
Romántica contemporánea
Harlequín
Agosto 2014





Tras haberse criado viviendo en moteles baratos y viajando de ciudad en ciudad con su hermana y su madre, Cheyenne agradecía poder mantenerse por fin a sí misma. Sin embargo, continuaba inquietándola el misterio de sus primeros recuerdos, presididos casi todos por una mujer rubia y sonriente. Una mujer que no era su madre.
Aunque había pedido repetidamente explicaciones, las personas que podían ayudarla no estaban dispuestas a hablar. Cheyenne anhelaba encontrar respuestas, pero sin tener siquiera una partida de nacimiento, no era fácil.

La situación se complicó aún más cuando su mejor amiga comenzó a sentirse atraída por el hombre del que ella estaba secretamente enamorada. Por el bien de Eve, decidió apartarse de su camino, y aterrizó en los brazos de Dylan Amos. Era la clase de hombre que Cheyenne se había prometido evitar… aunque, quizá, dejarle marchar fuera un error...

La vida de Cheyenne nunca fue fácil. Criada por una madre alcohólica, desnaturalizada, que no le mostró el menor cariño, que las arrastró a ella y su hemana Presley de ciudad en ciudad, a malvivir en moteles infectados de alimañas, en el coche y a pedir, siente como la dualidad de sentimientos que le provoca batallan en su interior. Ahora que la mujer, envejecida y desahuciada, yace en el lecho no puede evitar que la compasión pero también el rencor confluyan en su interior. A pesar de que su infancia es nada más que un recuerdo borroso, que la nieve le hace evocar a una mujer rubia  y sonriente, y a una niña con un elegante vestidito, a pesar de  las duras experiencias vividas junto a Anita, su madre, siente que en Wiskey Creek, donde se instalaron cuando contaba con catorce años, tiene una vida estable. Rodeada por el cariño de su grupo de amigos, se siente segura en ese pueblecito y orgullosa de su trabajo en la posada de su mejor amiga Eve. 

Cuando Eve comienza a sentirse atraída por el mismo hombre del que Cheyenne ha estado secretamente enamorada durante años, decide apartarse. Entonces su camino se cruza con el de Dylan Amos, uno de los terribles y rebeldes hermanos Amos, el hombre del que toda madre le aconsejaría se mantuviera alejada. Dylan es, como ella, una persona que se ha criado entre la pobreza, perseguido por la vida problemático e su padre. Alguien con el que tener tanto en común la hace huir. Pero, ¿puede que lo que comenzó como una relación casual, una noche juntos sin ataduras, esté pasando a convertirse en algo más?

Placeres robados nos hace regresar al pueblecito de Wiskey Creek y nos narra la historia de Cheyenne y Dylan. Ambos tienen claro que lo que les une es nada más que atracción sexual, pero cuando Joe, el hombre del que lleva años enamorada, comienza a interesarse en ella, Cheyenne se siente dividida entre la seguridad y estabilidad que éste le ofrece y la pasión descontrolada que Dylan ha despertado en ella.
A pesar de estar amparada por su leal grupo de amigos, Cheyenne siente un vacío en su interior producto del rechazo que su madre siempre le ha demostrado, aun a las puertas de la muerte. Y a esos recuerdos confusos que nadie, ni Anita ni Presley, la han ayudado a esclarecer. Lo que tiene claro es que su nacimiento está rodeado de misterio y preguntas sin respuesta.
Para complicar aún más la situación Dylan aparece en su vida poniéndola de pies a cabeza. 

Cheyenne es la protagonista indiscutible de esta historia. Es en torno a ella que giran el resto de tramas que cuenta: el misterio de su nacimiento y la confusión de sus sentimientos hacia Dylan y Joe.

Placeres robados cuenta una bonita, misteriosa e hipnótica historia de amor y de intrigas familiares que nos envuelve en dos tramas: una romántica, que gira en torno a los confusos sentimientos de Cheyenne hacia Dylan, otra con un punto de misterio que puede desentrañar el origen de sus sueños y desvelar la identidad de la mujer rubia que en ellos aparece.

Si bien, en el fondo, es fácil presuponer tanto cuáles son los sentimientos reales de Cheyenne hacia Dylan y Joe y quién es la misteriosa mujer de sus sueños, la novela me ha encantado. Es una historia cargada de emociones, que describe sentimientos y emociones variables, confusos pero subyugantes.
Y pese a que Cheyenne es la protagonista indiscutible, el papel de Dylan se hace más marcado y gana protagonismo según avanza la novela.

Dylan es el típico chico malo, pero en el fondo tiene una historia y una vida tan difícil como la de Cheyenne. Ambos tiene eso en común, algo que los une, más allá de la pasión que sienten. Pero mientras esa similitud repele a Cheyenne, a Dylan no le sucede lo mismo y, capítulo tras capítulo, va demostrando ser un personaje más íntegro y leal de lo que se presupone.
Siendo el mayor de cinco hermanos, se convirtió en el cabeza de familia con apenas dieciocho años. Está habituado al trabajo duro, a sacrificarse por sus hermanos y no dejarse amilanar ante nada ni nadie. De voluntad indoblegable, junto a Cheyenne nos muestra su lado más vulnerable.

Preciosa historia la de Cheyenne y Dylan, que deberá superar obstáculos, prejuicios y miedos, sobre todo por parte de sus protagonistas. Pero, poco  a poco, va envolviéndote en una lectura magnética y conmovedora.
Como es habitual en esta saga, el resto de amigos del grupo de Cheyenne intervienen a lo largo de la novela. Pero destacan sobre todo Presley y Aaron, la hermana y hermano de Cheyenne y Dylan respectivamente, que viven una historia compleja, destructiva y peligrosa.

Me ha gustado sobre todo el personaje de Dylan, no sólo porque es el prototipo del chico malo y rebelde que se ha hecho a sí mismo, sino porque bajo esa apariencia dura -después de todo en el pueblo lo ven como a un delincuente- esconde un lado romántico, dulce y protector.

Bajo una apariencia sencilla, aderezada con una pequeña dosis de misterio, Placeres robados cuenta un dulce y romántica historia de amor, protagonizada por dos personajes fuertes, vapuleados por la vida y un tanto solitarios. Juntos forman una combinación explosiva. 

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